Mujeres lideran cada vez más hogares en Barranquilla, pero ganan 30% menos que los hombres

100
Imagen generada con Inteligencia Artificial.

Mujeres al frente del hogar: el nuevo rostro económico de Barranquilla

Cada vez más familias en Barranquilla y su área metropolitana dependen del liderazgo femenino. Pero detrás del avance hay una realidad compleja: muchas mujeres sostienen sus hogares con menores ingresos, mayor carga de cuidado y condiciones laborales más frágiles.

Un informe de Fundesarrollo revela que la jefatura femenina en Barranquilla pasó del 33% al 42% en una década. Aunque más mujeres sostienen sus hogares, enfrentan menores ingresos, alta carga de cuidado y mayor vulnerabilidad económica.

Barranquilla vive una transformación silenciosa, pero profunda, en la estructura de sus hogares. En la última década, cada vez más mujeres han pasado a ocupar el lugar de jefas de hogar, no solo como referentes familiares, sino como principales responsables del sostenimiento económico de sus núcleos.

Según el documento de trabajo “¿Quiénes lideran los hogares en Barranquilla? El rostro de la jefatura femenina”, elaborado por la Fundación para el Desarrollo del Caribe, Fundesarrollo, la proporción de hogares con jefatura femenina en Barranquilla y su área metropolitana pasó de 33% en 2015 a 42% en 2025. Es decir, en diez años aumentó cerca de nueve puntos porcentuales.

El dato revela mucho más que un cambio estadístico. Muestra una nueva realidad familiar, económica y social: miles de hogares barranquilleros descansan hoy sobre los ingresos, el trabajo y la capacidad de resistencia de mujeres que, en muchos casos, enfrentan brechas salariales, responsabilidades de cuidado y empleos con menor estabilidad.

Una transformación que ya no puede verse como excepción

Aunque los hombres siguen siendo mayoría entre quienes lideran los hogares, la brecha se ha reducido de manera clara. Barranquilla no está sola en esta tendencia. El informe señala que en 2025 las mujeres representaban el 45% de los jefes de hogar en Bogotá, el 47% en Cali y el 48% en Medellín.

La jefatura femenina, por tanto, ya no puede leerse como una situación marginal o excepcional. Es parte de una transformación más amplia en la organización económica de las familias urbanas colombianas.

Pero la pregunta central no es únicamente cuántas mujeres lideran hogares. La verdadera pregunta es en qué condiciones lo hacen.

Liderar un hogar en edad adulta y, muchas veces, en la vejez

El estudio de Fundesarrollo muestra que la jefatura del hogar en Barranquilla está concentrada principalmente en personas adultas. Más del 60% de los jefes de hogar se ubica entre los 30 y los 60 años. Además, cerca de tres de cada diez tienen 60 años o más.

En el caso específico de las mujeres, la situación es todavía más sensible: el 32% de las jefas de hogar en Barranquilla A.M. tiene 60 años o más. Esto significa que una parte importante de los hogares está siendo sostenida por mujeres en edades cercanas o posteriores a la jubilación.

Ese dato plantea un desafío social enorme. En una etapa de la vida en la que muchas personas deberían contar con mayor protección, descanso o estabilidad, numerosas mujeres siguen siendo la base económica de sus familias.

La jefatura femenina en Barranquilla no solo habla de autonomía: también revela la carga económica que miles de mujeres asumen en condiciones desiguales.

Educación: una barrera que condiciona el ingreso

El perfil educativo también ayuda a entender las dificultades. En Barranquilla A.M., cerca del 44% de las jefas de hogar tiene educación secundaria o media, mientras que el 21% cuenta apenas con primaria o menos. Solo el 19% alcanza educación universitaria o superior.

La comparación con Bogotá es reveladora: allí, casi una tercera parte de las jefas de hogar tiene formación universitaria o superior. Esta diferencia evidencia una brecha de capital humano que puede limitar el acceso de muchas mujeres barranquilleras a empleos de mayor productividad, mejores salarios y mayor estabilidad.

En otras palabras, muchas mujeres están liderando hogares desde una posición económica menos favorable, no por falta de esfuerzo, sino por condiciones estructurales que reducen sus oportunidades.

Hogares con una sola fuente de ingreso

Otro elemento clave es el estado civil. En Barranquilla A.M., predominan las jefas de hogar divorciadas, con un 36%, y viudas, con un 17%. Cerca del 37% vive casada o en unión libre, mientras que alrededor del 10% es soltera.

Esta composición tiene implicaciones económicas directas. Cuando una mujer jefa de hogar no tiene pareja, el ingreso familiar suele depender en mayor medida de una sola fuente. Eso reduce el margen de maniobra frente a una emergencia, una enfermedad, la pérdida del empleo o una caída temporal de ingresos.

La jefatura femenina, entonces, no solo expresa autonomía. También puede reflejar una carga económica concentrada sobre una sola persona.

Trabajo por cuenta propia: autonomía, pero también incertidumbre

El informe muestra que cerca del 49% de las jefas de hogar en Barranquilla A.M. trabaja por cuenta propia, mientras que alrededor del 36% se desempeña como empleada privada.

Este dato es fundamental. El trabajo independiente puede representar iniciativa, rebusque, emprendimiento o flexibilidad. Pero también suele estar asociado a ingresos variables, menor protección social y mayor vulnerabilidad frente a los altibajos de la economía.

La diferencia con otras ciudades es marcada. En Bogotá y Medellín, el empleo privado pesa más entre las jefas de hogar, con porcentajes superiores al 55%. Barranquilla, en cambio, mantiene una presencia más alta del trabajo por cuenta propia.

Esto significa que una parte importante de los hogares encabezados por mujeres en la ciudad depende de ingresos que pueden cambiar de un mes a otro.

Comercio, alojamiento, educación y cuidado: los sectores donde ellas sostienen la vida

Las jefas de hogar en Barranquilla se concentran principalmente en actividades de servicios. El comercio reúne cerca del 24%, seguido por alojamiento, con 15%, y educación, con 12%.

También aparece un dato especialmente revelador: las actividades del hogar alcanzan alrededor del 9%, la proporción más alta entre las ciudades analizadas. Esto confirma que muchas mujeres no solo sostienen económicamente a sus familias, sino que siguen vinculadas a labores asociadas al cuidado.

La doble carga es evidente: generar ingresos y, al mismo tiempo, responder por tareas domésticas, niños, adultos mayores o familiares dependientes.

La brecha de ingresos: ellas lideran, pero ganan menos

Uno de los hallazgos más fuertes del documento es la diferencia en ingresos laborales. Para 2025, en Barranquilla A.M., las jefas de hogar registraron un ingreso laboral promedio cercano a $1,52 millones, mientras que los hombres jefes de hogar alcanzaron cerca de $2,16 millones.

La brecha es de aproximadamente 30%.

El dato es contundente: asumir la jefatura del hogar no significa acceder a condiciones económicas equivalentes. Cada vez más hogares dependen de mujeres, pero esas mujeres, en promedio, reciben menos ingresos que los hombres que cumplen el mismo rol familiar.

Barranquilla, además, aparece en desventaja frente a otras ciudades. Mientras las jefas de hogar en Bogotá registran ingresos promedio cercanos a $2,81 millones, en Medellín alrededor de $2,5 millones y en Cali cerca de $2,02 millones, Barranquilla se ubica con el ingreso más bajo entre las áreas comparadas.

Menor informalidad, pero no mejores ingresos

Un elemento llamativo del informe es que las jefas de hogar presentan tasas de informalidad inferiores a las de los hombres. En Barranquilla A.M., alrededor del 36% de las mujeres jefas de hogar está en la informalidad, frente a cerca del 49% de los hombres.

Sin embargo, pese a tener menor informalidad relativa, las mujeres siguen ganando menos.

Esto sugiere que la brecha no se explica únicamente por la informalidad. También puede estar relacionada con los sectores donde trabajan, los tipos de ocupación, la jornada disponible, las responsabilidades de cuidado, los techos salariales y las barreras persistentes del mercado laboral.

El reto para Barranquilla: convertir liderazgo en bienestar

El crecimiento de la jefatura femenina no debe ser leído solamente como una señal de empoderamiento. También debe observarse como una alerta sobre las condiciones en las que miles de mujeres están sosteniendo a sus familias.

Fundesarrollo plantea tres grandes líneas de acción: fortalecer las oportunidades laborales para mujeres jefas de hogar, reducir las barreras asociadas al cuidado no remunerado y mejorar el seguimiento de la información sobre jefatura femenina.

Esto implica orientar programas de formación hacia sectores con mayor demanda, mejorar la intermediación laboral, incentivar la contratación de mujeres jefas de hogar, ampliar servicios de cuidado infantil y atención a adultos mayores, y construir diagnósticos periódicos que permitan tomar mejores decisiones públicas.

Una ciudad sostenida por mujeres que no siempre son sostenidas

La imagen que deja el informe es clara: Barranquilla tiene cada vez más mujeres al frente de sus hogares, pero no siempre les ofrece las condiciones necesarias para que ese liderazgo se traduzca en estabilidad, bienestar y movilidad social.

Ellas sostienen hogares, educan hijos, cuidan mayores, trabajan en el comercio, en los servicios, en la educación, en actividades domésticas y en empleos independientes. Muchas lo hacen con ingresos más bajos, menor margen de ahorro y mayor exposición a los golpes de la economía.

La jefatura femenina no es solo una categoría estadística. Es el rostro cotidiano de una ciudad que cambia. Es la madre que trabaja por cuenta propia, la abuela que sigue sosteniendo a su familia, la mujer separada que responde sola por los gastos del hogar, la trabajadora que gana menos aunque cargue más.

Barranquilla ya tiene un nuevo rostro económico. La pregunta es si sus políticas públicas, su mercado laboral y su red de protección social estarán a la altura de las mujeres que hoy sostienen buena parte de la vida familiar de la ciudad.