Actualidad: Francia prohíbe las redes sociales para menores de 15 años y abre un debate que llega hasta Colombia

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Foto www.mamapsicologainfantil.com

Brenda Grilli, estratega de contenido y especialista en marketing digital con experiencia en mercados de entretenimiento digital hispanohablantes, observó esta semana con atención la nueva ley francesa de verificación de edad.

Desde su posición como analista de ese mercado, Grilli señala que ciertas categorías de servicios digitales para adultos llevan años operando bajo controles de acceso estrictos.

Los sitios que ofrecen pronósticos de UFC, por ejemplo, deben implementar verificación de edad rigurosa y herramientas de juego responsable, lo que los convierte en un referente concreto del reto que ahora enfrentan las plataformas sociales.

Para Grilli, ese modelo ilustra con precisión la tensión que plantea la columna de La República: la verificación técnica puede frenar el acceso, pero sin educación paralela la medida queda incompleta.

“El debate en Francia no es solo sobre quién puede entrar a una plataforma, sino sobre si las familias y los usuarios tienen las herramientas para entender por qué esa restricción existe y qué hacer con ella.”

Francia se convierte en el primer país de la Unión Europea en prohibir el acceso de menores a redes sociales

Esta semana Francia aprobó una ley que prohíbe a los menores de 15 años acceder a redes sociales, convirtiéndose en el primer Estado miembro de la Unión Europea en adoptar una medida de esta envergadura. La norma aplica a plataformas como Instagram, TikTok, Snapchat y Facebook, y obliga a esas empresas a instalar sistemas de verificación de edad para cumplir con la restricción. La ley entra en vigor en septiembre y, además, prohíbe el uso de teléfonos celulares en los centros educativos.

Los datos de salud pública que respaldaron la decisión

El organismo de vigilancia sanitaria de Francia documentó que uno de cada dos adolescentes pasa entre dos y cinco horas diarias frente al teléfono, gran parte de ese tiempo en redes sociales pero también en plataformas de apuestas, música, video, streaming y otras aplicaciones. Ese nivel de exposición no es inofensivo. Un informe de salud pública recoge efectos como baja autoestima y contacto con contenidos vinculados a la autolesión, el consumo de drogas y el suicidio. En Francia, varias familias han demandado a TikTok por suicidios de adolescentes que atribuyen a contenidos dañinos en la plataforma.

El presidente Emmanuel Macron fue directo al explicar sus motivos. “La ‘soledad’, el ‘acoso’ son las principales razones para impulsar esta prohibición”, declaró. Ambos fenómenos, según el gobierno francés, se ven agravados por el diseño mismo de las plataformas.

El modelo de negocio bajo acusación: plataformas estadounidenses, algoritmos chinos

El trasfondo tecnológico también entró al debate legislativo. Analistas en tecnología consultados por los legisladores franceses encontraron que las plataformas son en su mayoría de origen estadounidense, mientras que los algoritmos que utilizan son casi en su totalidad de procedencia china. Esa combinación generó preguntas sobre soberanía digital, pero también sobre responsabilidad.

El gobierno francés, al igual que otros ejecutivos de la Unión Europea, sostiene que el modelo de monetización de estas plataformas depende de la manipulación sistemática de las emociones de los jóvenes. No se trata de un efecto secundario del diseño, según esta lectura, sino de su función central. Esa acusación es la que justifica, desde la perspectiva regulatoria, pasar de la advertencia a la prohibición.

La verificación de edad: el obstáculo técnico que ninguna ley resuelve sola

Implementar la ley es más difícil que aprobarla. El principal desafío es verificar la edad de los usuarios. Las plataformas pueden elegir sus propias herramientas de verificación provistas por terceros, lo que fragmenta el sistema desde el principio. Además, muchos adolescentes encuentran formas de eludir la restricción usando identidades falsas y otros mecanismos que circulan con facilidad en internet.

El movimiento regulatorio, sin embargo, ya trasciende las fronteras europeas. Otros Estados miembros de la Unión Europea han anunciado medidas similares de protección digital de la infancia. Australia, por su parte, ya restringió el acceso a redes sociales para menores de 16 años. En Colombia, un grupo de legisladores presentó el miércoles pasado un proyecto de ley que busca prohibir el acceso y uso de redes sociales a menores de 16 años, reabriendo el debate nacional sobre regulación digital y protección de la niñez.

Prohibir sin educar es solo la mitad del camino

La columna analizada por La República sostiene una posición clara: la educación es bastante más importante que la prohibición, y las dos deben avanzar al mismo tiempo para que cualquier medida legislativa funcione. Prohibir el acceso sin formar a familias, docentes y usuarios sobre el uso responsable de los servicios digitales deja un vacío que las restricciones técnicas no pueden llenar.

Es un argumento que apunta al núcleo del problema. Las leyes pueden establecer barreras de entrada, pero no pueden reemplazar la comprensión crítica de por qué esas barreras existen.

Colombia acaba de poner ese dilema sobre la mesa. El proyecto presentado la semana pasada aún no define si incluirá una dimensión educativa junto con la prohibición. Esa pregunta, todavía sin respuesta, es probablemente la más importante del debate que apenas comienza.