La actividad de Cementos Argos en las tierras de los Montes de María se orientó hacia un modelo de desarrollo rural articulado con comunidades campesinas, asociaciones productivas y entidades públicas. Lo que en su origen fue un proyecto agroforestal centrado en plantaciones de teca derivó en un esquema de gestión y uso colectivo del suelo para emprendimientos locales, con el liderazgo de una fundación independiente, y en la transferencia progresiva de los predios a asociaciones campesinas y a la Agencia Nacional de Tierras de Colombia para contribuir a la reforma agraria impulsada por el gobierno.
El destino de las tierras de Cementos Argos
El esquema partió de un cambio de enfoque adoptado por Cementos Argos en 2015, cuando la compañía decidió convertir su proyecto forestal en una iniciativa social. Ese año, Grupo Argos anunció la entrega de las 6.600 hectáreas de tierra adquiridas en la región de los Montes de María entre 2004 y 2010, ubicadas principalmente en Bolívar y Sucre, para la creación de un laboratorio de paz en el marco del posconflicto, a través de la Fundación Crecer en Paz. Esta entidad recibió 43 mil millones de pesos como aporte para la implementación de proyectos de desarrollo social rural, incluyendo los predios, las mejoras realizadas en las plantaciones forestales y el capital de operación.
Con este respaldo económico y acompañamiento técnico de largo plazo, la Fundación Crecer en Paz puso en marcha un modelo de desarrollo territorial sostenible con la participación de 400 familias campesinas de El Carmen de Bolívar y Ovejas, y conformó diez asociaciones, ocho de ellas integradas por 250 familias. El modelo combinó aporte de trabajo por parte de las comunidades con capital semilla, asistencia técnica y acceso a sistemas de riego, equipos e infraestructura productiva administrada de forma colectiva.
La estrategia se materializó en hitos verificables. En 2023, la Fundación Crecer en Paz formalizó la donación de más de 1.200 hectáreas a las ocho asociaciones campesinas, lo que significa que 250 familias son dueñas de las tierras donde desarrollan sus proyectos productivos, en 19 predios avaluados en cerca de 7.700 millones de pesos. A esa cifra se suma una donación posterior a la institucionalidad agraria nacional. La Fundación Crecer en Paz entregó a la Agencia Nacional de Tierras 16 predios, equivalentes a 1.053 hectáreas, para ser distribuidas entre 12 asociaciones campesinas ubicadas en Bolívar y Sucre, en línea con los planes de reforma agraria del Plan de Desarrollo.
Adicionalmente, en 2021, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, a través de la Unidad de Parques Nacionales, declaró 400 hectáreas entregadas por la Fundación Crecer en Paz como Zona de Reserva Natural de la Sociedad Civil. Las actividades productivas que se desarrollan en los predios combinan producción agrícola tecnificada y tradicional, silvicultura, ganadería y apicultura, con estándares que regulan el manejo del bosque, el uso del agua y la conservación del suelo.
Voces y resultados del territorio
Desde las comunidades, los relatos publicados por la propia fundación evidencian una evolución en la relación con el proyecto. “La relación con la Fundación Crecer en Paz empezó con desconfianza, por las diferencias culturales que hay entre cachacos y costeños. Pero en estos años de camino nuestra relación cambió, y nuestra vida también: comenzamos a recibir y a administrar un sueldo, recuperamos nuestro sentido de pertenencia, aumentamos nuestra disciplina, y mejoramos la calidad de vida de nuestras familias”, recoge uno de los testimonios de las asociaciones campesinas vinculadas al modelo. El trabajador añade que hoy se reconocen como empresarios del campo gracias al esquema de asociatividad.
La trayectoria del trabajo social en la zona se remonta a antes de la creación de la fundación. Un estudio académico de la Universidad Externado documenta que la intervención social del Grupo Argos en la zona de Montes de María se inició en 2005 a través de la filial Tekia, con inversiones en vivienda y escuelas rurales, mejoramiento de vías, apoyo a negocios inclusivos y formación comunitaria. La transición desde esa primera fase hasta el modelo final, basado en la asociatividad y la entrega progresiva de tierras a comunidades y a la institucionalidad agraria, marca el punto de evolución más visible del último ciclo de Cementos Argos en la región.
Modelo de gestión y cronología
El esquema se consolidó con los roles de tres actores principales: la Fundación Crecer en Paz en la administración de los predios y el capital de operación; las asociaciones campesinas en la gestión productiva; y la institucionalidad pública, a través de la Agencia Nacional de Tierras, con la recepción de parte de las hectáreas para su distribución dentro de los programas oficiales. El modelo se fundamentó en un esquema de cooperación donde las comunidades aportaron conocimiento del territorio y capacidad de trabajo, mientras la organización facilitó recursos, infraestructura y acompañamiento técnico, con un enfoque que estructuró proyectos productivos con visión de largo plazo.
La asociatividad operó como mecanismo de gobernanza y como herramienta para la administración colectiva. Y en el balance público del modelo, según los reportes de la propia fundación y testimonios de los participantes y de líderes en el territorio, se destacan como resultados clave la redistribución de tierras y la consolidación de organizaciones campesinas con capacidad productiva propia en beneficio de una economía inclusiva y sostenible en la ruralidad.




