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lunes, enero 26, 2026

Colombia: la gran beneficiada del turismo, según estudio

Enero se ha consolidado como uno de los meses más competitivos para el turismo global. Mientras Europa enfrenta el impacto del invierno, la inflación y un mayor costo de vida, varios destinos latinoamericanos han logrado posicionarse como alternativas cada vez más atractivas para el viajero internacional.

Desde la perspectiva de OBS Business School, “este fenómeno no es casual, responde a una combinación de factores económicos, climáticos y culturales que encajan con las nuevas motivaciones del turismo contemporáneo”.

En el plano económico, América Latina ofrece una relación calidad precio difícil de igualar frente a los mercados europeos. Tasas de cambio favorables, costos operativos más bajos y una creciente conectividad aérea han ampliado el poder adquisitivo del visitante, permitiéndole acceder a alojamiento, gastronomía y actividades experienciales sin elevar su presupuesto. A esto se suma el auge de perfiles como los nómadas digitales y los viajeros de larga estancia, que encuentran en ciudades latinoamericanas entornos más accesibles, flexibles y compatibles con estilos de vida híbridos entre trabajo y ocio, como Santa Marta, El eje cafetero, o Palomino en la Guajira.

Desde la perspectiva de OBS Business School, “uno de los factores determinantes en el auge del turismo experiencial hacia Latinoamérica y particularmente hacia Colombia, es el papel que están jugando las plataformas digitales y el marketing de influencia en la construcción del deseo de viaje”. Informes de OBS señalan que, en mercados emisores clave como España, el 87,1 % de la población utiliza redes sociales, en un contexto global donde más de 5.300 millones de personas están activas en estas plataformas. Este nivel de penetración ha convertido a las redes sociales en uno de los principales canales a través de los cuales los viajeros europeos descubren, comparan y se inspiran para visitar destinos latinoamericanos.

Así mismo, expertos de OBS destacan que el consumo de videos cortos, reels y vlogs ha transformado la forma en que se construye la imagen de los destinos. En el caso de España, plataformas como TikTok, Instagram y Facebook concentran gran parte del tiempo de exposición a contenidos turísticos, y se han convertido en ventanas clave para mostrar experiencias en Colombia narradas en primera persona. Hoy, el storytelling en primera persona reemplaza a la promoción tradicional, generando relatos más creíbles, emocionales y cercanos.

El viajero ya no solo consume contenido, sino que se convierte en prescriptor, compartiendo su experiencia en tiempo real y amplificando el alcance de destinos antes periféricos. En el caso colombiano, este nuevo relato digital ha sido fundamental para reposicionar al país como un destino auténtico, humano y alineado con los valores del viajero contemporáneo. Además campañas como “Colombia el país de la belleza” o “Colombia el único riesgo es que te quieras quedar” ha generado un impacto positivo en los turistas europeos, permitiendo amplificar el alcance internacional de experiencias locales, comunitarias y sostenibles.

Además, enero coincide con condiciones ideales en gran parte de Latinoamérica, lo que la convierte en un refugio natural para quienes buscan escapar del invierno europeo. Sin embargo, el atractivo no se explica solo por el clima. La región ha sabido capitalizar su diversidad natural y cultural para ofrecer experiencias no estandarizadas que combinan naturaleza, identidad local y contacto humano. En un contexto donde el viajero prioriza la autenticidad, esta propuesta se vuelve altamente competitiva.

Más allá del precio, el turismo global atraviesa una transformación profunda hacia el llamado “turismo de experiencias”. En este punto, países como Colombia han logrado diferenciarse frente a destinos tradicionales. Mientras muchos mercados maduros se apoyan en infraestructuras consolidadas y productos altamente estructurados, Colombia ha desarrollado un modelo más flexible, emocional y participativo, donde el visitante no solo consume un destino, sino que se involucra en él. El viaje se construye desde la cercanía, la personalización y el vínculo con el territorio, alejándose de la lógica del turismo masivo.

Otro eje clave identificado por OBS es el cambio de valores en los viajeros. De acuerdo con sus informes, el 60 % de los viajeros de la Generación Z y el 53 % de los Millennials prefieren proveedores turísticos con políticas claras de sostenibilidad. Esta tendencia obliga a los destinos a ir más allá del discurso y a integrar prácticas responsables que, además, sean comunicadas de forma transparente. Para los expertos, el turismo de experiencias exitoso es aquel que combina disfrute, aprendizaje y conexión personal, alineándose con los valores sociales y ambientales del viajero contemporáneo. 

Este enfoque adquiere especial relevancia en América Latina, donde el turismo no solo es un motor económico, sino también social. Datos de la CEPAL indican que el sector representa cerca del 10 % del empleo en la región y hasta el 35 % en el Caribe, lo que refuerza la importancia de modelos turísticos que generen impacto positivo en las comunidades locales. En este sentido, OBS subraya que las experiencias auténticas, el turismo comunitario y la puesta en valor del territorio permiten distribuir mejor los beneficios del turismo y fortalecer economías locales.

Colombia, además, cuenta con atributos naturales únicos que refuerzan su narrativa experiencial. Expertos de OBS destacan que “la diversidad geográfica del país permite ofrecer experiencias difíciles de replicar en otros destinos”. Un ejemplo emblemático es la Sierra Nevada de Santa Marta, el macizo montañoso litoral más alto del mundo, donde es posible pasar del nivel del mar a nieves perpetuas en apenas 42 kilómetros en línea recta. Este tipo de singularidades refuerzan el posicionamiento del país como un destino de alto valor experiencial, capaz de combinar naturaleza, cultura y emoción en un mismo viaje.

Finalmente, desde OBS Business School, el análisis es claro: la competencia turística ya no se gana solo con infraestructura o precios, sino con la capacidad de diseñar experiencias significativas, sostenibles y emocionalmente relevantes. En ese escenario, países como Colombia no solo están compitiendo con Europa en enero, sino redefiniendo las reglas del turismo global a partir de la experiencia.