La derechista Keiko Fujimori lideraba las elecciones presidenciales de Perú, según los resultados oficiales parciales del lunes que apunta a un balotaje, tras culminar una segunda jornada de votación ante problemas logísticos el día anterior.
De acuerdo al conteo parcial de votos, que se conocen tras la elección que comenzó el domingo, ningun candidato alcanzará el 50% para evitar una segunda ronda el 7 de junio, aunque los rivales que pasarán a esa contienda aún no están confirmados.
Por problemas relacionados con la distribución del material electoral las autoridades habían extendido el plazo de votación hasta el lunes para más de 50,000 personas, principalmente de Lima, periodo que terminó a las 18:00 hora local (23:00 GMT) en un día en que también registraron largas filas.
En un colegio electoral del distrito limeño de San Juan de Miraflores, Ángela Ríos fue una de esos votantes. “Esto es una injusticia”, dijo. “Tenemos que trabajar, nadie nos va a reconocer nuestro día (..) queremos justicia”, agregó.
La ONPE dijo que Fujimori tenía un 16.91% de los votos, con el 58.2% de boletas escrutadas, mientras que el ultraconservador Rafael López Aliaga aparecía segundo con un 14.06% de los votos. En tercer lugar figuraba el centrista Jorge Nieto con 12.59%.
“Lo que nos corresponde de cara a una segunda etapa, es seguir dialogando, escuchando”, dijo Fujimori a periodistas, ya pensando en junio. Sobre el retraso en el proceso, sostuvo que “no voy a pronunciarme, vamos a esperar unas horas”.
Con márgenes ajustados el latente el riesgo de alimentar acusaciones de fraude, dijo Nicholas Watson, de la consultora Teneo. “López Aliaga ya ha afirmado que los retrasos en la apertura de algunas mesas electorales afectaron a muchos más votantes de los que se reconocía oficialmente”, afirmó.
La autoridad electoral esperaba tener al menos el 60% de los resultados para la medianoche del domingo. Las papeletas de votación de Lima, que suelen llegar primero para ser escrutados, representan aproximadamente un tercio del electorado.
Incertidumbre
López Aliaga, exalcalde de Lima y conocido como “Porky”, dijo a última hora del domingo que no permitirá “un fraude brutal” porque las mesas que no funcionaron fueron mayormente de Lima, donde históricamente alberga su mayor bolsón electoral.
“Vayamos el lunes a votar”, exhortó. “Tenemos que incrementar el voto porque esto nos puede dar uno, dos puntos más y se los digo porque estoy revisando actas”, afirmó.
El gerente de gestión de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), José Samamé, anunció su renuncia al cargo tras reconocer su responsabilidad en la contratación de la empresa encargada de la logística. Luego fue detenido por la policía, que inició investigaciones sobre lo ocurrido.
Con el récord de 35 candidatos presidenciales, los peruanos acudieron a votar para escoger entre una gama de opciones con políticos de extrema derecha e izquierda, empresarios y hasta un excomediante, que abogaban por un cambo radical en el país.
Fujimori, quien postula por cuarta vez, se presentó en los comicios como garantía del orden y la estabilidad económica, atrayendo votantes alarmados por el aumento de la delincuencia. Pero la hija del fallecido expresidente Alberto Fujimori, quien estuvo 16 años preso por abusos a los derechos humanos, genera polarización por su legado familiar y problemas legales.
López Aliaga, un empresario adinerado dueño de hoteles y una empresa ferroviaria con ideas socialmente conservadoras, realizó una campaña con plataforma ultraconservadora y propuso reducir el número de ministerios a seis, desde los 18 actuales.
Gremios empresariales expresaron su preocupación por la incertidumbre. “Estas incidencias impactan no solo la elección presidencial, sino también la elección al Senado y de otras autoridades”, dijo CONFIEP, la mayor cámara del país el lunes.
Quienes pasen al balotaje se enfrentarán a un dividido Congreso bicameral, que se elige también en esta elección después de tres décadas de sistema unicameral y que podría complicar el esfuerzo del próximo gobernante para aprobar leyes contra el aumento del crimen y evitar riesgos de destitución.
Con ocho presidentes desde 2018, la vertiginosa rotación impulsada por un fragmentado Congreso y alianzas débiles con los gobernantes llevaron a que ningún mandatario lograra terminar en la última década su periodo de cinco años.
Yahoo Noticias Agencia Reuters El Economista




