Empresas priorizan liquidez ante presión tributaria e incertidumbre económica preelectoral

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El factoring gana relevancia entre compañías que buscan anticipar liquidez para responder a impuestos, nómina y operación en medio de un entorno de mayor cautela empresarial. 

Bogotá, 28 de mayo de 2026. En medio de un año marcado por desaceleración económica, cautela empresarial y expectativa frente al panorama político y económico, las empresas colombianas están reforzando sus estrategias de liquidez para enfrentar una de las temporadas más exigentes del año en materia financiera. 

Entre mayo y junio, miles de compañías deben responder a obligaciones como IVA, retención en la fuente y renta, en un contexto donde muchas aún enfrentan ciclos de pago extendidos y mayores presiones sobre su flujo de caja. Para buena parte del tejido empresarial, especialmente Pymes, el reto no está únicamente en vender o facturar, sino en lograr que los tiempos de recaudo coincidan con las obligaciones operativas y tributarias.

Las preocupaciones

Sectores como comercio, manufactura y servicios operan actualmente con facturas que pueden tardar entre 60 y 90 días en hacerse efectivas, mientras impuestos, nómina, arriendos y pagos a proveedores mantienen fechas estrictas de cumplimiento. Esta desalineación financiera se ha convertido en una de las principales preocupaciones para las empresas durante el primer semestre del año.

A esto se suma un ambiente de mayor prudencia empresarial frente a decisiones de inversión y expansión. La expectativa frente al panorama político y económico del país rumbo a 2026 está llevando a muchas organizaciones a priorizar estabilidad operativa, fortalecimiento de caja y capacidad de reacción frente a posibles escenarios de volatilidad.

“La conversación empresarial este año cambió. Hoy muchas compañías no están pensando únicamente en crecer, sino en garantizar estabilidad financiera y capacidad de reacción. La planeación de caja se volvió una prioridad estratégica en un entorno donde la liquidez define la continuidad operativa”, expone Antony Gómez, Gerente Nacional ComercialIRIS, compañía de financiamiento vigilada por la Superintendencia Financiera de Colombia.

En este contexto, herramientas como el factoring han ganado mayor relevancia entre empresas que buscan convertir cuentas por cobrar en liquidez inmediata sin recurrir a endeudamiento tradicional. La tendencia también ha sido identificada por la Asociación Colombiana de Factoring Electrónico (Asoface), que ha evidenciado un mayor uso de este tipo de soluciones para sostener capital de trabajo y operación diaria. 

Más allá de ser un mecanismo financiero, el factoring se está consolidando como una herramienta de planeación empresarial para compañías que necesitan responder a obligaciones tributarias sin afectar su operación o descapitalizarse.

“Desde IRIS hemos financiado más de $1,3 billones a través de factoring, acompañando a más de 3.000 empresas en Colombia y gestionando más de $130 mil millones en facturas, lo que refleja cómo las empresas están buscando soluciones reales para sostener su flujo de caja”, puntualiza Gómez. 

Cinco estrategias que deben adoptar las empresas 

La recomendación para empresas es anticipar desde ahora sus necesidades de liquidez para el segundo semestre del año y evitar improvisar frente a obligaciones tributarias o presiones operativas. Por ello, la compañía de financiamiento entrega algunas claves que permiten enfrentar el calendario tributario durante este 2026:

  1. Proyectar el flujo de caja con mínimo 60 o 90 días de anticipación.

Anticipar ingresos, obligaciones tributarias y pagos operativos permite identificar posibles tensiones de liquidez antes de que afecten la operación. Una planeación temprana ayuda a las empresas a tomar decisiones financieras con mayor capacidad de reacción y evitar medidas improvisadas. 

  1. Diversificar herramientas de capital de trabajo. 

Contar con alternativas flexibles de liquidez, como factoring, crédito empresarial o productos financieros adaptados al ciclo de caja, permite responder con mayor agilidad a temporadas de presión financiera y reducir dependencia de una sola fuente de financiación. 

  1. Evitar utilizar recursos operativos para cubrir impuestos.

Usar caja destinada a operación para responder a obligaciones tributarias puede generar presión sobre inventarios, pagos estratégicos o continuidad del negocio. Separar la planeación fiscal de la operación diaria ayuda a proteger la estabilidad financiera de la empresa. 

  1. Fortalecer la planeación financiera mensual.

De acuerdo con organismos multilaterales como el Banco Mundial y BID Lab, uno de los principales desafíos para las empresas de América Latina no es únicamente el acceso a crédito, sino la capacidad de administrar liquidez en el momento adecuado. De hecho, estudios recientes señalan que las empresas que incorporan herramientas de planeación financiera y acompañamiento especializado tienen mayores probabilidades de sostenibilidad y permanencia en el tiempo.

  1. Buscar acompañamiento especializado para anticipar tensiones de caja. 

Según BID Lab y Finnovista (2024), el 70 % de los emprendimientos que cuentan con asesoría financiera personalizada logran sostenerse más de cinco años, frente a apenas un 30 % de aquellos que operan únicamente con herramientas automáticas o sin planeación estructurada. 

Con un entorno económico marcado por discusiones tributarias, expectativa electoral y desaceleración empresarial, la gestión del flujo de caja podría convertirse en uno de los factores determinantes para sostener la operación de las compañías y mantener su crecimiento.