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Ciencia y Desarrollo

Barranquilla despega con visión, mientras Bayunca (Cartagena) se queda en Tierra

AutorRedacción LGN
4 de octubre de 2026 · 5:29 a. m.|3 min de lectura
Modernización Aeroportuaria

Como especialista en infraestructura aeroportuaria, Seguridad Operacional (SMS) y desarrollo regional, observo con total pragmatismo y respaldo técnico el giro radical que está tomando la competitividad aérea y logística en el Caribe colombiano.

La reciente decisión de implementar un Modelo de Gestión Transitoria por Convenio Interadministrativo en el Aeropuerto Internacional Ernesto Cortissoz es un acierto estratégico innegable. 

Este esquema de descentralización y co-administración Nación-Territorio es un ejemplo de manual.

El hecho de que la Nación, a través de la Aerocivil, conserve la titularidad, la pista, la navegación aérea y, sobre todo, la seguridad operacional, garantiza que los estrictos estándares del SMS (Safety Management System) no se vean comprometidos. Simultáneamente, delegar temporalmente al Distrito de Barranquilla (por 18 meses) la administración y adecuación del lado tierra inyecta la agilidad ejecutiva que un ente local tiene sobre su propio territorio.

Los $40 mil millones de pesos destinados para inversión directa ($15 mil millones en 2026 y $25 mil millones en 2027) son el oxígeno inicial que requiere la terminal para reactivarse.

Sin embargo, para entender el impacto real de esta medida, debemos contrastarla con la realidad regional y hablar con crudeza: el megaproyecto del nuevo aeropuerto en Bayunca es inviable.

¿Cuál es el costo para el país de insistir en un monumental gasto de recursos nacionales para construir una terminal desde cero en Cartagena, cuando esa ciudad ni siquiera cuenta con un volumen de carga que lo justifique? Desviar la atención y los presupuestos hacia Bayunca es una miopía técnica y financiera. La verdadera vocación logística y de carga pesada del Caribe siempre ha estado y estará en el Atlántico.

Y es aquí donde la política pública transitoria encuentra su pareja perfecta en la planificación privada a largo plazo a través del Proyecto MANCAR.

Esta iniciativa de ampliación y modernización es la pieza que le faltaba al rompecabezas logístico. Al disponer de 84 hectáreas de terrenos privados adyacentes al Ernesto Cortissoz, el proyecto ofrece una solución tangible y estructurada que anula cualquier argumento a favor de aventuras en Bayunca. 

El comparativo planimétrico del proyecto es contundente: se proyecta una ampliación de la pista existente en 475 metros, acoplando vastas zonas de desarrollo aeronáutico, espacios logísticos y nuevas zonas de conexión con calles de rodaje.

Barranquilla despega con visión, mientras Bayunca (Cartagena) se queda en Tierra

Con esta intervención, que destina 28 hectáreas exclusivas para este fin, la pista alcanzaría una longitud aproximada de 3.500 metros, habilitando la operación segura y eficiente de aeronaves de máximo alcance.

Además, las 56 hectáreas restantes del desarrollo MANCAR permitirán triplicar la capacidad del lado tierra. La propuesta contempla expandir la terminal de pasajeros de 22.000 m² a 70.000 m², y desarrollar una robusta Zona Franca Logística y Terminal de Carga.

Esto último es el tiro de gracia a la falta de carga de Cartagena: Barranquilla se consolidaría como la plataforma exportadora de productos regionales como ñame, yuca, limón Tahití, pesca, manufacturas y repuestos.

Desde la óptica del desarrollo regional, el entorno aeroportuario dejaría de ser un simple punto de tránsito para convertirse en un ecosistema integral. El proyecto incorpora un Centro de Mantenimiento Aeronáutico (MRO), un centro de formación del SENA especializado en disciplinas logísticas, un Hospital Especializado en Trauma, y un Hotel Aeroportuario 5 estrellas.

A esto se suma un FBO Institucional, indispensable dado el rol de Barranquilla como sede alterna del Gobierno Nacional, todo bajo la protección de un Comando de Inteligencia y Seguridad de la Policía Nacional.   

Como expertos, sabemos que la conectividad no se decreta, se construye con infraestructura, seguridad y visión logística de lado tierra y lado aire. Barranquilla, apalancada por este nuevo convenio distrital y la ambición del Proyecto MANCAR, tiene la pista libre. Invertir recursos nacionales en Bayunca no solo es inviable, es un retroceso histórico frente a la arrolladora realidad logística que hoy presenta el Atlántico.

Barranquilla despega con visión, mientras Bayunca (Cartagena) se queda en Tierra

Por Lucenith Gross Piña (Muñe Piña) Facebook

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