|
Ciencia y Desarrollo

Proyecto de energía solar busca mejorar la atención médica de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada

AutorRedacción LGN
29 de octubre de 2026 · 12:27 p. m.|7 min de lectura
Exploración serrana

Liderado por el Departamento de Ingeniería Eléctrica y Electrónica de Uninorte, la iniciativa articula investigación y cooperación internacional para dotar de energía a un centro de salud del Cesar.

A las faldas de la Sierra Nevada de Santa Marta se encuentra la comunidad indígena de Tezhumke, un lugar de gran valor ancestral para el pueblo wiwa.

Está a quince minutos de Patillal y a una hora de Valledupar, en el departamento del Cesar, y actualmente no cuenta con un suministro continuo y confiable de energía eléctrica.

Por eso, *Rafael Castillo Sierra, profesor del Departamento de Ingeniería Eléctrica y Electrónica de la Universidad del Norte* , ha estado vinculado desde 2023 a una iniciativa para poder abastecer de energía al centro de salud de la comunidad mediante un sistema eléctrico con paneles solares, que busca beneficiar a más 350 personas agrupadas en unas 80 familias.  

-Con el mejoramiento del centro de salud de Tezhumke, y dada su ubicación cercana a otros asentamientos indígenas, se prevé que el número de beneficiarios aumente a 600 y 800 personas que buscan una mejor atención médica.

Todo comenzó en 2023, cuando Rafael Castillo cursaba su doctorado en Ingeniería Eléctrica en la Universidad de Wisconsin-Madison. Ahí conoció a Rebecca Alcock, quien también realizaba sus estudios doctorales en ingeniería industrial y de sistemas, y cuya línea de investigación se relacionaba con el acceso de energía eléctrica en comunidades aisladas.

Proyecto de energía solar busca mejorar la atención médica de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada

Este interés de la investigadora dio origen a las primeras conversaciones sobre el proyecto, al que Castillo se vinculó motivado por contribuir desde su área del conocimiento al bienestar de los pueblos de la Sierra Nevada.

Esto los llevó a contactarse con el profesor Juan Carlos Dib, adscrito al Departamento de Medicina de la Universidad del Norte y director general de la Fundación Salud para el Trópico. 

*La fundación lleva 26 años trabajando con pueblos indígenas kogui, arhuacos, wiwas y campesinos de la Sierra Nevada de Santa Marta y otras zonas del trópico,*

con el propósito de conservar y mejorar su salud de manera sostenible por medio de la investigación científica. Así, durante la etapa inicial, Castillo y Alcock trabajaron con la fundación del profesor Dib para establecer un primer contacto en Tezhumke, comprender las necesidades de la comunidad y definir de qué forma podían apoyar desde sus áreas de conocimiento.

La conclusión a la que llegaron fue que un primer paso debía ser proveer de electricidad al puesto de salud.

“El desarrollo de la comunidad parte inicialmente de garantizar condiciones adecuadas de salud, porque una comunidad sana puede alcanzar mejores indicadores de bienestar: sus habitantes pueden trabajar mejor, fortalecer su economía y acceder a una mejor educación”, explicó el profesor Rafael Castillo Sierra.

La idea estaba clara, pero para llevarla a cabo se necesitaba información básica como planos del lugar o una lista de necesidades e insumos médicos que no estaba disponible en ese momento. 

Por ello, durante el primer año y medio del proyecto, el equipo realizó visitas a la comunidad (financiadas por la Universidad de Wisconsin-Madison) para recopilar la información requerida.

Allí tomaron medidas, entrevistaron a distintas personas y, con ayuda del personal de la Fundación Salud para el Trópico y Dusakawi EPS, elaboraron planos del puesto de salud e identificaron las necesidades médicas que debían tener en cuenta al diseñar el sistema de abastecimiento de energía. 

Las principales necesidades que definieron fueron:

un laboratorio para la identificación de patologías gastrointestinales, equipamiento para el tratamiento de heridas, una silla odontológica debidamente equipada para atender la salud dental de la comunidad, equipos para realizar ecografías obstétricas para las mujeres embarazadas, refrigeración para vacunas y uso general, una estufa eléctrica para preparar soluciones médicas; e iluminación general para atender heridos en medio de la noche. 

“Con ese listado completo identificamos qué era lo prioritario y empezamos a hacer diseños eléctricos a través de varios proyectos de grado de Ingeniería Eléctrica y Electrónica. Nosotros comenzamos a desarrollar los diseños de paneles solares, baterías y las instalaciones eléctricas del centro médico”, explicó Castillo.

Estos estudios permitieron estimar que se necesitarían 15 kilovatios pico (kWp) en paneles solares para cubrir la demanda de los equipos médicos, así como un sistema de baterías de 42 kilovatios-hora (kWh) para garantizar una autonomía de tres días para las cargas críticas en caso de nubosidad y un tablero de control de cargas para hacer un uso eficiente de la energía. 

Proyecto de energía solar busca mejorar la atención médica de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada

Uno de esos diseños fue un tablero de control de carga que se encuentra totalmente terminado, el cual «tiene un microprocesador que mide la irradiancia solar, estima cuánta energía tienen las baterías y, con esta información, decide qué cargas conectar y desconectar dependiendo de la energía disponible y de las condiciones de operación del puesto de salud».

El tablero se construyó mediante un proyecto del programa de Ingeniería Eléctrica y posteriormente se mejoró con una tesis de maestría de ETH Zürich, gracias a la colaboración facilitada por Rebecca Alcock, quien promovió la vinculación de tres estudiantes de esa institución para realizar una pasantía en Colombia con Uninorte. 

Asimismo, gracias a un proyecto del programa de Ingeniería Electrónica, se diseñó un enlace de comunicación entre Tezhumke y el municipio de Patillal como un primer acercamiento al desarrollo de un sistema que permita monitorear de manera remota variables climáticas y operativas importantes para el funcionamiento del puesto de salud.

*Campaña de recaudación de fondos*

*El profesor Juan Carlos Dib considera este primer intento una oportunidad para fortalecer la atención médica* en las comunidades ante la posibilidad de “tener imágenes que un especialista en distancias remotas pueda ver en tiempo real lo que se está haciendo en la comunidad para asesorarlos y garantizar una atención de calidad”.

A futuro, espera que este tipo de soluciones contribuya a interconectar otros 157 asentamientos indígenas distribuidos en La Guajira, Magdalena y Cesar.  

Sin embargo, el proyecto necesitaba mayor financiamiento para continuar con la fase de adquisición e instalación del sistema eléctrico del centro de salud.

Por esto, se creó una una campaña de recaudación de fondos impulsada por la Universidad del Norte, con la participación de KU Leuven, en Bélgica, el capítulo colombiano de IEEE Power Electronics Society (IEEE PELS Colombia) y la Fundación Salud para el Trópico.

Esta fase del proyecto cuenta con el apoyo de Wilmar Martínez, profesor de KU Leuven y presidente de IEEE PELS Colombia, con el fin de llevar a cabo la primera fase de instalación a mediados de diciembre de 2026. 

Entre los aliados de esta primera instalación se encuentra IOTE, una empresa de ingeniería de soluciones energéticas y automatización que apuesta por la sostenibilidad y cuenta con experiencia en el territorio en la instalación de paneles solares; y VISIOON, grupo estudiantil de los programas de Ingeniería Eléctrica y Electrónica de Uninorte, cuyos integrantes han apoyado la difusión, publicidad e identificación de posibles aliados para el proyecto. 

“También hemos considerado otras líneas de trabajo a futuro como la educación. El colegio de la comunidad cuenta actualmente con cuatro paneles solares y recibe a más de 200 estudiantes, muchos de los cuales deben recorrer largas distancias para llegar. Sin embargo, esta infraestructura energética es insuficiente para atender adecuadamente sus necesidades.

«Otro eje importante son las actividades productivas, como la elaboración de mochilas tejidas, cuyo proceso sigue siendo principalmente artesanal. Por ejemplo, la comunidad no cuenta con un horno para el secado de fibras que permita mejorar esta etapa de la producción. A futuro, nuestro objetivo es ampliar estas iniciativas y llegar a otras comunidades de la Sierra Nevada”, manifestó Rafael Castillo. 

“Defendemos la idea de que hay que ruralizar la atención y hoy no hay excusa para que no tengamos las mejores tecnologías y el mejor talento humano donde están las personas y donde está el problema”, afirmó el profesor Juan Carlos Dib.

Este proyecto marca un primer paso para mejorar la calidad de vida de cientos de personas gracias a la colaboración interdisciplinaria entre distintos departamentos de la Universidad del Norte e instituciones académicas, públicas y privadas, así como al diálogo entre conocimientos ancestrales y científicos para construir soluciones a largo plazo.

– *Si le interesa donar para apoyar el proyecto, puede hacerlo por los siguientes canales* : 

Cuenta a nombre la Fundación Salud para el Trópico 

– BBVA – Cuenta de ahorros: 0805346624 

– Cuenta internacional: 0805000200346624 – 00130805000200346624 

 Recolección de donaciones en especie 

– Centro de acopio: Cra. 8 #4-93, Gaira, Santa Marta, Magdalena 

Enlace de inscripción de personas y empresas interesadas en apoyar aquí:

https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSfDl79-eNOLD44FTBTzwss2ETPcsBZnKb7d5pQnZ6vW28t53g/viewform?pli=1

*Fechas* 

– Donaciones para la primera fase: *hasta el 15 de noviembre de 2026* (se seguirán recibiendo aportes después de esta fecha). 

– Primera fase de instalación: 12–15 de diciembre de 2026

Por: Emily Soto Lizarazo del Grupo de Prensa de Uninorte

Compartir: