Tres niños miran el edificio que debía ser su colegio. La obra costó más de $10 mil millones y aún permanece con sus puertas cerradas.

Entre promesas y concreto abandonado
En el corregimiento de Taganga, a pocos minutos del centro de Santa Marta, se levanta una estructura que debía convertirse en un colegio para cientos de estudiantes.
Hoy, el edificio permanece inconcluso.
Las aulas nunca recibieron alumnos, los pasillos nunca escucharon el ruido de los recreos y la comunidad sigue esperando que la promesa educativa anunciada hace años se convierta en realidad.
Se trata del Megacolegio de Taganga, un proyecto educativo que implicó una inversión pública superior a los 10 mil millones de pesos y que, a pesar del avance parcial de su construcción, nunca llegó a entrar en funcionamiento.
Con el paso del tiempo, la obra se ha convertido en un símbolo de una promesa que aún no se ha cumplido.
El origen del proyecto
El Megacolegio fue concebido como una infraestructura moderna destinada a mejorar la cobertura educativa en Taganga.
El contrato para su construcción fue adjudicado mediante licitación pública en 2018, en el marco de una estrategia para fortalecer la infraestructura escolar en Santa Marta.
La obra prometía ofrecer nuevas aulas, mejores condiciones para estudiantes y docentes, y una infraestructura capaz de responder al crecimiento de la población estudiantil del corregimiento.
Sin embargo, la ejecución del proyecto comenzó a enfrentar retrasos y dificultades que terminaron dejando la obra inconclusa.
Una estructura expuesta al deterioro
A pesar de que el proyecto registró avances en su construcción, el colegio nunca fue terminado.
La estructura quedó parcialmente construida y con el tiempo comenzó a mostrar signos de deterioro.
La exposición prolongada al ambiente marino de Taganga —caracterizado por altos niveles de salinidad y humedad— ha afectado distintos elementos constructivos que permanecieron a la intemperie.
Inspecciones técnicas realizadas sobre la obra han identificado problemas como:
- acero expuesto en algunos elementos estructurales
- presencia de corrosión en partes de la infraestructura
- deterioro en cubiertas
- acumulación de agua en algunas áreas
- crecimiento de vegetación dentro del edificio
Estas condiciones han generado interrogantes sobre la calidad de la ejecución inicial de la obra y sobre la viabilidad de su recuperación.
El frente de las investigaciones
El caso del Megacolegio de Taganga también se encuentra bajo revisión de los organismos de control.
En febrero de 2024, la Contraloría General de la República abrió un proceso de responsabilidad fiscal relacionado con el proyecto.
El expediente investiga un presunto daño patrimonial cercano a 9.600 millones de pesos, asociado a la ejecución de la obra inconclusa.
El objetivo de esta actuación es determinar si existieron irregularidades en el uso de los recursos públicos y establecer posibles responsabilidades fiscales.
Aunque el proceso aún se encuentra en curso, su apertura refleja la gravedad de los cuestionamientos que rodean el proyecto.
La pregunta que sigue sin respuesta
Más allá de las investigaciones, el debate actual gira alrededor de una pregunta fundamental:
¿Qué debe hacerse con la estructura del Megacolegio de Taganga?
Entre las alternativas que se han planteado aparecen tres posibles caminos:
- Terminar la obra original.
- Reforzar la estructura existente y completar el proyecto.
- Demoler la construcción y replantear completamente la iniciativa.
Expertos en infraestructura coinciden en que cualquier decisión debería basarse en un estudio técnico independiente de patología estructural, que permita evaluar con precisión el estado real del edificio.
Ese diagnóstico sería clave para determinar si la estructura puede recuperarse o si los problemas constructivos hacen inviable su rehabilitación.
Una discusión institucional
El futuro del Megacolegio también ha generado debate entre distintas autoridades.
Mientras algunos sectores han planteado alternativas para reactivar el proyecto educativo, desde la administración distrital se ha insistido en la necesidad de actuar con prudencia y basar cualquier decisión en evaluaciones técnicas rigurosas.
La preocupación central es evitar que nuevas inversiones públicas se realicen sin claridad sobre el estado real de la infraestructura.
La comunidad sigue esperando
Mientras las instituciones discuten el destino del proyecto, la comunidad de Taganga continúa esperando una solución.
Para muchos habitantes del corregimiento, el edificio inconcluso representa una promesa educativa que aún no se ha cumplido.
Las aulas que debían recibir a estudiantes permanecen vacías.
Los pasillos que debían llenarse de vida escolar siguen cerrados.
Y la estructura del colegio permanece como recordatorio de una obra que todavía no logra cumplir el propósito para el que fue concebida.

Megacolegio de Taganga en cifras
Inversión del proyecto:
Más de $10.000 millones
Año de adjudicación:
2018
Inicio de construcción:
2019
Estado actual:
Obra inconclusa
Investigación fiscal:
Contraloría General de la República (2024)
Monto investigado:
Aproximadamente $9.600 millones

Línea de tiempo del proyecto
2018
Se adjudica el contrato para la construcción del Megacolegio.
2019
Inician las obras del proyecto.
2020 – 2021
Se registran retrasos en la ejecución.
2022
La obra queda inconclusa.
2023
El Distrito de Santa Marta liquida unilateralmente el contrato.
Febrero de 2024
La Contraloría abre proceso de responsabilidad fiscal.
2024 – 2025
Se realizan inspecciones técnicas y se intensifica el debate sobre el futuro del proyecto.
2026
El Megacolegio de Taganga continúa sin entrar en funcionamiento.

Una puerta al diálogo institucional
En medio del debate público sobre el futuro del proyecto, el alcalde de Santa Marta Carlos Pinedo Cuello envió una comunicación a la Gobernadora del Magdalena Margarita Guerra Zuñiga en la que expone la posición del Distrito frente al estado actual de la obra y plantea la necesidad de avanzar hacia una solución definitiva mediante el diálogo institucional.
A continuación, el contenido de la comunicación:
Señora Gobernadora,
María Margarita Guerra Zúñiga,
quiero agradecerle por su disposición de trabajar de manera articulada con la administración distrital y el interés que ha expresado a través de las redes sociales sobre la obra Megacolegio de Taganga.
No obstante, para brindarle a la comunidad taganguera y a los samarios en general, una información acorde a la realidad de este proyecto, es necesario precisar algunos detalles, que quizá desconozca, soportados en conceptos técnicos elaborados por expertos.
1. Iniciando nuestro gobierno, en enero de 2024, ordené a la Gerencia de Infraestructura del Distrito, realizar una inspección técnica para verificar el estado de esta infraestructura y los hallazgos fueron preocupantes, concluyendo problemas graves en la construcción y presuntas irregularidades.
2. En los informes elaborados por expertos se evidencian deficiencias como hormigueros en los concretos, aceros de refuerzo expuestos y que estaban corroídos en las losas, en las vigas; además, columnas desviadas y muchos elementos como los muros desplomados y salidos de nivel, en conclusión, una obra en estado ruinoso.
3. Le recuerdo señora gobernadora que existe una investigación en la Contraloría y la Fiscalía por el presunto detrimento de más de 10 mil millones. Se lo pongo en conocimiento porque debemos ser muy cuidadosos al momento de hacer cualquier tipo de inversión en esta construcción, para no terminar involucrados en problemas fiscales y penales.
4. En octubre de 2025, el ingeniero Luis Felipe Gutiérrez, gerente de Infraestructura, expuso todas las irregularidades durante la sesión ordinaria del Concejo Distrital y alertamos, además, que la cubierta que estaba instalándose no cumplía con las especificaciones dadas en el contrato, ni cumplía con las garantías exigidas.
5. En conjunto, todos los estudios técnicos realizados a esa obra, y el auto de apertura de investigación de la Contraloría General de la República del 28 de febrero de 2024 conllevan a concluir el estado ruinoso de la obra, que además podría representar un riesgo inminente para la comunidad, especialmente para los estudiantes y docentes.
6. Vale la pena destacar que no es cierto que la posibilidad de demoler esta estructura por los riesgos que podría representar, esté amparada en que ese predio será utilizado para la instalación de la planta desalinizadora de Taganga; toda vez que para ese objetivo se han establecido otros predios como alternativas.
7. Estamos prestos a trabajar por el bienestar de la comunidad siempre y cuando la ciudadanía esté informada de la realidad de este proyecto que pone en peligro la vida de más menores de edad.
Reitero mi disposición de reunirnos prontamente, las puertas de mi despacho están abiertas para usted, acordemos día y hora para que avancemos en esta conversación y busquemos soluciones conjuntas en relación con la obra Megacolegio de Taganga y también en relación con la IED Técnico Industrial y el Estadio Eduardo Santos.

Una colección de irregularidades
En la mañana del martes 21 de mayo de 2024, el alcalde Carlos Pinedo Cuello dio a conocer a los medios de comunicación y a la opinión pública que, a través de una investigación preliminar realizada por su administración, se habían encontrado 41 hallazgos en 16 dependencias, comprometiendo un total de setecientos cuarenta y tres mil millones, cuatrocientos veinte millones, cuatrocientos catorce mil, quinientos ochenta y cinco pesos ($743.420.414.585) debido a retrasos, sobrecostos, reprogramaciones, adiciones, irregularidades, inconsistencias, errores, desviaciones y despilfarro de los recursos de inversión.
“Durante los últimos años, los samarios no contaban con un informe detallado sobre la situación de la ciudad. Nosotros, desde que asumimos el gobierno, hemos querido ser transparentes con todos los samarios que han confiado en que podemos hacer las cosas bien por la ciudad. En ese camino, mi orden ha sido realizar una revisión exhaustiva de todas las secretarías y entidades descentralizadas, donde hemos encontrado una serie de irregularidades que pusieron en juego a Santa Marta”, señaló el mandatario.
Entre los hallazgos más graves se encontraban obras inconclusas como el Megacolegio de Taganga y los Centros de Referenciación ‘Miguel Pinedo Vidal’ y Cristo Rey, cuya parte del predio pertenece a un privado. La Megabiblioteca presentaba un deterioro significativo de sus instalaciones y no contaba con un inventario actualizado de libros físicos y digitales. Los camellones de la bahía y El Rodadero, fueron inaugurados, a pesar de que tenían problemas técnicos en el sistema eléctrico, lo que no ha permitía ser recibido por la empresa Air-e. Lo más preocupante del Camellón de la Bahía era el pago programado, bajo la modalidad de crédito a proveedor hasta el 2033, lo que significaba que se le pagaría al contratista un total 31 mil millones, hasta esa fecha. También el alcalde mostró que a pesar de pasar por 3 administraciones y varias adiciones, para la construcción de los centros de desarrollo infantil de Bonda y Ciudad Equidad, el CDI de Bonda era un esqueleto gigante de hierro oxidado, entre otras que se evidencian en el primer informe que presentó la alcaldía distrital.
En el tema de seguridad, la negligencia llevó a que en Santa Marta se incrementaran los índices de inseguridad al cancelar el servicio de la Línea de Emergencia 123 y al no dar mantenimiento a 215 cámaras de video-vigilancia que no funcionaban en la ciudad.
Asimismo, se evidenció la falsificación de facturas, desfinanciamiento, inconsistencias técnicas y estructurales, inventario de bienes muebles e inmuebles siniestrados, y hasta una ‘Casa en el aire’ como la de la canción del maestro Rafael Escalona. Estos problemas eran parte del desgreño institucional, administrativo y financiero que denunciaba el alcalde Carlos Pinedo Cuello.
Entre columnas de concreto expuestas al sol y aulas que nunca recibieron estudiantes, el Megacolegio de Taganga permanece como un símbolo de una promesa educativa que aún no se ha cumplido.
La decisión que adopten las autoridades en los próximos meses no solo definirá el destino de esta obra, sino también la manera en que el Estado responde cuando los proyectos públicos se quedan a mitad de camino.

Porque cuando una obra pública se detiene, no solo se pierde dinero: también se detienen las oportunidades de una generación.
Mientras la estructura del Megacolegio sigue deteriorándose, los niños de Taganga continúan estudiando en sedes improvisadas. El edificio que debía representar el futuro educativo del corregimiento terminó convertido en una pregunta incómoda: cómo una obra de más de diez mil millones de pesos nunca llegó a abrir sus puertas.



