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lunes, marzo 9, 2026

El nuevo desafío de la industria petrolera en Colombia, educar para salvar vidas

Una propuesta académica presentada en el XI Congreso Internacional de la Administración de Riesgos, Seguridad y Salud en el Trabajo plantea una nueva forma de abordar la prevención de riesgos químicos en la industria petrolera colombiana, integrando pedagogía, seguridad industrial y adaptación cultural.

El enfoque presentado por los expertos en riesgos laborales de la Universidad Internacional de Valencia – VIU, utiliza el marco pedagógico para diseñar una metodología académica que involucra activamente a los trabajadores en el proceso.

Bogotá, marzo de 2026 — La alta exposición a riesgos químicos es uno de los desafíos más importantes y complejos en materia de seguridad laboral para la industria petrolera de Colombia, y los mecanismos de prevención están teniendo un bache de comprensión para los trabajadores del sector.

La fuerza laboral petrolera del país es diversa, con brechas educativas significativas y esto está siendo un reto para los documentos técnicos, que no siempre resultan comprensibles para todos los trabajadores. Este fue uno de los temas cruciales presentados en el XI Congreso Internacional de la Administración de Riesgos, Seguridad y Salud en el Trabajo, en Bogotá.

La propuesta para enfrentar este problema, titulada Diseño metodológico basado en Bloom para elaborar fichas de seguridad química en la industria petrolera colombiana, fue una metodología innovadora para el diseño y uso de fichas de seguridad química desarrollada por el Grupo de Investigación en Prevención de Riesgos Laborales y Salud Laboral (GPRL) y la Cátedra Previon de VIU, perteneciente a la red de educación superior Planeta Formación y Universidades. 

La propuesta se apoya en la Taxonomía de Bloom como eje estructural del proceso formativo y preventivo. En la pedagogía, este sistema creado por Benjamin Bloom en 1956, muy aplicado en las aulas de clase, es un marco pedagógico que clasifica los objetivos de aprendizaje en seis niveles de complejidad cognitiva y permite estructurar la formación para ir más allá de la simple memorización, fomentando habilidades de orden superior.

Llevado al sector petrolero, el objetivo central es transformar las tradicionales Fichas de Datos de Seguridad (SDS), habitualmente densas y técnicas, en herramientas pedagógicas activas que permitan comprender, analizar y aplicar medidas preventivas de forma efectiva en el entorno laboral.

La propuesta se fundamenta sobre el hallazgo de que muchas fichas de seguridad utilizadas en el sector son documentos importados o mal contextualizados, que no reflejan los procesos reales, el clima operativo ni la cultura preventiva local. Esta brecha, según lo expuesto en el congreso por los expertos de VIU, compromete directamente la prevención de riesgos y la seguridad operativa. 

Frente a ello, el modelo propuesto introduce un enfoque progresivo que adapta la información a distintos niveles cognitivos, desde recordar y comprender hasta analizar y crear, considerando la diversidad de perfiles presentes en la industria, que va desde operarios hasta ingenieros.

La metodología se estructura en siete fases que abarcan todo el ciclo de vida de las fichas de seguridad: identificación de la necesidad, evaluación de la percepción de riesgos, gestión de datos técnicos, análisis y creación colaborativa de las SDS, desarrollo de sistemas de alerta, socialización y entrenamiento en campo, y un proceso de mejora continua basado en observación, auditorías y retroalimentación. En cada una de estas etapas se aplican los niveles de la Taxonomía de Bloom, con el fin de pasar de un cumplimiento pasivo a un proceso cognitivo y participativo de gestión del riesgo 

Uno de los aspectos más destacados de la propuesta es su carácter disruptivo. Si bien la Taxonomía de Bloom es ampliamente utilizada en el ámbito académico, su aplicación para estructurar de forma integral la creación, análisis y socialización de documentos de seguridad industrial representa una novedad en el campo de la prevención de riesgos laborales. 

Los resultados presentados en el congreso muestran un incremento significativo en la comprensión del contenido técnico, una reducción de errores en la manipulación de productos químicos y una mayor autonomía preventiva del personal operativo. Además, el modelo contribuye a la creación de un lenguaje preventivo común dentro de las plantas y facilita la transferencia efectiva del aprendizaje al entorno laboral real.

El trabajo también reconoce desafíos y limitaciones, como las disparidades en la alfabetización técnica, la falta de laboratorios certificados para ciertos parámetros y las restricciones de recursos en empresas pequeñas. No obstante, la experiencia presentada subraya que el enfoque participativo y la retroalimentación constante fueron claves para lograr que las fichas de seguridad resultaran aplicables y útiles en contextos operativos reales.

Con esta iniciativa, la Universidad Internacional de Valencia refuerza su aportación académica a la prevención de riesgos laborales en sectores estratégicos de América Latina, integrando conocimiento pedagógico, rigor técnico y comprensión del contexto productivo local para avanzar hacia entornos de trabajo más seguros, saludables y sostenibles.