Más dramático, imposible. Argentina iba perdiendo y fiel a su costumbre, le dio la vuelta a la partido y terminó derrotando a Inglaterra 2-1 en Atlanta para ir a Nueva York a defender su título de campeón.
Porque si no hay drama, no es Argentina. Y para muestra, el juego de semifinales que mostró a un equipo que puso orgullo, talento, pasión, pero sobre todo, un deseo inenarrable por alcanzar la cima una vez más.
Lo visto el 15 de julio ha quedado para la historia de fútbol en términos épicos y futbolísticos. Porque a pesar de ir abajo en el marcador, nunca bajó la cabeza y ni buscó sólo el empate, sino el triunfo.
En el minuto 55, Anthony Gordon puso en ventaja a Inglaterra. Y eso sólo encendió la mecha. Le pico el corazón a los argentinos sin saber que había puesto sólo el primer elemento en este drama estilo México 86.
A partir de ese gol, gran parte del mundo ya daba a Argentina fuera del Mundial. Y al parecer lo mismo hizo Inglaterra, que decidió echar el autobús atrás y defender ese solitario gol en busca del partido de la final contra España.
Pero ante Argentina ese es el primer error que cualquiera puede cometer. Porque entonces se vino la artillería albiceleste a tratar de perforar la portería de Pickford. Lo intentó Julián Álvarez y no pudo. Luego vino Mac Allister y quedó cerca.
Entonces se vino la noche, los últimos 5 minutos reglamentarios del partido. Y es ahí donde apareció Enzo Fernández, con un contundente disparo para poner el juego 1-1.
Todo parecía que el juego se alargaría 30 minutos más. Cualquiera hubiera negociado eso. Menos Argentina. Argentina no negocia. Gana o pierde con orgullo. Y por eso se fueron a apostar el todo por el todo. Luego, ante pase magistral de Lionel Messi, Lautaro Martínez hace de cabeza el segundo gol, para sellar el triunfo del combinado. Inglaterra luchó pero no pudo más y se fue de la cancha resignada a jugar por el tercer puesto ante Francia.
Yahoo Noticias / Deportes / Miguel Ángel Castillo




