El mercado anticipa una nueva subida de tasas del Banco de la República

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La última Encuesta Mensual de Expectativas de los Analistas Económicos proyecta que la tasa de política monetaria podría aumentar al 12,5% en la reunión del próximo 31 de julio.

Para expertos, este escenario puede favorecer temporalmente el ahorro, aunque también implicaría un mayor costo para el crédito y una desaceleración del consumo.

Bogotá, julio de 2026. El próximo 31 de julio, la Junta Directiva del Banco de la República volverá a reunirse para definir el rumbo de la tasa de interés de política monetaria.

Aunque la decisión oficial aún no se conoce, la más reciente Encuesta Mensual de Expectativas de los Analistas Económicos del Banco de la República evidencia que el mercado espera un incremento hasta el 12,5% en la próxima reunión y proyecta que este nivel se mantendría hasta el cierre de 2026, prolongando una política monetaria restrictiva durante el segundo semestre del año.

Las expectativas también apuntan a que la tasa iniciaría un proceso gradual de reducción desde comienzos de 2027, para cerrar ese año en 10,75%.

Diferentes efectos

Para Óscar Manco López, Phd en Ciencias Económicas y CEO de Trust Investment, una eventual subida tendría efectos distintos sobre el ahorro y el crédito.

“Un incremento en la tasa de intervención hace que el crédito sea más costoso para hogares y empresas. Los préstamos de consumo, hipotecarios y empresariales tienden a encarecerse, lo que puede llevar a que muchas familias reduzcan gastos financiados y que las compañías aplacen algunas inversiones. En contraste, para quienes buscan ahorrar, especialmente en productos como los CDT, este escenario resulta más atractivo, sobre todo en plazos entre tres y nueve meses”, explica.

Además, menciona Manco, que este comportamiento también contribuye a moderar el gasto y ayuda al proceso de reducción de la inflación.

“Cuando disminuye el ritmo del crédito también se reducen presiones sobre los precios. Si ese objetivo se consolida, significaría que el ciclo de incrementos de tasas habría cumplido su propósito y estaría cerca de finalizar. Precisamente por eso, los CDT de corto plazo podrían representar una buena oportunidad antes de que las tasas comiencen a descender nuevamente”, puntualizó.

En esa línea, para Lina Galindo, CEO de KOA Compañía de Financiamiento, este contexto representa una oportunidad para que los colombianos tomen decisiones de ahorro con una visión más estratégica y no únicamente motivadas por los movimientos de las tasas.

“Las decisiones del Banco de la República son una referencia importante para el sistema financiero, pero las personas no deberían decidir únicamente porque una tasa suba o baje. Lo más importante es definir cuál es el objetivo del ahorro, durante cuánto tiempo pueden mantener esos recursos invertidos y qué producto responde mejor a sus necesidades.”, comentó. 

Igualmente, Galindo resalta que un eventual incremento de la tasa de política monetaria no implica que todos los CDT modifiquen inmediatamente su rentabilidad. Dado que cada entidad financiera define de manera independiente las tasas que ofrece, de acuerdo con su estrategia de captación y las condiciones del mercado.

Por eso es importante comparar las diferentes alternativas disponibles y evaluar aspectos como la seguridad de la entidad, el plazo de inversión y la facilidad para administrar el producto”, agregó la experta. 

Un contexto que impulsa el ahorro

Finalmente, el entorno económico también ha fortalecido el interés de los colombianos por los productos de ahorro con rentabilidad conocida desde el inicio. Según la Superintendencia Financiera de Colombia, los saldos de CDT de personas naturales ya superan los $141 billones, mientras que el más reciente Reporte de Inclusión Financiera de Banca de las Oportunidades indica que el 96,9% de los adultos del país cuenta con al menos un producto financiero formal. 

Estas cifras muestran una mayor participación de los colombianos en el sistema financiero, pero también la necesidad de fortalecer la educación financiera para que las decisiones de ahorro respondan a objetivos de largo plazo.

De esa forma, aunque las tasas cambian constantemente, el hábito del ahorro sigue siendo una de las mejores decisiones financieras. Más que perseguir la tasa más alta, este es un buen momento para preguntarse si el dinero realmente está trabajando para cumplir las metas financieras de cada persona.