Bogotá, abril de 2026. El diseño de interiores está dejando de ser únicamente una decisión estética para convertirse en una forma de construir experiencias.
En ese contexto, los espacios físicos, especialmente en sectores como retail, gastronomía y hospitalidad, están evolucionando hacia formatos que integran contenido, comunidad y sensorialidad.
De acuerdo con el informe The Future of Retail de Deloitte, las tiendas físicas están migrando de modelos transaccionales a espacios centrados en la experiencia, donde el consumidor busca explorar, interactuar y conectar con las marcas más allá de la compra.
Esta transformación también ha impactado el mundo del diseño, donde los objetos empiezan a entenderse como parte de un entorno más amplio que incluye narrativa, uso y contexto.
En esa línea, 902 Showroom, marca de diseño nacida en Medellín, llega a Bogotá con un formato efímero que busca trasladar esa lógica al diseño contemporáneo. El espacio estará ubicado en Romeo (Calle 85 #12-90, cuarto piso) y operará durante varias semanas con una programación que combina diseño, gastronomía y cultura.

Fundada hace 16 años por Claudia Correa y Francisco Agudelo, 902 comenzó como un experimento en un apartamento —el 902— que funcionaba como showroom y punto de encuentro para diseñadores, artesanos y creativos. Con el tiempo, el proyecto evolucionó hasta convertirse en una empresa dedicada a la creación, fabricación y comercialización de muebles y objetos que integran procesos artesanales con diseño contemporáneo.
La llegada a Bogotá responde también al momento que vive la ciudad, que se ha consolidado como un punto de convergencia entre diseño, gastronomía y cultura. “Bogotá es un escenario donde distintas disciplinas se encuentran y donde el diseño tiene un rol cada vez más relevante en la forma en que se construyen los espacios”, señalan desde la marca.
Este fenómeno no es aislado. Según análisis de McKinsey & Company sobre comportamiento del consumidor, los espacios físicos siguen siendo clave en la decisión de compra, pero su valor radica cada vez más en la experiencia que ofrecen y en la capacidad de generar conexión emocional. En paralelo, el diseño interior ha adquirido un papel estratégico en sectores como restaurantes y hoteles, donde el ambiente influye directamente en la percepción del servicio.
A lo largo de su trayectoria, 902 ha trabajado con arquitectos e interioristas en el desarrollo de este tipo de proyectos, participando en la creación de espacios comerciales donde el diseño no solo cumple una función estética, sino que se convierte en un elemento central de la experiencia.

El pop-up en Bogotá busca trasladar este concepto a un formato abierto al público. Durante su permanencia, el espacio contará con conversatorios sobre diseño, talleres enfocados en procesos artesanales, sesiones de vinilos y una propuesta gastronómica desarrollada junto a Romeo, en una programación que cambia semana a semana para incentivar visitas recurrentes.
En paralelo, el proyecto también dialoga con una revalorización de lo hecho a mano dentro del diseño contemporáneo. De acuerdo con reportes de tendencias de WGSN, los consumidores están mostrando un creciente interés por objetos con trazabilidad, procesos artesanales y valor cultural, en respuesta a la estandarización del consumo.
Más allá de la producción de objetos, la marca entiende el diseño como un puente entre tradición y contemporaneidad. “Nos interesa que cada pieza conserve la huella de quien la hace y, al mismo tiempo, dialogue con la vida cotidiana de quienes la habitan. Ahí es donde el diseño cobra sentido: cuando logra conectar historias, oficios y espacios”, explica Claudia Correa, Co-fundadora.
El paso de 902 por Bogotá se suma así a una conversación más amplia sobre cómo están evolucionando los espacios comerciales y culturales en Colombia, donde la experiencia, la identidad y el origen de los objetos están tomando un rol cada vez más relevante.




