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¿Se acaba la pesadilla serrana? ACSN hablan de sometimiento para poner fin a su historia criminal

AutorRedacción LGN
25 de septiembre de 2026 · 2:58 a. m.|14 min de lectura
La Sierra sin criminales

Después de décadas de violencia, narcotráfico, extorsión y dominio territorial heredados de las estructuras paramilitares de Hernán Giraldo, las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada dicen estar dispuestas a someterse a la justicia. La caída de “Bendito Menor” y “Cholo”, el paro armado que paralizó Santa Marta y la ofensiva del Gobierno De la Espriella podrían haber llevado a la organización a una encrucijada histórica. Pero una cosa es anunciar la voluntad de entrega y otra desmontar el poder criminal construido durante décadas.

Por Redacción La Gran Noticia

Durante años, sus hombres han recorrido las montañas de la Sierra Nevada, vigilado carreteras, controlado corredores hacia el mar, cobrado extorsiones, castigado a quienes desconocen sus órdenes y decidido en algunos territorios quién puede entrar, quién puede salir y hasta quién puede hacer negocios.

Esta semana demostraron nuevamente que su poder podía descender desde la montaña hasta las calles de Santa Marta.

Un paro armado bastó para cerrar establecimientos comerciales, reducir dramáticamente el transporte, suspender actividades educativas y mantener a miles de ciudadanos encerrados en sus casas.

Pero a las siete de la mañana de este viernes 25 de septiembre ocurrió algo diferente.

Las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada —ACSN— dieron por terminado el paro y reiteraron públicamente que están dispuestas a explorar un proceso de sometimiento a la justicia.

La organización afirmó que desde el comienzo del Gobierno de Abelardo De la Espriella ha manifestado esa disposición y pidió garantías jurídicas y de seguridad para sus integrantes y para las comunidades de las zonas donde ejerce influencia. (Semana)

No significa todavía que entregarán las armas.

No existe un acuerdo de sometimiento.

No hay fecha para una desmovilización.

Tampoco se conocen las condiciones jurídicas bajo las cuales podría producirse.

Pero después de semanas en las cuales dos de sus principales hombres murieron en operaciones de la Fuerza Pública y el Gobierno endureció radicalmente su estrategia contra las organizaciones armadas, la declaración abre una pregunta que hace pocos días parecía prematura:

¿estará acercándose el final de una de las más prolongadas historias criminales de la Sierra Nevada de Santa Marta?

Una pesadilla que comenzó mucho antes de las ACSN

Para comprender lo que significaría un eventual sometimiento hay que entender primero que las ACSN no aparecieron de repente.

Son el último capítulo, hasta ahora, de una estructura de poder armado que ha cambiado repetidamente de nombre sin desaparecer completamente.

La historia moderna de ese dominio está estrechamente relacionada con Hernán Giraldo Serna, conocido como “El Patrón” o “El Señor de la Sierra”.

Giraldo comenzó a construir desde finales de los años sesenta y durante las décadas siguientes una poderosa organización en las estribaciones de la Sierra Nevada.

La bonanza marimbera, el narcotráfico, la adquisición y protección de tierras, las rutas hacia el Caribe y la ausencia institucional permitieron que progresivamente se consolidara un aparato armado propio.

Primero fueron estructuras como Los Chamizos.

Después aparecieron las Autodefensas del Mamey.

Más tarde las Autodefensas del Magdalena y La Guajira.

Y finalmente aquella estructura terminó integrada a las Autodefensas Unidas de Colombia como Bloque Resistencia Tayrona, dirigido por Giraldo.

Las actuales ACSN tienen su origen directo en esa genealogía criminal. Tanto Naciones Unidas como la Fundación Ideas para la Paz las identifican como herederas de las estructuras surgidas alrededor del antiguo Bloque Resistencia Tayrona. (S.A.G.A.)

La desmovilización que no acabó con el poder

El 3 de febrero de 2006 ocurrió lo que entonces parecía ser el comienzo del final.

Más de mil integrantes del Bloque Resistencia Tayrona se desmovilizaron.

Hernán Giraldo terminó sometido a Justicia y Paz y posteriormente fue extraditado a Estados Unidos.

Pero la historia demostró que desmovilizar hombres no necesariamente significa desmontar una estructura de poder.

Permanecieron rutas.

Contactos.

Economías ilegales.

Redes de información.

Viejos combatientes.

Relaciones sociales.

Conocimiento detallado del territorio.

Y, sobre todo, permaneció una geografía extraordinariamente favorable para las actividades criminales.

De los restos de aquel universo comenzaron a aparecer nuevas organizaciones.

Águilas Negras.

Los Nevados.

La Oficina Caribe.

El Clan Giraldo.

Y finalmente Los Pachenca.

Los nombres cambiaban.

La Sierra permanecía.

Chucho Mercancía y el nacimiento de Los Pachenca

Uno de los hombres que consiguió reorganizar aquel poder fue Jesús María Aguirre Gallego, alias “Chucho Mercancía” o “Chucho Pachenca”.

Bajo su influencia se consolidó nuevamente una estructura criminal con capacidad para controlar corredores de narcotráfico, cobrar extorsiones y disputar territorio.

Los Pachenca se convirtieron progresivamente en uno de los grupos más fuertes de la Sierra.

Su influencia dejó de limitarse a las actividades clandestinas.

Comenzaron a intervenir también sobre actividades legales.

Turismo.

Transporte.

Comercio.

Ganadería.

Agricultura.

Hotelería.

Y negocios localizados en las zonas bajo su control.

Cuando Chucho Mercancía murió durante un operativo de la Policía en junio de 2019, ocurrió algo que hoy resulta revelador:

la organización decretó un paro armado.

Santa Marta y sectores de la Troncal del Caribe sintieron entonces la misma clase de intimidación que la ciudad acaba de experimentar siete años después.

El jefe murió.

Pero la organización sobrevivió.

De Los Pachenca a los Conquistadores

La estructura volvió a reorganizarse.

Con el tiempo comenzó a utilizar el nombre de Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada.

Las autoridades capturaron o abatieron sucesivamente a diferentes jefes.

Alias “80”.

Alias “5-5”.

Alias “Muñeca”.

Otros mandos aparecieron para remplazarlos.

La organización fue aprendiendo una lección fundamental de supervivencia:

no depender exclusivamente de un jefe.

Actualmente, las autoridades estiman que su presencia alcanza municipios de Magdalena, La Guajira y Cesar. Un organigrama conocido este mes calculaba unos 858 integrantes y presencia en 14 municipios. (Caracol Radio)

Pero su verdadero poder nunca se ha medido solamente contando hombres.

Gobernar mediante el miedo

La Fundación Ideas para la Paz utiliza una expresión particularmente importante para describir lo que ocurrió:

gobernanza criminal.

Las ACSN no se limitaron a traficar drogas o cobrar extorsiones.

En determinadas comunidades comenzaron a regular comportamientos, resolver disputas, imponer castigos, condicionar actividades económicas y establecer reglas.

La organización logró controlar simultáneamente economías legales e ilegales y ejercer influencia sobre aspectos cotidianos de la vida de las comunidades de la Sierra. (FIP)

Ese proceso explica una de las imágenes más desconcertantes del paro armado de esta semana.

El Estado tenía policías.

Soldados.

Inteligencia.

Aeronaves.

Vehículos blindados.

Y miles de millones de pesos en presupuesto de seguridad.

Las ACSN tenían un comunicado.

Y durante horas el comunicado pareció suficiente para mantener cerrada buena parte de una ciudad.

La economía que alimentó el poder

Detrás de ese control existe una poderosa economía.

La extorsión se convirtió en una de las principales fuentes de financiación.

Comerciantes.

Transportadores.

Empresarios turísticos.

Hoteleros.

Ganaderos.

Agricultores.

Y participantes de economías ilegales han sido sometidos a diferentes modalidades de cobro.

Las investigaciones de la FIP muestran que el grupo consolidó su capacidad para intervenir tanto sobre economías ilícitas como sobre sectores legales, especialmente en un territorio donde el crecimiento turístico produjo nuevas fuentes de riqueza susceptibles de ser extorsionadas. (FIP)

La Sierra también posee una enorme importancia estratégica.

Las montañas desembocan prácticamente sobre el Caribe.

Existen corredores hacia Santa Marta, Ciénaga y La Guajira.

El territorio conecta con la Troncal del Caribe.

Y numerosos puntos costeros facilitan movimientos clandestinos hacia rutas marítimas internacionales.

Controlar la Sierra significa controlar mucho más que una montaña.

Una guerra por quedarse con ella

Pero las ACSN no son el único actor interesado en ese territorio.

Durante años han sostenido una disputa con el Clan del Golfo, también denominado Ejército Gaitanista de Colombia, por corredores, economías y zonas de influencia.

Incluso en el comunicado mediante el cual anunciaron el final del paro armado, las ACSN justificaron su presencia señalando que buscan impedir el ingreso del Clan del Golfo a la Sierra Nevada. (Semana)

Es el argumento tradicional de las organizaciones que se presentan como protección frente a otra amenaza armada.

Pero contiene una advertencia para el Estado.

Si las ACSN desaparecieran sin que las instituciones ocuparan realmente el territorio, otro grupo podría intentar ocupar el espacio dejado por ellas.

El eventual sometimiento, por tanto, no puede consistir simplemente en recoger fusiles.

Debe impedir que cambie nuevamente el nombre mientras permanece intacta la estructura criminal.

Petro intentó conducirlas al sometimiento

El Gobierno de Gustavo Petro abrió en agosto de 2024 un espacio formal de conversaciones con las ACSN.

Desde el principio existió una diferencia fundamental frente a negociaciones con organizaciones consideradas de naturaleza política.

El objetivo declarado era verificar la disposición del grupo para transitar al Estado de Derecho, determinar las condiciones posibles para su sometimiento y avanzar hacia su desmantelamiento. (Consejería Comisionada de Paz)

El propio diseño institucional establecía algo que ahora adquiere nueva importancia:

el proceso debía terminar con la desaparición de la estructura armada.

No simplemente con una reducción de violencia.

No con una convivencia territorial.

No con la administración permanente de sus actividades.

La finalidad era sometimiento, desmantelamiento y tránsito hacia la vida civil. (Consejería Comisionada de Paz)

El proceso, sin embargo, no alcanzó ese resultado.

Mientras existían conversaciones, la organización mantuvo e incluso fortaleció diferentes mecanismos de control territorial.

La FIP advirtió precisamente esa contradicción antes del cambio de Gobierno. (FIP)

Llegó De la Espriella

El Gobierno de Abelardo De la Espriella decidió romper con la estrategia anterior.

Cerró espacios de conversación y anunció que frente a estructuras criminales habría una ruta de acogimiento o sometimiento, acompañada de una ofensiva militar mucho más intensa. (El País)

Entonces comenzaron los golpes.

Bendito Menor

El 4 de septiembre murió en Riohacha Naín Andrés Pérez Toncel, alias “Bendito Menor”, uno de los principales hombres de las ACSN.

Junto a él murió su compañera sentimental, conocida como “La Bebecita”, además de integrantes de su esquema de seguridad.

La muerte produjo una reconfiguración inmediata dentro de la organización.

Las autoridades identificaban entonces a alias “Cholo” y alias “Patilizo” entre los hombres con capacidad para asumir mayores responsabilidades dentro de la estructura. (Caracol Radio)

Pero algo todavía más importante ocurrió apenas ocho días después.


¿Se acaba la pesadilla serrana? ACSN hablan de sometimiento para poner fin a su historia criminal

“Pinocho” habló de entregarse

El 12 de septiembre, Fredy Castillo Carrillo, alias “Pinocho”, señalado como máximo jefe de las ACSN, declaró públicamente estar dispuesto a someterse a la justicia.

Pidió una ley que estableciera las condiciones jurídicas y garantías para hacerlo.

Dijo también estar dispuesto a suministrar información sobre hechos ocurridos durante la historia de la organización.

El Ministerio de Justicia respondió inmediatamente:

no habría atajos. (ELHERALDO.CO)

La declaración pasó casi inadvertida frente a lo que estaba por ocurrir.

Cayó Cholo

El 21 de septiembre murió José Luis Pérez Villanueva, alias “Cholo” o “Comando 25”, durante una operación de la Fuerza Pública en la Sierra Nevada.

Las autoridades lo ubicaban entre los principales mandos de la organización, por debajo de Pinocho. (ELHERALDO.CO)

En menos de tres semanas, las ACSN habían perdido dos figuras importantes.

El Gobierno celebró los resultados.

El presidente De la Espriella elevó el tono y advirtió que la ofensiva contra los grupos armados continuaría. (El País)

Entonces la organización respondió.

El paro que puso a prueba al Estado

Las ACSN declararon un paro armado de 72 horas.

Santa Marta quedó atrapada nuevamente en una escena que parecía pertenecer a otra época.

Comercios cerrados.

Transporte reducido.

Calles vacías.

Suspensión de actividades.

Miedo.

El Gobierno reaccionó militarizando la ciudad y reforzando las operaciones contra la organización.

Por unas horas, Colombia asistió a un pulso extraño:

un Estado demostrando su fuerza militar y una estructura ilegal demostrando que todavía podía alterar la conducta de una población entera mediante una amenaza.

Pero entonces ocurrió el nuevo giro.

“Estamos dispuestos a someternos”

Las ACSN anunciaron que el paro terminaría este viernes 25 de septiembre a las siete de la mañana.

Y en el mismo comunicado escribieron la frase que puede abrir un nuevo capítulo:

manifestaron nuevamente su disposición a participar en un proceso de sometimiento a la justicia, condicionado a garantías jurídicas y de seguridad. (Semana)

El Gobierno interpretó inmediatamente el anuncio como resultado de la presión militar.

El ministro del Interior, Rodrigo Lara, aseguró que esa presión estaba comenzando a producir resultados y recordó que el Gobierno mantendrá su ofensiva contra las estructuras criminales. (Semana)

La lectura oficial es sencilla:

los golpes están funcionando.

Pero la historia de la Sierra obliga a ser más prudentes.

Someterse no es desaparecer

Aquí se encuentra probablemente la cuestión más importante.

Si Pinocho y otros comandantes entregaran mañana sus armas, las ACSN podrían comenzar a desaparecer militarmente y, sin embargo, sobrevivir criminalmente.

Ya ocurrió algo parecido después de 2006.

La estructura tendría que entregar mucho más que sus fusiles.

Tendría que revelar:

sus rutas de narcotráfico;

sus finanzas;

sus bienes;

sus redes de extorsión;

sus colaboradores;

sus mecanismos de lavado;

sus relaciones con empresarios y funcionarios, si existen;

sus responsables de homicidios y desapariciones;

sus estructuras urbanas;

sus redes de información;

y el funcionamiento completo del aparato criminal.

Además tendría que reparar a sus víctimas.

Solo entonces podría hablarse verdaderamente de desmantelamiento.

Y el Estado tendría que llegar después

Existe otra condición indispensable.

El día posterior a una eventual desmovilización puede ser incluso más importante que el día de la entrega de armas.

¿Quién resolverá los conflictos que hoy resuelve ilegalmente la organización?

¿Quién protegerá a los comerciantes que dejen de pagar extorsiones?

¿Quién garantizará seguridad en las veredas?

¿Quién impedirá que el Clan del Golfo ocupe los corredores abandonados?

¿Quién ofrecerá oportunidades a los jóvenes que hoy encuentran ingresos dentro de la economía criminal?

¿Quién permanecerá cuando terminen los grandes operativos?

Si esas preguntas no tienen respuesta, la Sierra podría repetir su propia historia:

una organización desaparece;

otra hereda sus negocios;

cambia el nombre;

y comienza nuevamente la pesadilla.

¿Se acabará la pesadilla serrana?

Es demasiado pronto para afirmarlo.

Pero por primera vez desde que Abelardo De la Espriella llegó a la Presidencia se ha producido una secuencia que podría modificar profundamente el escenario.

Murió Bendito Menor.

Pinocho habló públicamente de entregarse.

Murió Cholo.

Las ACSN desafiaron al Gobierno con un paro armado.

El Estado respondió aumentando la presión militar.

Y la organización levantó el paro reiterando su disposición a someterse.

Puede ser una consecuencia de la ofensiva.

Puede ser una maniobra para ganar tiempo.

Puede ser un intento de obtener mejores condiciones jurídicas.

O puede representar realmente el comienzo del final.

La historia permitirá establecerlo.

Pero existe una condición que no admite ambigüedad:

si esta vez las ACSN se someten, Colombia no puede limitarse a desarmar a Los Pachenca. Tiene que desmontar el sistema de poder que permitió que Los Pachenca existieran.

Porque el verdadero final de esta historia no llegará cuando Pinocho entregue un fusil.

Llegará cuando ningún hombre armado vuelva a decidir desde una montaña si Santa Marta puede abrir sus negocios, sacar sus buses y vivir sin miedo.

Ese día —y no antes— podrá decirse que terminó la pesadilla serrana.

El abogado entra en escena: Colombia y Estados Unidos

La posibilidad de sometimiento dejó de ser solamente una declaración lanzada desde la clandestinidad.

Horas después de que las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada reiteraran su disposición a acogerse a la justicia, el abogado penalista Álex Fernández Harding confirmó que asumió la representación de Fredy Castillo Carrillo, alias “Pinocho”, máximo jefe de la organización.

El abogado aseguró que recibió poder para actuar en su nombre y anunció que su oficina está preparada para abrir conversaciones tanto con las autoridades colombianas como con la justicia de Estados Unidos, país donde Castillo Carrillo es requerido.

El mensaje introduce un elemento nuevo.

Ya no se trata únicamente de que un cabecilla armado diga que quiere entregarse. Comienza a aparecer una ruta jurídica.

Y esa ruta tendrá inevitablemente dos escenarios: Colombia, donde deberá establecerse bajo qué normas se produciría el sometimiento de la organización, y Estados Unidos, interesado en los delitos por los cuales reclama al jefe de las ACSN.

La aparición formal de una defensa coincide además con una creciente presión sobre el círculo más cercano de “Pinocho”.

Este jueves las autoridades capturaron en operativos realizados en Santa Marta y Ciénaga a trece personas señaladas de tener vínculos con la estructura criminal. Entre ellas se encontraba Yolima Johana Murgas Guzmán, compañera sentimental del cabecilla, cuya representación también asumirá Fernández Harding.

Mientras los abogados hablan de negociación, la Fuerza Pública continúa buscando al jefe criminal.

Las autoridades reforzaron incluso la vigilancia hacia la frontera con Venezuela ante informaciones según las cuales podría intentar abandonar el país.

Ese contraste resume perfectamente el momento.

Por un lado, el Estado intenta cerrarle las rutas de escape. Por el otro, comienzan a abrirse las puertas jurídicas para una eventual entrega.

“Pinocho” parece encontrarse así frente a una decisión que puede determinar no solamente su futuro personal, sino el de toda la estructura que dirige:

huir, continuar la confrontación o convertir la voluntad de sometimiento anunciada durante las últimas semanas en una negociación concreta.

Si escoge la tercera opción, por primera vez el final de las ACSN podría dejar de ser una hipótesis militar para convertirse en un proceso judicial.

Este informe y las fotografías fueron preparados con asistencia de Inteligencia Artificial, bajo la supervisión de un periodista.

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