A corte de marzo de 2026, las deudas que acumulan los colombianos superan los 424 billones de pesos.
Quien tome un crédito hoy sin comparar tasas o sin calcular su verdadera capacidad de pago real, se está sometiendo voluntariamente a un escenario de asfixia financiera extrema en los próximos meses, señala el informe.
La morosidad total de los colombianos se sitúa cerca al 4,4% en entidades vigiladas por la superintendencia financiera.
El análisis, en el que se dan recomendaciones sobre el tipo de crédito adecuado en esta coyuntura, fue realizado por la firma Insolvencia Colombia e IFI Inteligencia Financiera.
Con una deuda acumulada que supera los $424 billones de pesos y una tasa de intervención que la Junta Directiva del Banco de la República elevó al 12%, los colombianos se enfrentan a uno de los escenarios de crédito más costosos de los últimos meses, según lo reveló un análisis de Insolvencia Colombia e IFI Inteligencia Financiera, firma líder en asesoría y educación financiera en el país.
El informe recomienda directamente a los colombianos manejar con cautela las tarjetas de crédito y no adquirir deudas a corto plazo, para evitar situaciones de crisis financiera.
Según el análisis, aunque el endeudamiento no es intrínsecamente negativo, en un escenario de tasas elevadas el desconocimiento de las dinámicas del mercado puede llevar a las familias directo a una situación de asfixia financiera y una posible quiebra.
De acuerdo con los reportes oficiales del sistema financiero consolidados al cierre de marzo de 2026, los colombianos adquirieron deudas por más de 424 billones de pesos con diferentes tipos de crédito, como libre inversión, tarjetas de crédito y vehículos, lo que evidencia que el acceso al crédito sigue siendo el motor de la economía de muchos hogares, pero también la principal causa de insolvencia cuando no se planifica de forma adecuada.

Según lo explica Luis Benítez, director de Insolvencia Colombia e IFI Inteligencia Financiera, “el incremento de la tasa de intervención al 12% impacta de forma directa y progresiva en las tasas que los bancos comerciales cobran a sus usuarios, elevando el costo del dinero y, por consiguiente, el valor de las cuotas mensuales de los nuevos créditos. De ahí el llamado para que los colombianos actúen con cautela en los avances de tarjetas de crédito y el acceso a créditos de consumo”.
El análisis hace un llamado a la selectividad absoluta. Según el informe, cuando las tasas suben, los créditos a tasa variable o de corto plazo con intereses cercanos a la tasa de usura, como los avances de tarjeta de crédito, se vuelven sumamente peligrosos.
“Por el contrario, es el momento idóneo para revisar las deudas vigentes y buscar alternativas de optimización antes de que el bolsillo se vea gravemente afectado. El dinero hoy es costoso y cada peso prestado debe tener un propósito estratégico de alta rentabilidad o estricta necesidad. Quien tome un crédito hoy sin comparar tasas o sin calcular su verdadera capacidad de pago real, se está sometiendo voluntariamente a un escenario de vulnerabilidad financiera extrema en los próximos meses”, afirma Benítez.
¿Cuál es el mejor mecanismo de crédito para usar actualmente?
Aunque el informe aclara que cada persona es una situación particular y, por ende, no se pueden dar recomendaciones generales, el análisis sí detalla los beneficios y debilidades que tienen los distintos créditos para que los colombianos puedan acceder al que mejor se ajuste a sus necesidades y capacidades de pago.
Compra de cartera
En el 2025, cerca de 850.000 colombianos acudieron a la figura financiera de la compra de cartera para unificar deudas, movilizando más de 14 billones de pesos hacia entidades que ofrecían tasas más competitivas para mitigar las cuotas altas de periodos anteriores.
Sobre este mecanismo, el análisis da cuenta que es la mejor opción por la coyuntura y es recomendable usarla para unificar deudas anteriores cuando estas se tomaron en momentos de usura alta, es decir, con altas tasas de interés. El objetivo es usarlo para unificar todas las obligaciones en una sola entidad crediticia que ofrezca una tasa de interés preferencial fija, inferior al promedio de las tasas actuales de los créditos vigentes.
Tarjetas de crédito
Se consolidaron como el producto más masivo y la causa número uno de sobreendeudamiento reportada en el país durante 2025. Al cierre del año pasadao, en el país circulaban más de 17 millones de tarjetas de crédito activas.
El análisis recomienda usarlas preferiblemente bajo la modalidad de pago a una sola cuota (0% intereses) o aprovechando campañas específicas de comercios con meses sin intereses y utilizar, como máximo, la mitad del cupo para no disminuir su score crediticio.
“Financiar compras de consumo diario como mercados, ropa o salidas a cenar a múltiples cuotas con tarjetas de crédito es un error financiero crítico hoy en día, dado que las tasas de interés de este producto suelen rozar el límite de la tasa de usura permitida por la ley”, explica Benítez.
Crédito de libre inversión
Esta modalidad, apetecida por su flexibilidad, representa cerca del 28% del total de cartera del sistema financiero colombiano, siendo utilizada principalmente para la financiación de proyectos personales, viajes y, de forma preocupante, para cubrir gastos corrientes del hogar.
La recomendación es usarlo únicamente cuando se cuenta con una capacidad de endeudamiento comprobada, un ingreso seguro y cuando la tasa fija ofrecida por la entidad bancaria sea competitiva dentro del promedio actual del mercado.
El análisis también señala que, aunque el índice de morosidad ha venido mejorando (4,4%), hay que ver este porcentaje con cautela, sobre todo por el menor crecimiento de la cartera bruta de los establecimientos de crédito.
Finalmente, el análisis de Insolvencia Colombia e IFI Inteligencia Financiera recomienda a la ciudadanía realizar un diagnóstico financiero antes de firmar cualquier pagaré durante este segundo semestre.
“Medir el nivel de endeudamiento actual, construir un fondo de emergencias equivalente a por lo menos tres meses de gastos básicos y postergar aquellos gastos que no sean urgentes son las tres acciones preventivas más potentes para blindar el bolsillo frente a un panorama de tasas elevadas en Colombia”, concluye Luis Benítez, director de la firma.




