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domingo, abril 5, 2026

En la tierra de La María. ¡Se lució, El Cerrito se lució! Aplausos para sus procesiones de Semana Santa

Por Guillermo Romero Salamanca

En estos días El Cerrito huele a flores, sahumerio y a hospitalidad.

Cada año, durante la Semana Santa, este acogedor municipio se transforma en una gigantesca escuela que predica, mediante diversas procesiones, todo lo relacionado con los sucesos de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

El Cerrito, llamado también como la Ciudad Cariño, está localizado en el centro del Valle del Cauca, a 52 kilómetros al norte de Santiago de Cali, en una región próspera y con gente maravillosa, emprendedora y luchadora.

El municipio es recordado también porque allí se desarrolló la famosa historia contada por el poeta, escritor y político Jorge Isaac y que tituló como “La María”, obra insigne de la literatura romántica de Colombia.

Durante seis meses, la Junta Pro Semana Santa de El Cerrito tiene reuniones en la parroquia Nuestra Señora de Chiquinquirá para preparar los diferentes eventos que tendrán lugar en la próxima Semana Mayor.

Son celebraciones que van desde el viernes anterior a la Semana Santa hasta el desfile de Resurrección. Además de las procesiones del Viernes de Dolores, están los del Domingo de Ramos, procesiones para los niños, presentaciones de música sacra, reuniones sobre el significado de cada una de las ceremonias y las procesiones de Jueves, Viernes y Sábado Santo con la final en pleno mediodía del domingo de Pascua con una temperatura de 35 grados a la sombra.

Cientos de personas intervienen en el más grande evento religioso: músicos, sastres, aseadores, ingenieros, periodistas, cargadores, bomberos, defensa civil, policías, vigilantes, profesores, carpinteros, sacerdotes, ministros de la iglesia y muchos otros que bajo las órdenes de un síndico –persona encargada de organizar, presidir y costear los gastos de los diferentes pasos—están atentos a cada uno de los eventos.

El presidente de la junta es el párroco de Nuestra Señora de Chiquinquirá. Durante los últimos 8 años ha estado al frente de esa misión evangelizadora.

Desde hace más de 40 años son conocidas las procesiones de El Cerrito que comenzaron con unas seis imágenes y yo cuenta con 42 mayores y unas 20 menores, establecidas para los infantes.

Poco a poco, más personas se vinculan a la celebración con decenas de muchachas que portan el sahumerio, las flores, las bandas musicales o encabezan las cofradías.

Cientos de turistas acuden cada año a presenciar en vivo las procesiones y el Viernes Santo es transmitido por TelePacífico para el mundo entero. Decenas de cerriteños siguen desde distintas latitudes cada uno de los momentos de piedad que acontecen en este municipio donde se prepara el más exquisito manjar blanco, los apetecidos cuaresmeros y los consagrados amargados.

Nelson Saavedra fue primero acólito, cuando niño y descubrió que tenía las manos y el talento para convertirse en escultor y hoy es quien cuida y les da “vida” a sus monumentos.

El Cerrito es tierra de gente de trabajo. Varios ingenios azucareros contratan a centenares de personas que a punta de pacora y sola han cortado millones de toneladas de caña para convertirlas en azúcar.

Pero también son músicos, compositores y este municipio es conocido también por la proliferación de deportistas que van desde la halterofilia, hasta el fútbol con figuras como Jefferson Lerma (de la Selección Colombia y Crystal Palace), los hermanos Juan Guillermo ‘Carachito’ Domínguez y Álvaro ‘Caracho’ Domínguez, además de Víctor Arboleda y Arley Betancourth, entre otros.

Son famosas también sus curtiembres, el vino de Santa Helena, el sancocho de gallina y el atollado de pato, entre otras de sus delicias culinarias.

El maestro Jairo Varela incluyó el nombre de este municipio en su legendaria canción “Mi Valle del Cauca”.

Cada quien con su santo

El padre Bernardo Escobar tenía en el patio de la parroquia de Nuestra Señora de Chiquinquirá, en pleno parque principal, unas figuras de distintos personajes bíblicos. Entonces, con un grupo de amigos y líderes del municipio, emprendió la tarea de hacer la primera Semana Santa con procesiones.

“Aunque todas estaban un tanto abandonadas por el tiempo y el uso, cada quien fue tomando una de ellas para arreglarlas y prepararlas para la primera Semana Santa. Recordamos al Señor Caído, a la Magdalena, a San Pedro y a nosotros nos tocó a Santiago. Después supimos que era el de Santiago de Compostela, le tomamos mucho cariño, tanto mi mamá, como todos los de la familia. Le hicimos los primeros mantos y comenzaron a llegar los cargadores y cada año esperamos que se luzca. Para este año le hicimos tres túnicas y le trajimos rosas rojas desde Ecuador”, cuenta María Fernando Melo, la síndica de Santiago, uno de los Hijos del Trueno, con su hermano Juan.

“Tenemos noticias de muchos cerriteños que escriben a las redes sociales sobre esta Semana Santa. Están pendientes y algunos recuerdan esos momentos cuando eran niños. Es una tradición que perdurará por mucho tiempo”, comentó Julio Orozco.

El Cerrito en este 2026 se lució con su majestuosidad en estas procesiones que hacen historia y reciben los más atronadores aplausos de distintas partes del mundo.

Ese es el empeño que tienen los cerriteños, los de la Ciudad Cariño, los que son amigos para toda la vida y los que saben estrechar una mano con una eterna sonrisa.