Cambios en el rumbo político abren oportunidades de inversión en el país

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El mercado financiero reacciona a los movimientos políticos con una valorización de los bonos públicos y un incremento en la confianza de los inversionistas corporativos.

La cotización de la divisa por debajo de la barrera de los COP 3.400 reconfigura las estrategias de diversificación patrimonial en activos internacionales.

Bogotá, julio de 2026. La economía colombiana ingresa al segundo semestre de 2026 bajo un nuevo panorama político. Tras la jornada electoral, los mercados financieros reaccionaron de forma inmediata a la victoria de Abelardo De La Espriella con un marcado optimismo y una drástica recomposición de precios en los activos locales.

Este resultado mitiga la incertidumbre institucional de corto plazo y acelera las decisiones de los portafolios de inversión corporativos y de las personas naturales. Sin embargo, este optimismo convive con el complejo panorama fiscal que heredará la nueva administración, la cual asumirá el mando con el desafío urgente de estabilizar las finanzas públicas y estructurar un plan de sostenibilidad macroeconómica de largo plazo.

En el frente monetario, los análisis técnicos de Skandia proyectan una tasa de interés de referencia del 12% para el cierre del año. Al mismo tiempo los mercados esperan un ajuste fiscal y una restructuración de la deuda pública, la cual está en niveles de 60% del PIB, uno de los más elevados en la historia reciente.

La última colocación de TES por  parte del Gobierno Nacional por COP 6 billones ha sido la mayor subasta de deuda pública interna en el país. Sin embargo, de acuerdo con Skandia el costo de este financiamiento fue elevado, con tasas de interés que superaron el 14% y estuvieron próximas al 15% en vencimientos específicos. 

El comportamiento de los bonos públicos y la cotización del dólar

Los resultados electorales generaron una corrección inmediata a la baja en la prima de riesgo de la nación. Los indicadores de Skandia muestran que el costo de los seguros contra el impago de la deuda a 10 años disminuyó cerca de 100 puntos básicos. Esto impulsó una valorización en los bonos soberanos, cuyas tasas de interés de mercado descendieron a niveles promedio del 12%.

Esta confianza también propició una apreciación del peso colombiano que ubicó el dólar provisionalmente por debajo de los COP 3.400. Por su parte, la bolsa local acompañó el movimiento alcista con menor velocidad debido a la cautela generalizada de los capitales globales hacia Latinoamérica. 

Ante esta reacción de los mercados, Catalina Tobón, gerente de estrategia de inversión de Skandia, explica “Estamos viendo un optimismo anticipado por la expectativa de una mayor disciplina fiscal en los próximos años. Sin embargo, la consolidación de las finanzas públicas tomará tiempo y convivirá con un déficit estructural cercano al 7% del PIB.

Por esta razón, la actual cotización del dólar por debajo de su precio justo de equilibrio, estimado por nuestros análisis cerca de los COP 3.600, debe aprovecharse como una ventana de oportunidad técnica. Es un momento ideal para incrementar la protección patrimonial mediante la adquisición de activos en el extranjero”.

¿Cómo estructurar los portafolios de inversión?

La estrategia de inversión de Skandia advierte que las soluciones a las problemáticas fiscales, de seguridad y salud tardarán tiempo en implementarse.

Por lo tanto, los errores críticos a evitar son ignorar el déficit fiscal del 7% del PIB, concentrar el patrimonio exclusivamente en el mercado doméstico o en ciertos activos y cuidarse de sobre reaccionar y tomar decisiones financieras de forma emocional. Bajo este entorno, se plantean algunas alternativas que podrían ser evaluadas como sugerencias de oportunidades de inversión: 

  • Conservador: Concentración en instrumentos de alta liquidez, deuda corporativa de corta duración de 3 a 5 años y activos de infraestructura defensiva que aporten flujos predecibles*.
  • Moderado: Estructura balanceada con un 50% a 60% en renta fija indexada nacional e internacional, un 30% a 40% en renta variable internacional y local de altos dividendos, junto a un 10% a 20% en fondos de crédito privado.
  • Agresivo: Sobre ponderación activa en renta variable global de alta beta tecnológica, mercados emergentes de Asia y posiciones estratégicas en el índice MSCI Colcap mediante eventos corporativos, así como la participación táctica en activos alternativos

Finalmente, Skandia recuerda que la respuesta a los desafíos estructurales del país es un proceso de largo aliento, por lo cual la diversificación geográfica sigue siendo la herramienta principal para la mitigación de riesgos patrimoniales en esta transición de gobierno.

No obstante, la implementación de esta estrategia debe estructurarse siempre de manera individual, teniendo en cuenta el perfil de riesgo de cada inversionista, sus necesidades específicas de liquidez por moneda y sus objetivos financieros particulares.