Barranquilla, Bucaramanga, Cartagena y Pereira: un boom empresarial silencioso

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Cifras oficiales de Confecámaras, reflejan un aumento del 1,9% en la creación de empresas en Colombia en el primer semestre de 2025 frente al año anterior.

Bogotá. Abril de 2026 – Mientras Bogotá y Medellín siguen llevándose buena parte de la conversación empresarial del país, varias ciudades intermedias están empezando a ganar terreno en silencio.

Ya no se trata solo de mirar los mercados más grandes, sino de identificar territorios donde es posible crecer con más eficiencia, optimizar costos operativos, y acceder a talento calificado. Según el dane, la economía colombiana creció 2,6% en 2025, lo que ayuda a explicar por qué más compañías están ampliando el mapa de sus decisiones.

Barranquilla, Bucaramanga, Pereira y Cartagena están comenzando a consolidarse como destinos cada vez más atractivos para abrir operaciones, ampliar redes logísticas, instalar oficinas satélite o desarrollar proyectos industriales, comerciales y de servicios.

Lo que hace algunos años podía verse como una apuesta complementaria hoy empieza a perfilarse como una tendencia más clara dentro del mundo corporativo.

El cambio tiene que ver con una nueva manera de leer el territorio. El tamaño del mercado sigue siendo relevante, pero dejó de ser la única variable. Ahora pesan con más fuerza factores como infraestructura, disponibilidad de talento, conectividad regional, tiempos de desplazamiento, margen de crecimiento y calidad de vida.

En otras palabras, las empresas no solo buscan dónde vender más, sino también dónde operar de manera más eficiente y sostenible en el tiempo.

De acuerdo con Juan Carlos Delgado, country manager de Cushman & Wakefield para Colombia, “las empresas están entendiendo que la competitividad no depende únicamente de estar en los mercados más grandes, sino de encontrar ciudades donde puedan operar con mayor eficiencia, acceder a talento, fortalecer su cadena logística y ofrecer una mejor calidad de vida a sus equipos. Hoy vemos que varias ciudades intermedias en Colombia ya no son una apuesta secundaria, sino parte central de las estrategias de expansión y relocalización corporativa”.

En ese nuevo tablero, las ciudades intermedias están ganando puntos porque ofrecen una combinación que resulta cada vez más atractiva: costos más competitivos, ecosistemas empresariales en expansión y condiciones urbanas que hacen más sostenible el crecimiento.

En momentos en los que las empresas necesitan optimizar recursos sin perder capacidad de ejecución, estas ciudades empiezan a verse como espacios con escala suficiente para absorber nuevas operaciones y, al mismo tiempo, con margen para seguir desarrollándose, con menor presión sobre costos frente a los principales centros urbanos y mayor flexibilidad operativa

Donde la tendencia se empieza a notar

Cartagena está reforzando un perfil que va mucho más allá del turismo. Con 5 zonas francas multiusuario, 10 zonas francas uniempresariales y más de 600 hectáreas en nuevos proyectos y expansión de complejos industriales y logísticos, la ciudad se ha posicionado como una plataforma robusta para comercio exterior, manufactura, distribución y servicios.

En otras palabras, Cartagena continúa consolidándose como una ciudad donde conviven dos narrativas potentes: destino global y hub empresarial.

Bucaramanga también se está consolidando como una de las ciudades que mejor representa este nuevo mapa empresarial. Con una tasa de desempleo que bajó de 10,7% a 8,9%, más de 98.000 empresas registradas y cerca de 300.000 empleos generados, la ciudad reúne tres variables que hoy pesan cada vez más en las decisiones corporativas: talento disponible, ecosistema empresarial activo y costos más eficientes.

En un momento en el que las compañías buscan crecer con más flexibilidad, Bucaramanga empieza a perfilarse como una plaza con escala, dinamismo y espacio para expandirse.

Ciudades que entran con fuerza al radar

Barranquilla aparece como uno de los casos más visibles de esta nueva dinámica por la combinación de empleo, dinamismo empresarial y capacidad de atraer inversión.

La tasa de desempleo de la ciudad bajó de 9,6% a 8,5%, mientras que, en el primer semestre de 2025, sus empresas fueron las que más incrementaron ventas, empleo e inversiones entre las ciudades medidas por la Encuesta Ritmo Empresarial.

A esto se suma su consolidación como hub industrial y logístico del Caribe colombiano, impulsado por su infraestructura portuaria y zonas industriales en expansión.

Pereira, mientras tanto, viene ganando protagonismo dentro de esta conversación. Su ubicación estratégica, la conexión natural con el Eje Cafetero y una oferta de talento vinculada a sectores como comercio, producción, logística, tecnología, ingeniería y áreas administrativas la están convirtiendo en una ciudad cada vez más atractiva para nuevas operaciones.

La ciudad y su área metropolitana cerraron 2025 con una tasa de desocupación de 8,7%,ubicándose entre las ciudades con menor desempleo del país, lo que refleja un mercado laboral dinámico y con capacidad de absorción.

Lo que empieza a verse en estas ciudades no es un fenómeno aislado, sino una señal de hacia dónde se está moviendo parte del tejido empresarial colombiano.

En un escenario en el que las empresas necesitan optimizar costos, asegurar talento y operar con más agilidad, las ciudades intermedias están ganando una relevancia que hace pocos años parecía improbable.

El boom puede ser silencioso, pero sus efectos ya se empiezan a sentir en inversión, empleo, actividad logística y desarrollo inmobiliario.