Colombia pone a prueba su ilusión ante Ghana 

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Esta selección colombiana tiene ilusionada a su afición en el Mundial de 2026. Cuando juega con alegría, concentración y orden, el equipo de Néstor Lorenzo ha demostrado que puede competir ante cualquiera. El reto ahora será trasladar esa sensación a una fase distinta, donde un mal partido puede terminar el torneo.

Colombia intentará superar lo conseguido en Brasil 2014, cuando alcanzó por primera vez los cuartos de final de una Copa del Mundo. Pero antes de volver a pensar en una cita con la historia, deberá superar a Ghana este viernes (6:30 p.m. PT) en el Kansas City Stadium de Kansas City, en un cruce de dieciseisavos de final que pondrá en juego un boleto a octavos.

Ghana sobrevivió al Grupo L como uno de los mejores terceros y dejó una de las actuaciones defensivas más llamativas de la primera fase al empatar sin goles ante Inglaterra. Los “Black Stars” también vencieron a Panamá antes de caer 2-1 frente a Croacia, resultado que les alcanzó para mantenerse en competencia.

Los cafeteros, en cambio, llegarán desde una fase de grupos más estable. La selección terminó invicta en el Grupo K, venció a Uzbekistán y República Democrática del Congo, y cerró con un empate sin goles ante Portugal, equipo encabezado por Cristiano Ronaldo. Ese resultado le permitió terminar por encima del conjunto europeo y quedarse con el primer lugar del grupo.

El premio fue un enfrentamiento sin antecedentes entre Colombia y Ghana en selecciones mayores. El ganador jugará el 7 de julio ante el vencedor de Suiza y Argelia.

Colombia ha encontrado un funcionamiento más repartido que el de Brasil 2014. En aquel Mundial, gran parte de la producción ofensiva pasó por James Rodríguez. En esta edición, el equipo ha tenido más alternativas, con James en un papel de liderazgo dentro y fuera de la cancha, sin que el juego dependa exclusivamente de él.

La Tricolor mantuvo su arco en cero en dos de sus tres partidos de grupo y mostró capacidad para manejar la pelota, recuperar rápido y generar volumen ofensivo. También dejó un dato que explica buena parte de su desafío inmediato: Colombia acumuló 59 remates, 19 de ellos a puerta, y generó 6.05 goles esperados durante la primera fase. La cifra de disparos la ubicó entre las selecciones con mayor producción ofensiva del torneo, pero sus goles no estuvieron a la misma altura de ese volumen.

No se trata de una falta de juego ni de presencia en campo rival. Colombia ha llegado con frecuencia al área, pero deberá ser más precisa en el último toque si quiere evitar que Ghana convierta el partido en una disputa cerrada, física y de pocas oportunidades.

Entre las piezas más determinantes de Colombia aparecen Luis Díaz, Daniel Muñóz y Jhon Arias.

Díaz marcó ante Uzbekistán y sigue siendo el jugador con mayor capacidad para romper líneas desde la banda izquierda, ya sea en el uno contra uno o atacando los espacios hacia el área.

Muñóz ha sido una fuente inesperada de gol desde el lateral derecho, pues anotó ante Uzbekistán y República Democrática del Congo, además de darle profundidad al equipo con sus recorridos por la banda.

Arias, titular en los tres partidos de la fase de grupos, ha aportado movilidad, presión y conexiones entre el mediocampo y el ataque. Su influencia no siempre aparece en el marcador, pero su despliegue ha ayudado a que Colombia tenga más de una vía para progresar.

Richard Ríos explicó que la intención del plantel es sostener esa identidad en la fase de eliminación directa.

“Tenemos que seguir siendo nosotros, seguir proponiendo, seguir jugando al fútbol y seguir haciendo las cosas que nos han traído hasta acá. Sabemos que ahora cada partido es una final y queremos seguir avanzando”.

Lorenzo, por su parte, ha evitado proyectarse más allá del compromiso inmediato. El técnico argentino insistió en que Colombia debe concentrarse en cada partido, sin comprometerse con un resultado final en el torneo.

“Yo no quiero hacer promesas, porque la única promesa que puedo dar es que prometo dar lo mejor de mí y que el equipo va a dar lo mejor de ellos. Después, Dios dirá. Por eso digo de ir partido a partido”, expresó Lorenzo.

El entrenador también ha señalado que la meta es llegar al último día de competencia con opciones de pelear por el título y construir la mejor actuación mundialista de Colombia.

Ghana dependerá en buena medida de Antoine Semenyo, Caleb Yirenkyi y Jordan Ayew. Semenyo representa una de las principales amenazas del equipo africano por su velocidad y potencia para atacar espacios en transiciones, una faceta que puede ser decisiva si Colombia adelanta sus líneas.

Yirenkyi fue el autor del gol que le dio a Ghana el triunfo ante Panamá en el minuto 95, una muestra de la capacidad del equipo para mantenerse competitivo hasta el final.

Ayew, capitán de los ‘Black Stars’, aporta experiencia y liderazgo en un plantel que ha tenido que defender largos tramos de sus partidos; su manejo de los tiempos y su participación en el frente ofensivo serán importantes para que Ghana pueda sostener la pelota y salir de la presión colombiana.

Ghana llega con números muy distintos. En sus tres partidos de grupo generó 15 remates, solo cuatro de ellos entre los tres palos, y produjo 2.86 goles esperados. Tuvo menos de 34% de posesión en promedio, una diferencia marcada frente al 59.8% de Colombia.

Las cifras sugieren un posible guión en el que Colombia se hace con la pelota, con mayor presencia en campo rival y con más intentos de remate; mientras que Ghana buscará resistir, buscando aprovechar transiciones y sacar provecho de su potencia física. Pero el empate ante Inglaterra mostró que el equipo africano puede sostener un bloque disciplinado incluso ante rivales que manejan mayormente la posesión del balón.

El principal punto de atención de Ghana estará en el banquillo. Carlos Queiroz, actual técnico de los ‘Black Stars’, volverá a encontrarse con Colombia después de dirigir a la selección entre 2019 y 2020.

El portugués, quien disputa su quinta Copa del Mundo como entrenador, conoce el entorno del fútbol colombiano y ha llevado a Ghana a la fase de eliminación directa pese a terminar tercero de su grupo.

Tras la derrota 2-1 ante Croacia, Queiroz admitió que Ghana pagó caro sus errores defensivos, aunque su enfoque cambió rápidamente hacia el siguiente partido.

“Recibimos dos goles fáciles, uno de ellos por un error crítico más que el rival”, dijo el entrenador, quien cuestionó que su equipo permitiera un remate de larga distancia en un partido de ese nivel.

Sin embargo, valoró la reacción de sus jugadores en el segundo tiempo y dejó claro que el cruce ante Colombia representará un escenario completamente diferente.

“El verdadero Mundial empieza en el próximo partido. La fase de grupos fue el calentamiento; clasificarse a la siguiente ronda es como una tarjeta de crédito: ahora hay que empezar a pagar. Todo es para el ganador”.

El partido será una primera prueba de madurez para Colombia. La selección llega con mejores números de control, volumen ofensivo y resultados, pero deberá traducir esa superioridad en goles. Ghana, con menos posesión y menor producción ofensiva, ha demostrado que sabe competir en partidos cerrados.

En Kansas City, Colombia tendrá la oportunidad de confirmar que su ilusión no se limita a una buena fase de grupos.

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