Los retos del sector energético que deberá enfrentar la nueva ministra

171

Los retos que tendrá la nueva ministra de Minas y Energía para evitar un apagón y garantizar la seguridad energética del país.

Expertos advierten que el próximo Gobierno deberá enfrentar simultáneamente una crisis operativa, financiera y de confianza en el sector energético.

El desafío inmediato será evitar un racionamiento de energía y gas, pero el reto de fondo consiste en recuperar la inversión, destrabar proyectos estratégicos y construir una transición energética basada en la seguridad y la confiabilidad.

El exministro de Minas y Energía Amylkar Acosta propone un plan de choque para devolverle estabilidad al sector, con medidas como recuperar las capacidades de las principales entidades, y recuperar la confianza inversionista y la seguridad jurídica .

Bogotá D.C., julio 14 de 2026. La nueva ministra de Minas y Energía, María Nohemí Arboleda,  no recibirá únicamente una cartera. Recibirá uno de los sectores más estratégicos para la economía colombiana, con múltiples desafíos acumulados que requerirán decisiones técnicas, rápidas y de largo plazo.

El crecimiento sostenido de la demanda de energía, el atraso en proyectos de generación y transmisión, el riesgo de un déficit de energía firme, la creciente dependencia de las importaciones de gas, las deudas del Estado con las empresas del sector y la pérdida de confianza de los inversionistas configuran un panorama que exige actuar con urgencia.

En un documento de análisis del sector titulado “Los retos del sector energético 2026-2030”, el exministro de Minas y Energía, Amylkar Acosta, plantea que el país todavía está a tiempo de corregir el rumbo, siempre que el nuevo Gobierno combine medidas inmediatas para reducir el riesgo de racionamiento con reformas estructurales que permitan recuperar la seguridad energética y garantizar una transición energética responsable.

“El verdadero desafío de la ministra designada no será escoger entre transición energética o seguridad energética. Su mayor responsabilidad será garantizar ambas. Colombia necesita una transición responsable, respaldada por inversión, planeación, instituciones técnicas fuertes y decisiones que permitan asegurar la energía que demandarán los colombianos durante las próximas décadas.”, señala Acosta.

Una transición energética que no comprometa la seguridad del país

Uno de los principales mensajes del análisis es que Colombia debe abandonar la falsa dicotomía entre transición energética y seguridad energética.

La incorporación de Fuentes Renovables No Convencionales (solar, eólica, etc.), debe entenderse como un complemento de las fuentes convencionales (agua, gas, carbón, etc.). y no como un reemplazo prematuro. La confiabilidad del sistema eléctrico depende precisamente de contar con una matriz diversificada, donde las energías solar y eólica convivan con la generación hidráulica, el gas natural y las plantas térmicas a carbón que respaldan al sistema durante fenómenos como El Niño.

El documento también plantea la necesidad de retomar una hoja de ruta clara para la transición energética, fortalecer la soberanía energética del país y evitar decisiones que reduzcan anticipadamente la producción nacional de gas, petróleo y carbón sin contar con fuentes equivalentes que garanticen el abastecimiento.

“En este orden Colombia no puede precipitarse a marchitar prematuramente la industria del carbón y de los hidrocarburos, sus dos principales renglones de exportación, principales fuentes de divisas, de financiación del Estado y de la propia Transición” agrega el exministro.

A nivel interno, el carbón tiene una participación relativamente baja pero no menos importante en la generación eléctrica, concentrada en algunas plantas térmicas clave, lo que lo convierte en un activo relevante para la sostenibilidad del sistema energético, especialmente en tiempos de crisis.

Según cifras de ANDEG, las plantas térmicas a carbón generan cerca de 1.653MW de la capacidad instalada, y pueden producir hasta 37 GWh diarios, lo que equivale a cubrir aproximadamente unos 6.6 millones de usuarios, es decir, casi para atender el tamaño de una ciudad como Bogotá.

Un sector que enfrenta una triple amenaza

Más allá del riesgo de un eventual apagón, el documento identifica tres grandes desafíos que deberá enfrentar la nueva administración:

  • Un déficit creciente de oferta de energía firme frente al aumento de la demanda.
  • Un “apagón financiero” derivado de las deudas acumuladas del Estado con las empresas del sector.
  • La pérdida de confianza inversionista y de seguridad jurídica, que ha frenado el desarrollo de nuevos proyectos de generación, transmisión y exploración.

Según el análisis, estos factores no pueden abordarse de manera aislada. Resolver uno sin atender los demás solo trasladaría el problema hacia el futuro.

Las reformas estructurales que definirán el futuro energético del país

El documento del exministro Acosta, plantea una agenda de transformaciones de mediano y largo plazo para recuperar la competitividad y la confiabilidad del sector energético.

Dos de los retos más importantes para lograr avanzar con seguridad en la recuperación del sector son:

1.    Recuperar las capacidades técnicas del Estado: Más allá de las medidas que será necesario tomar, la recuperación del sector debe comenzar por fortalecer nuevamente la capacidad técnica del Estado. Esto pasa por conformar equipos de profesionales con conocimiento, experiencia y las competencias necesarias para liderar la política energética del país, desde el Ministerio de Minas y Energía, la CREG, la UPME, XM y la ANH, entre otras.

2.    Recuperar la confianza inversionista y la seguridad jurídica: Esta será sin duda una condición indispensable para garantizar el abastecimiento energético en los próximos años. Se necesita la construcción de nuevas plantas de generación, líneas de transmisión, proyectos de gas e infraestructura estratégica, que requieren inversiones de largo plazo que solo serán posibles bajo reglas claras, estabilidad regulatoria y respecto por la institucionalidad técnica. De esta forma, el sector podrá ponerse de nuevo al día, aunque este será un proceso que tardará al menos 5 años.

Adicionalmente, es importante tener en cuenta otras recomendaciones como:

  • Retomar una hoja de ruta nacional para la transición energética con metas claras y continuidad institucional.
  • Reactivar la exploración y producción de gas natural para recuperar la autosuficiencia energética.
  • Mantener la capacidad de generación térmica como respaldo indispensable frente a eventos climáticos extremos.
  • Destrabar los grandes proyectos de generación renovable y las líneas de transmisión que permanecen retrasadas.
  • Impulsar el desarrollo del hidrógeno verde y de nuevas cadenas industriales asociadas a la transición energética.
  • Fortalecer la capacidad técnica de las autoridades ambientales para agilizar los procesos de licenciamiento sin sacrificar los estándares de protección ambiental.
  • Preservar los mecanismos regulatorios que han garantizado la confiabilidad del sistema eléctrico, como el Cargo por Confiabilidad.

Plan de choque: las medidas urgentes para los primeros meses de gobierno

El experto propone un conjunto de acciones inmediatas para disminuir el riesgo de racionamiento y estabilizar financieramente el sistema:

Medida prioritariaObjetivo
Implementar un programa nacional de ahorro de energía (“Apagar Paga 2.0”).Reducir el consumo en horas críticas sin necesidad de racionamientos obligatorios.
Establecer tarifas diferenciales entre horas pico y horas valle.Desplazar parte de la demanda hacia horarios de menor consumo y aliviar la presión sobre el sistema.
Evaluar el ajuste temporal del horario nacional.Aprovechar mejor la luz solar y disminuir el consumo en las horas de mayor demanda.
Pagar los subsidios pendientes y titularizar la deuda de la opción tarifaria.Evitar un apagón financiero y garantizar liquidez a las empresas del sector.
Acelerar la entrada de nuevas plantas regasificadoras.Incrementar la capacidad de importación de gas natural y reducir el riesgo de desabastecimiento.
Crear un Puesto de Mando Unificado en La Guajira.Destrabar los proyectos eólicos estratégicos mediante coordinación entre Gobierno, autoridades locales y comunidades.
Priorizar los proyectos de generación y transmisión como Proyectos de Interés Nacional Estratégico (PINES).Agilizar licencias, permisos y ejecución de infraestructura crítica para el sistema eléctrico.

El mayor reto de la nueva ministra

El documento concluye que el próximo ministro de Minas y Energía deberá recuperar la capacidad de planificación de largo plazo del sector.

Las decisiones que adopte durante sus primeros meses de gestión no solo determinarán si Colombia logra superar el riesgo inmediato de racionamiento, sino también si el país recupera la confianza para atraer las inversiones que demandará el sistema energético durante la próxima década.

Porque, como advierte el análisis, la energía que Colombia necesitará dentro de cinco años debe empezar a construirse desde hoy. De lo contrario, el país seguirá enfrentando déficits de generación, mayores costos para los usuarios y una creciente vulnerabilidad frente a fenómenos climáticos y económicos.