Brasil se consolida como el principal mercado de infraestructura en América Latina hacia 2026, impulsado por la escala de proyectos y una mayor madurez en la digitalización de obra, lo que permite mejorar la eficiencia operativa, reducir retrabajos y optimizar costos y tiempos de ejecución.
São Paulo, 19 de marzo de 2026 — Según Turner & Townsend, firma global de gestión de proyectos presente en más de 60 países y con actuación en infraestructura, energía, recursos naturales y real estate, la infraestructura en América Latina entra en 2026 con tres vectores claros.
Se detallan la aceleración de la digitalización de obras, una brecha estructural de inversión que sigue presionando la capacidad de entrega y un entorno macroeconómico de crecimiento moderado, pero suficiente para sostener carteras selectivas de proyectos con una fuerte disciplina de ejecución.

Estimaciones independientes indican que la región necesita invertir, de forma recurrente, cerca del 3% del PIB anual en infraestructura para alcanzar estándares de acceso, calidad y sostenibilidad en las próximas décadas.
Para 2026, proyecciones del Banco Mundial apuntan a un crecimiento del PIB en América Latina y el Caribe en torno al 2,5%, después de un 2025 situado entre el 2,3% y el 2,5%.
Aunque por debajo del ritmo de las economías asiáticas, este escenario crea una base para un aumento real de la demanda por infraestructura cuando se combina con ganancias de productividad, desaceleración gradual de la inflación y normalización de tasas.
En este contexto, la eficiencia operacional —sobre todo mediante la integración campo‑oficina— se convierte en un diferencial práctico en la gestión de proyectos para proteger márgenes y cronogramas en un entorno de capital más selectivo.
Brasil como mercado ancla en 2026
El país continúa como el mayor mercado de infraestructura de la región, sustentado por la escala de proyectos y por una curva más avanzada de digitalización de obra.
Esta conectividad, combinada con la adopción disciplinada de BIM y de ambientes comunes de datos (CDE), respalda proyectos con líneas de base más confiables, mediciones digitales y decisiones casi en tiempo real, reduciendo órdenes de cambio y retrabajos.
Para el segmento de transporte, evaluaciones sectoriales independientes señalan un sesgo neutral para 2025–2026, con tráfico consolidado por encima del período prepandemia, costos más estables y mejores perspectivas de refinanciación, condiciones que favorecen carteras con CAPEX disciplinado y contratos orientados al desempeño.
Según el equipo de Turner & Townsend, tres tendencias digitales ganarán tracción en 2026:
(i) integración total entre campo y oficina, con recolección digital, drones y sensores alimentando la planificación integrada;
(ii) inteligencia artificial aplicada al análisis predictivo de plazos, riesgos y conformidad —siempre respaldada por datos confiables y supervisión de especialistas—; y
(iii) expansión de los gemelos digitales (Digital Twins) apoyados en BIM 5D, conectando lo ejecutado (nubes de puntos) al modelo para identificar desvíos y acelerar decisiones.
Estos ejes sustentan ganancias de productividad y previsibilidad en programas complejos y multiactivos.
“Datos confiables en el ritmo de la obra son tan críticos como el propio Capex. La integración campo‑oficina —con conectividad, BIM y CDE— puede ser la diferencia entre proyectos que solo comienzan y proyectos que terminan dentro del plazo, del presupuesto y con activos listos para operar.

En este sentido, hemos desarrollado y perfeccionado, en un entorno real de grandes proyectos, durante los últimos diez años, una solución basada en BIM 5D llamada Quanttum”, afirma Luis Del Cistia, director de Infraestructura, Energía y Recursos Naturales de Turner & Townsend en América Latina.
QuanTTum utiliza tecnología de punta para observar, analizar y reportar el progreso de los proyectos. A medida que el emprendimiento avanza, los cambios se identifican y se muestran visualmente en el modelo digital, posibilitando la gestión de los impactos en costo y cronograma resultantes de variaciones en cantidades y alcance.
Durante las fases de construcción e instalación, la solución compara escaneos LiDAR con modelos digitales, lo que proporciona economías significativas de tiempo y costo, aumenta la precisión de las mediciones e identifica rápidamente errores o anomalías.
Los informes generados por la plataforma mejoran la comunicación entre los equipos, reducen el tiempo de análisis y permiten una toma de decisiones anticipada, con mayor confianza y previsibilidad.
A pesar del potencial, América Latina, especialmente Brasil, aún enfrenta desafíos de estabilidad económica y de escala/calidad en las asociaciones con el sector privado (APPs y concesiones), fundamentales para reducir la brecha de inversión.
En México, por ejemplo, los flujos de capital asociados al nearshoring resultaron en más de US$ 40 mil millones de inversión extranjera directa en los primeros nueve meses de 2025, ampliando la demanda por energía, parques industriales y logística, pero exigiendo marcos contractuales y controles digitales que garanticen commissioning y ramp‑up en plazos competitivos.
En Colombia, la expansión de corredores viales viene acompañada de contratos que suman más de 1.000 km de red nacional en obras, ilustrando la necesidad de métricas estandarizadas, mediciones digitales y gobernanza robusta para atraer capital y mantener la previsibilidad operacional.
En Chile, el avance de las agendas de infraestructura y energía ocurre en un entorno marcado por la necesidad de modernización regulatoria y fortalecimiento institucional para atraer capital de largo plazo. El país impulsa proyectos en concesiones viales, renovación de infraestructura urbana, modernización de puertos y expansión de fuentes de energía renovable.

Del Cistia refuerza que, a pesar del enorme potencial, la región necesita fortalecer su base de ejecución con tres frentes prioritarias: formación de mano de obra calificada, inversión continua en digitalización (BIM/CDE, telemetría y analytics) y asociaciones público ‑ privadas eficaces que mejoren la previsibilidad de flujo de caja y la bancabilidad a largo plazo. “Es así como América Latina, principalmente Brasil, podrá transformar su potencial en una ventaja competitiva frente a los grandes mercados globales”.



