Bogotá D.C., mayo de 2026. Un reciente análisis técnico del sistema eléctrico colombiano advierte un escenario de creciente presión sobre la capacidad de generación de energía firme, en medio de riesgos climáticos, retrasos en nuevos proyectos y una alta dependencia de condiciones hidrológicas.
De acuerdo con el más reciente reporte del operador del sistema, XM, el país enfrenta un desbalance estructural entre la energía firme disponible —la que garantiza suministro continuo— y la demanda proyectada en los próximos años, particularmente a partir del año 2027.
El análisis muestra que la energía firme (Enficc) resulta insuficiente frente a las necesidades del sistema, incluso incorporando proyectos futuros. Este déficit no es inmediato, pero se vuelve más evidente en el horizonte de mediano plazo, donde la brecha entre oferta y demanda persiste de forma estructural.
Actualmente, Colombia cuenta con una capacidad instalada cercana a 22.849 MW, con una matriz altamente dependiente de fuentes hidráulicas (58%), seguida por generación térmica (27%) y una participación creciente, pero aún limitada, de energías solares y eólicas.
En un año con muchas lluvias, la generación hidráulica aporta cerca del 85% de las necesidades del país, no obstante, ante variaciones climáticas como El Niño el sistema es especialmente vulnerable dado que las hidro escasamente pueden aportar menos del 50% de la energía requerida.
Retrasos en expansión agravan el problema
Uno de los factores críticos identificados es el rezago en la entrada de nuevos proyectos. Para 2026 se esperaba la incorporación de 4.475 MW de nueva capacidad, sin embargo, a abril de este año solo han ingresado 291 MW, lo que refleja un desfase significativo frente a las proyecciones, y esto ha sido la regla no solo en este año, sino una constante desde el 2022.
Según XM el operador de mercado, entre el año 2020 y 2024 sólo el 20.3% de los proyectos que se esperaban entrarán en operación, se hicieron realidad. Es decir, de cada 5MW que se esperaban que estuvieran disponibles hoy para operar, apenas se hizo realidad 1MW.
El factor climático: riesgo latente
El panorama se vuelve más complejo especialmente frente a los anuncios del IDEAM de que el país atravesará un nuevo fenómeno de El Niño durante el segundo semestre del año, con probabilidades de intensidad fuerte o muy fuerte superiores al 50%.
Los escenarios modelados por XM consideran hidrologías deficitarias similares a eventos críticos anteriores, lo que implicaría menores aportes hídricos y una fuerte presión sobre los embalses.
En estos escenarios, el nivel de los embalses debería superar el 80% antes del inicio del verano, es decir a finales de noviembre de este año, para garantizar la atención de la demanda, condición que exige una gestión anticipada del sistema.
Según la Superintendencia de Servicios Públicos, a pesar de las lluvias en el país, los embalses hoy están en un 62,8%, lo cual según estas proyecciones sería insuficiente para atender la demanda ante un fenómeno de El Niño.
Adicionalmente, los análisis muestran que el sistema podría enfrentar condiciones operativas “no observadas previamente” en caso de que el Niño sea fuerte, y que podrían poner en riesgo la confiabilidad del suministro.
El papel de las térmicas será clave para superar el déficit energético
Ante estos escenarios de menor generación hidráulica, el sistema tendrá que apoyarse de manera intensiva en el parque térmico. El reporte evidencia que, en escenarios críticos, la generación térmica debería sostener niveles elevados durante periodos prolongados, incluso superando los 100 GWh/día en varias semanas consecutivas, situación que tampoco ha sido observada previamente.
Este aumento en la generación térmica implica una mayor dependencia de combustibles como gas, carbón y líquidos, convirtiéndose en el principal respaldo del sistema, como lo ha venido siendo en los últimos 30 años, garantizando la confiabilidad del servicio para todos los colombianos y que ha pasado por eventos El Niño como en 1997/1998, 2009/2010, 2015/2016 y más recientemente 2023/2024, logrando evitar el racionamiento del servicio.
Un sistema que exige coordinación urgente
El diagnóstico técnico coincide en que el sistema eléctrico colombiano requerirá una coordinación estrecha entre los sectores de energía y combustibles, así como medidas anticipadas para mitigar riesgos.
Entre las acciones sugeridas se encuentran: acelerar la entrada de proyectos, garantizar el abastecimiento de combustibles, coordinar mantenimientos, incentivar la gestión de la demanda y revisar el marco regulatorio para escenarios de escasez.
Más allá de un riesgo coyuntural, el análisis refleja un problema estructural: la capacidad de expansión del sistema no está acompañando el crecimiento de la demanda ni las condiciones de variabilidad climática.
En términos prácticos, el país no enfrenta aún un desabastecimiento inmediato, pero sí una reducción progresiva de los márgenes de seguridad del sistema, lo que aumenta la vulnerabilidad ante eventos extremos.
La combinación de dependencia hídrica, rezagos en proyectos, presión sobre el parque térmico y riesgos climáticos configura un escenario que, de no gestionarse oportunamente, podría traducirse en restricciones operativas o medidas extraordinarias para garantizar el suministro eléctrico en los próximos años.




