- La transformación de los entornos de trabajo, la adopción acelerada de servicios en la nube y el uso creciente de inteligencia artificial están redefiniendo el concepto tradicional de perímetro corporativo.
- En este nuevo escenario, la identidad digital emerge como el eje central de las estrategias de ciberseguridad empresarial.
Bogotá, Colombia – 2 de febrero de 2026. Las organizaciones en América Latina atraviesan una transformación profunda en la forma en que protegen su información y sus sistemas críticos.
El crecimiento del trabajo remoto, la externalización de servicios, la adopción de plataformas en la nube y la automatización de procesos han redefinido por completo los esquemas tradicionales de seguridad corporativa.
Según investigación de la Cloud Security Alliance (CSA) 2025, el 59 % de las organizaciones identificó a las identidades inseguras y los permisos riesgosos como el principal riesgo de seguridad en entornos en la nube, lo que refleja cómo los problemas relacionados con las identidades dominan hoy el panorama de amenazas y subraya la importancia estratégica de la seguridad de identidades para las empresas.
En este contexto, BeyondTrust identifica tres proyecciones clave que marcarán la agenda de la ciberseguridad empresarial en América Latina durante 2026.
1. La identidad reemplaza al perímetro de red como principal control de seguridad
Durante años, las organizaciones confiaron en firewalls y segmentación de red como primera línea de defensa. Sin embargo, en entornos híbridos y multinube, esta lógica resulta insuficiente. En 2026, las decisiones de acceso estarán cada vez más determinadas por las identidades, el nivel de privilegio y el contexto, no por la ubicación dentro de la red.
“Las empresas ya no pueden asumir que todo lo que está dentro de la red es confiable. Hoy, cada acceso debe validarse en función de quién es el usuario, qué permisos tiene y si ese acceso es realmente necesario”, explica Francisco Lugo, Ingeniero de Soluciones Senior de BeyondTrust para América Latina.
2. Las identidades no humanas amplían la superficie de ataque empresarial
Además de los usuarios humanos, las organizaciones gestionan un número creciente de identidades no humanas, como cuentas de servicio, aplicaciones, procesos automatizados y agentes impulsados por inteligencia artificial. Estas identidades suelen operar con permisos elevados y, en muchos casos, con una visibilidad limitada.
“A medida que las empresas automatizan procesos y adoptan inteligencia artificial, también están creando identidades que acceden a sistemas críticos sin un control adecuado. En 2026, este será uno de los riesgos menos visibles, pero más relevantes para la seguridad empresarial”, advierte Lugo.
La falta de control sobre estas identidades puede facilitar movimientos laterales y accesos no autorizados, incrementando el impacto de un posible compromiso.
3. El control de accesos privilegiados como pieza clave del nuevo perímetro
En un modelo de seguridad centrado en las identidades, el control de accesos privilegiados se vuelve esencial para limitar el impacto de los incidentes. El crecimiento de identidades humanas y no humanas con permisos elevados ha incrementado el riesgo asociado a privilegios excesivos o mal gestionados, especialmente en entornos híbridos y altamente automatizados.
En este contexto, soluciones de Privileged Access Management (PAM), de BeyondTrust, permiten a las organizaciones aplicar controles más precisos sobre quién accede a los sistemas críticos, bajo qué condiciones y por cuánto tiempo, reduciendo la exposición asociada a credenciales persistentes y accesos innecesarios.
“Cuando una identidad con altos privilegios es comprometida, el daño puede escalar rápidamente. Reducir accesos innecesarios y hacerlos temporales es una de las formas más efectivas de contener ese riesgo”, señala Lugo. Para 2026, la gestión más estricta de los privilegios se consolidará como un componente clave de las estrategias de ciberseguridad empresarial basadas en identidades.
En este nuevo entorno, las identidades dejan de ser un elemento más de la arquitectura de seguridad y se convierte en el núcleo de la resiliencia digital. Las organizaciones que adopten este enfoque no solo reducirán riesgos, sino que fortalecerán su capacidad de adaptación frente a los desafíos que definirán el 2026.



