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domingo, febrero 22, 2026

2026 pone a prueba la rentabilidad de las MiPymes

El aumento de costos, la sensibilidad del consumidor y márgenes cada vez más estrechos obligan a las pequeñas empresas a revisar precios, operación y rentabilidad.

Bogotá, 7 de enero de 2026. El inicio de 2026 marca un punto de inflexión para las MiPymes colombianas. Más allá de la coyuntura del salario mínimo o de otros ajustes regulatorios, el año arranca con una pregunta de fondo que muchas empresas han postergado: ¿es viable el modelo de negocio bajo las nuevas condiciones del mercado?

Las micro, pequeñas y medianas empresas representan cerca del 80 % del empleo formal en Colombia, de acuerdo con cifras del DANE. Sin embargo, en los últimos años han enfrentado una combinación de presiones estructurales: aumento sostenido de costos, consumidores más sensibles al precio y márgenes operativos cada vez más reducidos.

“2026 no será un año de ajustes marginales. Muchas MiPymes van a tener que revisar de manera honesta si los precios que cobran, los costos que asumen y el volumen que venden siguen haciendo rentable el negocio”, señala Nicolás Villa, experto en finanzas empresariales y CEO de Platam.

Uno de los dilemas centrales está en la fijación de precios. Subirlos puede ser necesario para proteger el margen, pero hacerlo sin entender el impacto sobre la demanda puede reducir ventas y agravar el problema. No ajustarlos, en cambio, puede llevar a operar con rentabilidades insuficientes para sostener el negocio en el tiempo.

“El error más común es tomar decisiones aisladas. Precio, costos y volumen están conectados. Si se toca una variable sin analizar las otras, el resultado suele ser una rentabilidad cada vez más frágil”, explica Villa.

Este escenario se da en un contexto donde muchas empresas han logrado sostener su operación, pero sin claridad sobre su rentabilidad real. Tener flujo para pagar nómina o proveedores no siempre significa que el modelo funcione.

“Una empresa puede seguir operando durante meses sin ser verdaderamente rentable. El riesgo es normalizar márgenes mínimos y posponer decisiones estructurales que tarde o temprano se vuelven inevitables”, añade.

En este sentido, 2026 se perfila como un año de definiciones. Las MiPymes que logren entender con precisión su estructura de costos, su sensibilidad al precio y su capacidad real de generar margen estarán mejor preparadas para sostener el empleo y crecer. Las que no, enfrentarán un entorno cada vez más exigente.

El mensaje es claro: más que resistir un aumento puntual de costos, el desafío para las MiPymes en 2026 será evaluar con rigor si su modelo de negocio es sostenible y qué ajustes estructurales necesita para seguir siendo viable en el tiempo.