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miércoles, febrero 18, 2026

Comprar domótica barata podría poner en riesgo la seguridad de su casa

Bogotá, febrero de 2026 – La domótica ha ido ganando terreno en Colombia de manera constante en los últimos años.

El acceso a tecnología para crear espacios inteligentes en casa ha facilitado que las personas inviertan en soluciones de este tipo, sea para hacer los espacios más cómodos o más seguros.

Cámaras de vigilancia, cerraduras inteligentes, alarmas conectadas al celular, luces automatizadas y asistentes de voz ya son parte del presente de muchos hogares.

Sin embargo, tener una casa interconectada puede también convertirse en un dolor de cabeza cuando hablamos de ciberseguridad. Es importante que al comprar estos dispositivos se implementen medidas básicas de protección informática.

“El principal riesgo de un hogar inteligente mal configurado es que los dispositivos conectados pueden ser accedidos por terceros sin autorización. Cuando esto ocurre, las consecuencias van más allá de lo digital y pueden afectar directamente la seguridad física de las personas”, explica Carlos Arturo Mogollón, profesor del Colegio de Ingenierías de UNICOC.

Uno de los productos de más demanda son las cámaras de seguridad, que paradójicamente, es uno de los puntos más delicados si hablamos de accesos indebidos. Según explica el experto, un sistema de vigilancia mal blindado puede ser hackeado para tener acceso a las cámaras de seguridad y de esta manera ver y escuchar todo lo que ocurre en una casa.

A esto se suma la posibilidad de que un atacante interfiera con sistemas críticos del hogar. Un hacker podría desactivar la alarma, manipular las cerraduras inteligentes como la de la puerta de acceso a la vivienda y la del garaje, siendo un riesgo para la seguridad física de los ocupantes.

Otro riesgo menos visible, pero igualmente grave, es el uso indebido de la red doméstica. Cuando un intruso accede al router del hogar, puede utilizar esa conexión para actividades ilícitas que van a quedar asociadas al titular del servicio.

Según explica el ingeniero Carlos Arturo Mogollón, muchas de estas vulnerabilidades no surgen por fallas complejas, sino por errores comunes cometidos por los propios usuarios al instalar o usar la tecnología. Uno de los más frecuentes es mantener las contraseñas que vienen por defecto en los dispositivos, que suelen ser iguales para miles de equipos, o elegir claves débiles o muy obvias, como números de cédula o fechas importantes, además de omitir las actualizaciones de software necesarias.

Otro punto crítico también es el exceso de permisos concedidos a las aplicaciones que controlan los dispositivos. Muchas solicitan acceso a la cámara, el micrófono, los contactos o la ubicación sin que el usuario evalúe si realmente es necesario, y esto es oro para que los ciberdelincuentes puedan robar cuentas.

La buena noticia es que proteger un hogar inteligente no requiere conocimientos técnicos avanzados. Medidas simples y accesibles pueden reducir significativamente los riesgos. Según recomienda el experto, entre las más importantes está cambiar las contraseñas que vienen por defecto, usar claves robustas y activar mecanismos de autenticación en dos pasos, que pueden ser la clave y la huella, la clave y un mensaje de texto al celular, entre otras opciones.

También es fundamental mantener los dispositivos actualizados, limitar los permisos de las aplicaciones a lo estrictamente necesario y revisar periódicamente el comportamiento de los equipos conectados, porque su comportamiento puede revelar si los están usando indebidamente.

“Existen señales claras que pueden alertar sobre una posible vulneración”, detalla el profesor de UNICOC. “Hay que estar pendientes de si un dispositivo se enciende o apaga sin intervención del usuario, si la red se vuelva inestable constantemente, si las cámaras se mueven solas o si los equipos se reinician con frecuencia”.

Y ante la duda de qué dispositivos es mejor comprar para garantizar la mayor seguridad posible, el precio y la marca puede ser un buen indicio para elegir buena tecnología.

“Los equipos muy baratos y de marcas con poco reconocimiento, normalmente no implementan buenas prácticas de seguridad como las actualizaciones del software (firmware) que puedan corregir fallas y errores que van surgiendo a medida que pasa el tiempo; esto las hace más vulnerables a ataques”, explica. “Los fabricantes de gran reconocimiento y trayectoria suelen ser muy cuidadosos con la seguridad y tratan de reducir al máximo la vulnerabilidad de sus equipos”.

Es importante recordar que las soluciones que brindan la tecnología en la vida diaria no radican solo en los dispositivos, sino también en el uso responsable que se les dé. Por eso, es clave asesorarse y elegir muy bien antes de transformar una casa en un hogar inteligente.