Los 103 años de CamComercio Ibagué y la transformación empresarial del Tolima

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Carlos Hernando Enciso Pérez, Presidente Ejecutivo de la Cámara de Comercio de Ibagué

Cumplir 103 años no es una invitación a la nostalgia. Es una oportunidad para preguntarnos qué tan decisivo ha sido fortalecer el tejido empresarial para transformar una región como el Tolima.

Mi convicción es clara. Detrás del desarrollo económico de nuestro territorio hay miles de empresarios, emprendedores y productores que, a pesar de las dificultades, han decidido apostarle a la formalidad, innovar, generar empleo y creer en esta tierra. Acompañarlos ha sido, precisamente, la razón de ser de la Cámara de Comercio de Ibagué.

A veces olvidamos cuánto ha cambiado nuestra ciudad. Hubo un tiempo en que la economía de Ibagué giraba alrededor de molinos, talleres artesanales, fábricas de velas, jabones y pequeñas industrias familiares. En 1945 la ciudad apenas contabilizaba 138 establecimientos industriales y poco más de mil trabajadores ocupados. Hoy, el territorio que acompaña la Cámara de Comercio de Ibagué supera las 30.875 empresas registradas y se mueve entre clústeres de innovación, exportaciones, inteligencia artificial, cafés especiales, turismo internacional y transformación digital.

Las grandes transformaciones se dan a través de pequeños pasos. Está en los pequeños comerciantes que formalizaron sus negocios, en las familias que convirtieron un emprendimiento en una empresa sostenible, en los productores rurales que encontraron nuevos mercados y en quienes entendieron que competir ya no depende solamente del esfuerzo individual, sino también de la capacidad de trabajar articuladamente.

Desde hace más de un siglo, la Cámara de Comercio de Ibagué ha acompañado esa evolución. Lo ha hecho adaptándose a los cambios de cada época y pasando de custodiar expedientes manuscritos a liderar procesos de digitalización empresarial, fortalecimiento productivo, internacionalización e innovación. Pero, sobre todo, entendiendo que detrás de cada matrícula mercantil hay una historia de perseverancia y una apuesta por el desarrollo regional.

Nuestra jurisdicción reúne hoy más del 61 % de las empresas del Tolima y abarca once municipios. Esto implica una enorme responsabilidad. Hablar de competitividad también significa mirar hacia Cajamarca, Rovira, Roncesvalles, San Antonio, Anzoátegui, Venadillo, Santa Isabel, Valle de San Juan, Alvarado y Piedras, donde cientos de emprendedores y productores impulsan la economía local y sostienen el tejido social de sus comunidades.

Por eso hemos insistido en llevar herramientas de fortalecimiento empresarial, formación, innovación y acceso a mercados a quienes más lo necesitan. Solo entre 2023 y 2025, miles de empresarios participaron en estos programas y más de 6.700 fueron atendidos directamente mediante estrategias enfocadas en crecimiento comercial, formalización y sostenibilidad. Desde 1994, además, la entidad ha gestionado más de 940 proyectos y convenios por un valor superior a los 61 mil millones de pesos, impactando a más de 39 mil empresas de la región.

Uno de los cambios más importantes de los últimos años ha sido la capacidad del empresariado tolimense para conectarse con el mundo. Lo que antes parecía reservado para grandes compañías hoy es una posibilidad real para empresas de distintos tamaños que participan en ruedas de negocio internacionales, misiones comerciales y espacios de intercambio que abren nuevas oportunidades de crecimiento.

El reto ahora es mayor. La inteligencia artificial, la transformación digital, la sostenibilidad y la internacionalización están redefiniendo la manera de hacer empresa. Estos avances no pueden convertirse en privilegios para unos pocos. Deben estar al alcance de las micro y pequeñas empresas que representan el 97,5 % del tejido empresarial de nuestra jurisdicción. Si queremos una economía más competitiva, también debe ser más incluyente.

El futuro del Tolima e Ibagué dependerán de nuestra capacidad para seguir construyendo confianza, fortaleciendo el talento local y apostándole a la innovación sin perder de vista nuestras raíces..

Los aniversarios suelen servir para mirar hacia atrás. Yo creo que también deben servir para decidir hacia dónde vamos. Después de 103 años, el mayor aprendizaje es que el desarrollo económico de una región no ocurre por inercia. Requiere instituciones que acompañen, empresarios que se atrevan y una sociedad que entienda que apoyar la iniciativa empresarial es apostar por el bienestar colectivo.

Porque, al final, construir empresa es construir región. Ese ha sido nuestro propósito durante más de un siglo y sigue siendo, hoy más que nunca, nuestra responsabilidad con el Tolima y con Colombia.