La inteligencia artificial está transformando el aprendizaje del inglés
Un nuevo estudio internacional muestra que la clave no es prohibir la IA en las aulas, sino integrarla de forma responsable para fortalecer el pensamiento crítico, la autonomía y las habilidades de comunicación que demanda el futuro.
El 64% de los estudiantes ya utiliza inteligencia artificial para actividades relacionadas con el estudio y, entre quienes la usan, el 80% lo hace al menos una vez por semana.
Bogotá, julio de 2026. La inteligencia artificial generativa ya forma parte de la vida cotidiana de millones de estudiantes en todo el mundo y está redefiniendo la manera en que las personas aprenden inglés. Así lo revela el estudio internacional Assessment Evolved: Formative Assessment in a Generative AI Era, desarrollado por Pearson junto a docentes y especialistas en educación e inteligencia artificial.
La investigación, basada en la opinión de más de 1.000 educadores de colegios, institutos y universidades, concluye que la discusión ya no debe centrarse en si la inteligencia artificial debe estar presente en el aprendizaje, sino en cómo utilizarla para potenciar el desarrollo de habilidades reales de comunicación, comprensión y pensamiento crítico.
Los datos muestran que el uso de estas herramientas avanza rápidamente. El 64% de los estudiantes ya utiliza inteligencia artificial para actividades relacionadas con el estudio y, entre quienes la usan, el 80% lo hace al menos una vez por semana. Además, el 48% reconoce emplearla directamente para resolver tareas académicas, mientras que el 60% la utiliza para aclarar dudas y el 51% para corregir o editar textos.
En el aprendizaje de inglés, la IA se ha convertido en una herramienta cada vez más frecuente para practicar escritura, mejorar gramática, ampliar vocabulario, preparar conversaciones y recibir retroalimentación inmediata. Sin embargo, Pearson advierte que el verdadero desafío consiste en garantizar que los estudiantes desarrollen competencias lingüísticas auténticas y no dependan exclusivamente de respuestas generadas por la tecnología.
Una nueva división en las aulas
El estudio también identifica una creciente brecha entre los propios educadores frente al uso de la IA. Según Pearson, actualmente conviven cuatro perfiles de docentes:
- Tradicionalistas, que rechazan completamente estas herramientas por considerarlas una amenaza para el aprendizaje.
- Escépticos protectores, preocupados por su impacto en la autonomía y el razonamiento de los estudiantes.
- Exploradores cautelosos, abiertos a experimentar, aunque con reservas sobre sus riesgos y limitaciones.
- Innovadores proactivos, que ya integran activamente la IA en actividades, evaluaciones y dinámicas de clase.
Esta diversidad de posturas ocurre en un contexto donde apenas el 54% de las escuelas y el 60% de las universidades cuentan con políticas formales sobre el uso de inteligencia artificial.
“Los estudiantes ya están utilizando inteligencia artificial, independientemente de que las instituciones la permitan o no. El reto no es detener su uso, sino asegurar que contribuya al aprendizaje y al desarrollo de habilidades esenciales para el futuro”, señala Mike Mayor, Senior Lead Marketing de Pearson.
Del resultado al proceso de aprendizaje
Uno de los principales hallazgos del informe es que las evaluaciones tradicionales, como ensayos, cuestionarios de opción múltiple y tareas para realizar en casa, son las más vulnerables al uso automático de herramientas de IA.
Por ello, Pearson propone evolucionar hacia modelos de evaluación centrados no solo en el resultado final, sino también en el proceso de aprendizaje. Entre las estrategias recomendadas se encuentran debates, presentaciones orales, conversaciones en vivo, proyectos colaborativos y actividades en las que los estudiantes deban explicar cómo utilizaron la inteligencia artificial, justificar sus decisiones y evaluar críticamente las respuestas generadas por estas herramientas.
El concepto que guía esta transformación es el de “learning integrity“, que busca garantizar que los estudiantes continúen desarrollando comprensión, razonamiento y pensamiento crítico aun cuando utilicen tecnologías de inteligencia artificial.
“La inteligencia artificial funciona mejor en el aula cuando genera reflexión y análisis, no cuando elimina el esfuerzo cognitivo. Las actividades más valiosas son aquellas en las que los estudiantes deben comparar, justificar, evaluar y argumentar”, destaca Mike Mayor, Senior Lead Marketing de Pearson.
Preparar a los estudiantes para el futuro
La investigación también advierte que intentar prohibir o detectar automáticamente el uso de IA no constituye una solución efectiva. Los expertos coinciden en que las herramientas de detección presentan importantes limitaciones y pueden afectar la confianza entre docentes y estudiantes.
En cambio, Pearson recomienda fortalecer la alfabetización en inteligencia artificial tanto en profesores como en alumnos. Entre las competencias emergentes destacan la formulación efectiva de instrucciones o prompts, la validación de información, la identificación de errores o “alucinaciones” de la IA y la capacidad de comparar críticamente respuestas generadas por diferentes modelos.
Más allá de la investigación, Pearson ya viene incorporando inteligencia artificial en sus soluciones para la enseñanza y evaluación del inglés. La compañía desarrolla herramientas capaces de generar contenidos personalizados alineados con la Global Scale of English (GSE), su estándar internacional para medir el progreso lingüístico.
Estas aplicaciones han sido diseñadas bajo criterios de privacidad, transparencia y uso responsable de la tecnología, con el objetivo de complementar el trabajo docente y ofrecer experiencias de aprendizaje más personalizadas y efectivas.
Para acompañar esta transición, Pearson también lanzó una guía práctica dirigida a educadores con recomendaciones para integrar la inteligencia artificial de manera responsable en actividades de aprendizaje y evaluación.
“La pregunta ya no es si los estudiantes usarán inteligencia artificial, sino cómo podemos ayudarles a utilizarla para aprender mejor. El futuro de la educación dependerá de nuestra capacidad para combinar innovación tecnológica con experiencias de aprendizaje auténticas y significativas”, concluye Mike Mayor, Senior Lead Marketing de Pearson.




