En Colombia, el homicidio es la principal causa de muerte en niños a partir de los 10 años, de acuerdo con informes de Medicina Legal. La médica colombiana Ana María De los Ríos recibió en España la distinción Cum Laude por una investigación pionera sobre trauma pediátrico desarrollada en Cali.
Bogotá Colombia, marzo de 2026 – El trauma pediátrico se refiere a lesiones físicas graves que sufren bebés, niños y adolescentes como resultado de eventos súbitos, violentos o accidentales, como colisiones de vehículos, caídas, quemaduras o agresiones con fuerza externa, que ponen en riesgo su vida o pueden causar discapacidades a largo plazo.
Dentro de estas causas, la violencia ocupa un lugar central en la región: en América Latina, la mortalidad por homicidio permanece prácticamente inalterada desde hace dos décadas, triplicando la tasa mundial.
Y, particularmente, en Colombia, el panorama es aún más crítico, pues el homicidio se ha convertido en una de las principales causas de muerte en niños a partir de los 10 años.
Aunque este panorama representa un reto para la salud pública, el conocimiento científico sobre el trauma pediátrico en América Latina sigue siendo escaso y, en el caso de Colombia, casi inexistente.
Esta brecha motivó a la médica colombiana Ana María De los Ríos, pediatra de la Fundación Valle del Lili Hospital Universitario y docente de la Universidad Icesi, a desarrollar una investigación doctoral orientada a generar evidencia sólida y adaptada a la realidad del país, con el fin de mejorar la atención y los desenlaces clínicos de niños y adolescentes víctimas de violencia y lesiones graves.
Por este estudio, obtuvo recientemente la distinción Cum Laude, la máxima calificación académica, en la Universitat Autònoma de Barcelona.
La crudeza de la violencia infantil en Colombia
El estudio se basó en el análisis de más de mil casos de niños y adolescentes atendidos por lesiones graves en la Fundación Valle del Lili, producto de hechos de violencia, accidentes de tránsito, caídas y otros eventos.
Entre los principales hallazgos, se encontró que muchas de las herramientas internacionales usadas para medir la gravedad de estas lesiones no funcionan igual en el contexto colombiano.
Solo una de ellas, conocida como ‘Pediatric Trauma Score’ logró predecir de forma confiable la probabilidad de supervivencia, lo que llevó a la investigadora a desarrollar nuevos modelos ajustados a la realidad del país, con mejores resultados que los métodos tradicionales, en un campo donde antes no existían estudios en la población pediátrica colombiana.
A partir de estos modelos con datos regionales, que reflejan de manera más precisa las características reales de la población atendida, la investigación permitió evidenciar con claridad la magnitud de la violencia que afecta a niños y adolescentes en la región.
Los resultados muestran que la mayoría de las muertes se concentraron en adolescentes entre los 10 y 17 años, y que siete de cada diez estuvieron asociadas a homicidios. De manera especialmente alarmante, se registraron fallecimientos por esta causa desde el primer año de vida.

Los determinantes sociales
Los casos fatales se presentaron principalmente en hombres de estratos socioeconómicos bajos y estuvieron relacionados, en su mayoría, con lesiones causadas por armas de fuego.
Estos patrones no solo reflejan la alta letalidad de la violencia urbana, sino también el impacto de los determinantes sociales que incrementan la vulnerabilidad de ciertos grupos de la población infantil y adolescente.
Al respecto, la Dra. Ana María De los Rios, mencionó que “Para mí, este proyecto fue un proceso profundamente significativo. Cada caso registrado representó una vida interrumpida, una familia afectada y una historia que no llegó a completarse.
“Trabajar con estos datos, fue una experiencia conmovedora y una oportunidad invaluable para aportar, desde la ciencia y el rigor académico, a la construcción de conocimiento que contribuya a actuar frente a una realidad que marca a la región y que no puede seguir siendo normalizada”.
Finalmente, vale la pena mencionar que, por su tamaño y calidad, este estudio se ha convertido en un referente regional en un campo donde la evidencia científica es limitada. Sus hallazgos han dado lugar a publicaciones en revistas internacionales de alto impacto y a presentaciones en congresos, posicionando la investigación realizada en Cali en el panorama global del trauma pediátrico.
Al abordar un problema prioritario de salud pública y proponer modelos predictivos adaptados al contexto colombiano, el estudio no solo contribuye a cerrar una brecha de conocimiento, sino que aporta herramientas concretas para mejorar la atención clínica y fortalecer la protección de la niñez y la adolescencia.
“Este estudio es un testimonio del poder de la ciencia para transformar realidades y una invitación a seguir construyendo, desde la investigación y la acción colectiva, un futuro donde los niños crezcan lejos de la violencia y con mayores oportunidades de sobrevivir”, concluyó la Dra. Ana María De los Rios.
La violencia de género en el último año, según investigación de Profamilia
Con la participación de más de 8.500 personas en Cali, Medellín, Uribia y Dibulla (La Guajira), Profamilia consolidó un diagnóstico territorial sobre las vivencias y condiciones que sostienen las Violencias Basadas en Género.
Más de la mitad de las niñas, niños y adolescentes encuestados ha vivido algún tipo de violencia en el último año; una de cada cuatro ha experimentado violencia psicológica.
“Somos Visibles: Generaciones sin Violencias” es el nuevo proyecto de Profamilia, con el apoyo del Gobierno de Canadá, para prevenir y contribuir a la eliminación de las Violencias Basadas en Género beneficiando a cerca de 10.000 personas.

Bogotá marzo de 2026. En el marco de la conmemoración del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, Profamilia, principal referente en la defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos en Colombia, presentó Somos Visibles, generaciones sin violencias, una iniciativa desarrollada con el apoyo del Gobierno de Canadá para contribuir a la eliminación de las Violencias Basadas en Género en el país.
El proyecto surge en un contexto en el que el país enfrenta un panorama crítico en esta materia: el aumento de feminicidios, la persistencia de la violencia intrafamiliar y las altas tasas de violencia sexual contra niñas y adolescentes que junto con los bajos niveles de denuncia, siguen evidenciando la urgencia de respuestas más efectivas.
“Para Canadá es un orgullo apoyar el proyecto Somos Visibles, una iniciativa que pone en el centro los derechos de niñas, niños, adolescentes y jóvenes en Colombia. No podemos hablar de futuro mientras persistan las violencias basadas en género, por eso celebramos esta alianza con Profamilia, que busca generar oportunidades para que cada niña, cada mujer y cada joven pueda vivir sin miedo y con plena autonomía”, enfatiza la embajadora de Canadá en Colombia, Elizabeth Williams.
Un diagnóstico territorial
Con el propósito de comprender cómo se manifiestan las Violencias Basadas en Género en contextos específicos y qué condiciones permiten reducirlas, Profamilia desarrolló una investigación en Medellín, Cali, Uribia y Dibulla (La Guajira), territorios priorizados por sus brechas sociales, su diversidad cultural y su potencial de transformación.
El estudio recogió la voz de más de 8.500 personas, entre ellas 6.333 niñas, niños y adolescentes, 1.004 madres, padres o cuidadores, 212 docentes y directivos de instituciones educativas y 960 personas del entorno comunitario, lo que permitió construir un diagnóstico territorial sobre las vivencias y situaciones que sostienen estas violencias en el hogar, la escuela y la comunidad.
Los hallazgos muestran que las Violencias Basadas en Género afectan, con frecuencia, desde edades tempranas. El 58,4 % de niñas, niños y adolescentes reconoce haber vivido al menos una situación de violencia de género durante el último año, mientras una de cada cuatro personas ha experimentado violencia psicológica.
La violencia también se manifiesta en los entornos cercanos. Más del 60 % de las personas reporta haber experimentado violencia física o psicológica en el entorno familiar en algún momento de su vida, y en el entorno comunitario esta cifra supera el 50 %.
A pesar de estas cifras, el reconocimiento de qué constituye una violencia basada en género sigue siendo limitado. En promedio, solo el 53,9 % de niñas, niños y adolescentes identifica estas violencias, una proporción que desciende hasta 33,7 % en zonas rurales de Uribia y Dibulla.
El diagnóstico también evidencia una brecha importante entre la experiencia de violencia y la activación de mecanismos de denuncia. En el entorno familiar, las denuncias formales oscilan entre el 6 % y el 14 %, y en los últimos doce meses rara vez superan el 20 %, influenciadas por factores como la naturalización de la violencia, el miedo a represalias, la cercanía con la persona agresora y la dependencia económica.
Somos Visibles: Generaciones sin violencias
Profamilia es hoy una de las principales organizaciones aliadas de la cooperación internacional para impulsar iniciativas innovadoras de cambio social en Colombia. En ese marco, presenta Somos Visibles: Generaciones Sin Violencias, una iniciativa desarrollada con el apoyo del Gobierno de Canadá que busca contribuir a la eliminación de las Violencias Basadas en Género que afectan a niñas, niños, adolescentes y mujeres jóvenes.
El proyecto impactará a más de 9.500 personas entre 2026 y 2029, entre ellas más de 7.000 niñas, niños y adolescentes, en Medellín, Cali, Uribia y Dibulla (La Guajira), territorios priorizados por sus brechas sociales y su potencial de transformación.
La iniciativa fortalece capacidades individuales y colectivas para prevenir, identificar y actuar frente a la violencia, mediante intervenciones que actúan de manera simultánea en escuela, hogar, comunidad e instituciones.
“Eliminar las Violencias Basadas en Género exige intervenir donde se forman las relaciones y las normas que las sostienen. Con Somos Visibles trabajaremos con estudiantes, familias, comunidades e instituciones para cuestionar estereotipos, promover nuevas formas de relacionarnos y fortalecer la autonomía y agencia de niñas, niños y adolescentes. Nuestro objetivo es que las nuevas generaciones crezcan en entornos donde la igualdad, el respeto y la dignidad sean la base de la convivencia” aseguró Marta Royo, CEO de Profamilia.



