El calor y la sequía reducen el caudal de los ríos de Europa

127
El calor y la sequía reducen el caudal de los ríos de Europa y dejan casas flotantes varadas y cruceros inmovilizados.

Un grupo de casas flotantes permanecen varadas sobre cauces secos. El descenso del nivel del agua ha dejado al descubierto amplias franjas de las riberas y el sector del transporte fluvial se prepara para enfrentar dificultades. Los Países Bajos están acostumbrados a lidiar con el exceso de agua, pero ahora enfrentan el problema contrario: la escasez.

Este jueves, el país declaró oficialmente una situación de escasez de agua y elevó su respuesta nacional frente a la sequía al Nivel 2. “Debido a la persistente sequía, está ingresando menos agua a nuestro país a través de la lluvia y los ríos, mientras que la demanda de agua sigue aumentando”, señaló el Ministerio de Infraestructura y Gestión del Agua en un comunicado.

Los organismos gubernamentales y las empresas de suministro de agua evaluarán ahora qué medidas se necesita tomar para reducir el consumo. Entre ellas podrían figurar la reducción del bombeo de agua subterránea y una menor frecuencia en la operación de las esclusas fluviales para limitar la entrada de agua salada. El ministerio subrayó que el suministro de agua potable no se verá afectado, aunque recomendó a la población utilizarla “de manera consciente”.

“La situación es alarmante, y no lo digo a la ligera”, afirmó Hannah Cloke, profesora Regius de Meteorología y Ciencias del Clima de la Universidad de Reading, en el Reino Unido.
“Lo que más me preocupa es la fecha en el calendario. Los Países Bajos han declarado una situación oficial de escasez de agua a mediados de julio”, añadió. Todavía queda buena parte del verano y los pronósticos ofrecen pocas esperanzas de alivio durante las próximas semanas.

Esta situación se repite en gran parte de Europa, el continente que se calienta de manera más rápida en el mundo. La región atraviesa un verano marcado por sucesivas e intensas olas de calor que están secando los ríos y amenazando el suministro de agua.
“Esto no es una cuestión de mala suerte”, dijo Cloke. “El calor seca el suelo, reduce el caudal de los ríos y al mismo tiempo aumenta la demanda de agua. Esa es la huella de un clima cambiante“.

La escasez de agua en los Países Bajos puede parecer sorprendente. Se trata de un país con abundantes recursos hídricos que ha logrado controlar al mar y adaptarse a las inundaciones de una manera que ha sido ejemplo para otras naciones. Sin embargo, cada vez enfrenta con mayor frecuencia el extremo opuesto.

“Las sequías son las nuevas inundaciones”, afirmó Jan Verkade, hidrometeorólogo de Deltares, un instituto independiente de investigación sobre el agua en los Países Bajos.
El país sufre condiciones que normalmente no se esperarían hasta finales del verano, en caso de que llegaran a presentarse. Durante julio no se han producido lluvias significativas y las temperaturas permanecen por encima del promedio.

El agua de los ríos Rin y Mosa registra temperaturas inusualmente altas, cercanas a los 25 grados Celsius. También se ha informado sobre la proliferación de algas verdeazules y la muerte de peces. Además, está presente el riesgo de que las vías fluviales aumenten su salinidad, ya que el descenso del nivel del agua permite que el agua del mar penetre más hacia el interior.

Los Países Bajos declararon por última vez una situación de escasez de agua de Nivel 2 en agosto de 2022 y no han alcanzado un Nivel 3, definido como una “crisis hídrica”, desde 2003.

“Si las temperaturas se mantienen altas y las precipitaciones siguen siendo escasas, no podemos descartar que la situación evolucione hacia una escasez de agua más grave”, dijo un portavoz del Ministerio de Infraestructura y Gestión del Agua. El portavoz añadió que el país aprendió importantes lecciones durante las sequías de 2018 y 2022, pero advirtió que, si las condiciones persisten hasta septiembre, “es posible que haya que tomar decisiones más difíciles”.

Será necesario un período prolongado de lluvias para que el país salga de la actual situación de escasez. “Los ríos tienen una memoria muy larga. Reflejan meses de ausencia de lluvias, no solo dos semanas de calor. Por eso, el déficit que observamos ahora no puede solucionarse con unos pocos chubascos”, explicó Cloke.

El lecho seco del río Ahr en su confluencia con el Rin, en Sinzig, Alemania, el 14 de julio de 2026. - Thilo Schmuelgen/Reuters
El lecho seco del río Ahr en su confluencia con el Rin, en Sinzig, Alemania, el 14 de julio de 2026. – Thilo Schmuelgen/Reuters

Los Países Bajos no son el único país afectado en esa situación.

El río Rin, una arteria clave para el comercio europeo, también atraviesa Alemania. En algunas zonas, el nivel del agua ha descendido tanto que los buques de carga han tenido que reducir el volumen de mercancías transportadas y distribuir la carga entre varias embarcaciones, lo que incrementa los costos.

En julio, el bajo nivel del agua provocó que un crucero fluvial encallara en el Rin, en la ciudad de Bonn. Fueron necesarias varias horas para que un carguero lograra remolcar la embarcación hasta aguas más profundas.

Un barco inmovilizado en un banco de arena del Rin, en Bonn, el 16 de julio de 2026. - Sascha Thelen/picture alliance/Getty Images
Un barco inmovilizado en un banco de arena del Rin, en Bonn, el 16 de julio de 2026. – Sascha Thelen/picture alliance/Getty Images

En los últimos días, el nivel del Rin en Alemania ha aumentado gracias a las lluvias, pero el riesgo persiste. “Hemos logrado alejarnos del peor escenario, con una mejora respecto de los niveles mínimos registrados a comienzos de esta semana, pero todavía hace falta mucha más lluvia”, dijo a Reuters un operador del mercado de materias primas.

La semana pasada, en Hungría, los niveles del río Danubio se acercaron a mínimos históricos y dejaron cruceros varados frente a Budapest, lo que afectó al sector turístico del país. Mientras tanto, durante el fin de semana, el Danubio descendió en Rumania hasta su nivel más bajo en 30 años, según Reuters, lo que interrumpió el transporte fluvial y obligó a imponer restricciones al riego.

Un grupo de vacas descansa sobre las dunas de arena que quedaron al descubierto tras la considerable bajada del nivel del río Danubio, cerca de Calarasi, Rumania, el 18 de julio de 2026. - Ovidiu Micsik/Inquam Photos/Reuters
Un grupo de vacas descansa sobre las dunas de arena que quedaron al descubierto tras la considerable bajada del nivel del río Danubio, cerca de Calarasi, Rumania, el 18 de julio de 2026. – Ovidiu Micsik/Inquam Photos/ReutersMás

A medida que la crisis climática causada por la actividad humana continúa intensificándose, Europa puede esperar más episodios de calor extremo, sequías y escasez de agua. “Veranos como este están convirtiéndose en parte de la nueva normalidad y seguirán empeorando mientras continuemos quemando combustibles fósiles. Esa es la simple física del problema”, afirmó Cloke.

Además, el deterioro podría producirse más rápido de lo previsto.
Lo que ocurre actualmente en los Países Bajos corresponde a escenarios que los científicos proyectaban para 2050, explicó Marjolein Mens, experta en sequías y gestión de recursos hídricos de Deltares. “Todo indica que estamos llegando a ese punto mucho antes de lo que pensábamos… realmente encaja con el peor escenario previsto para la crisis climática”, señaló.

“Este año volverá a ser una llamada de atención”, concluyó.

Yahoo Noticias Laura Paddison, CNN