Guaviare, pionero en bioeconomía con meta de deforestación cero a 2036

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El proyecto, financiado por el BID y ejecutado por Swisscontact, posiciona al Guaviare como un modelo de desarrollo sostenible que conectará la economía local con la protección de la selva. 

En el Departamento del Guaviare, gracias a investigaciones científicas desarrolladas por el Instituto SINCHI, se han identificado 68 especies nativas y 53 productos no maderables listos para escalar en el mercado global. 

Esta nueva hoja de ruta liderada por la Gobernación busca demostrar que la prosperidad de sus 84 mil habitantes depende directamente del equilibrio con su capital natural. 

Bogotá junio 2026. Guaviare perdió 16.908 hectáreas de bosque en 2024, según cifras del Ideam y reportes de autoridades ambientales regionales.

Frente a este panorama, la Gobernación del Guaviare, a través del Departamento Administrativo de Planeación, desarrolló y presentó a consideración de la Asamblea Departamental, la Política Pública para el Desarrollo Económico Sostenible (PPDES+B) 2026–2036, la cual cuenta con el respaldo técnico de la ONG suiza Swisscontact y el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con la que el departamento busca convertirse en referente nacional e internacional de deforestación cero y desarrollo basado en la bioeconomía.

“Hoy el Guaviare le está proponiendo al país y al mundo un camino distinto: demostrar que sí es posible generar desarrollo sin destruir la selva. Nuestra meta es clara: alcanzar la deforestación cero al 2036 y construir prosperidad a partir de nuestra biodiversidad”, afirmó Yeison Ferney Rojas Martínez, gobernador del Guaviare.

Ubicado en la puerta de entrada a la Amazonía colombiana, el Guaviare, con una extensión de 53.460 km² y más de 84.800 habitantes según proyecciones del DANE para 2026, enfrenta un doble desafío: frenar la deforestación y reducir una pobreza multidimensional que supera el 45% de su población.

En respuesta, la nueva política propone una transformación profunda del modelo económico, transitando de actividades extractivas e ilícitas hacia una socio-bioeconomía que aprovecha de manera sostenible la biodiversidad como motor de desarrollo.

Este enfoque se sustenta en evidencia científica. El Instituto SINCHI ha identificado en el territorio 68 especies con potencial bioeconómico y 53 productos forestales no maderables con posibilidades de escalar en mercados globales, lo que abre oportunidades concretas para conectar la economía local con cadenas de valor internacionales.

“La experiencia de Swisscontact en desarrollo sostenible nos muestra que el Guaviare tiene hoy una oportunidad única: consolidar un modelo de bioeconomía donde la cooperación internacional, la ciencia y la política pública convergen para proteger la selva y generar desarrollo”, aseveró Enrique Maruri, director de Swisscontact Colombia.

La PPDES+B establece una ruta integral que busca armonizar crecimiento económico, inclusión social y conservación ambiental. Entre sus principales apuestas se encuentra la meta de alcanzar una tasa de deforestación cero al 2036, consolidando un modelo de desarrollo climáticamente inteligente que proteja ecosistemas estratégicos como Chiribiquete y La Lindosa.

Asimismo, promueve la seguridad jurídica sobre la tierra mediante instrumentos de ordenamiento territorial basados en ciencia y prioriza la inclusión de comunidades campesinas, indígenas, como los pueblos Jiw y Nukak, afrodescendientes y mujeres rurales como actores clave en la transformación productiva.

La política también plantea cerrar brechas de pobreza mediante educación pertinente para la sostenibilidad, impulsar la innovación en cadenas de valor de Productos Forestales No Maderables, Productos Maderables, los frutos amazónicos y el turismo de naturaleza, y fortalecer alianzas estratégicas a través de un modelo de colaboración que articula al sector público, privado, la academia, la sociedad civil y la cooperación internacional.

Todo ello se enmarca en el cumplimiento de la sentencia que reconoce a la Amazonía como sujeto de derechos, lo que convierte la protección ambiental en un imperativo jurídico del desarrollo económico.

En su implementación, la política pública departamental con vigencia para los próximos 10 años prioriza el ordenamiento del territorio y la protección del capital natural, al tiempo que impulsa el desarrollo humano mediante formación en agroecología, turismo sostenible y valoración del conocimiento ancestral.

De igual forma, busca posicionar al Guaviare en mercados globales mediante el uso de tecnología, trazabilidad y estándares de sostenibilidad en sus productos.

El enfoque de bioeconomía se alinea con metas nacionales que proyectan que la economía de la biodiversidad podría aportar hasta el 3% del PIB de Colombia y generar más de 500.000 empleos verdes al 2030.

En este contexto, el Guaviare se perfila como un laboratorio de soluciones climáticas, apalancado en experiencias ya validadas como los 17 modelos de Sistemas Agroforestales desarrollados por el Instituto SINCHI, que demuestran la viabilidad de combinar producción sostenible con conservación.

Esta hoja de ruta también responde a un compromiso intergeneracional. A través de un Pacto Intergeneracional por la Vida, el departamento busca reconciliar la prosperidad económica con la protección de la selva amazónica, asegurando que las futuras generaciones hereden un territorio viable y resiliente.

Con esta apuesta, a través de la Ordenanza 574 de 2026, mediante la cual se implementará dicha política pública departamental, el Guaviare no solo busca transformar su propio modelo de desarrollo, sino consolidarse como un referente replicable para otras regiones amazónicas y tropicales del mundo que enfrentan el mismo desafío: crecer económicamente sin sacrificar sus ecosistemas estratégicos.