En un año cirugías del cerebro crecen 9%

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Estas son las señales de alarma que no debe ignorar

Según cifras del Ministerio de Salud y Protección Social, entre 250.000 y 300.000 personas sufren cada año en Colombia un trauma craneoencefálico, un tumor cerebral o un accidente cerebrovascular, tres de las condiciones que con más frecuencia terminan en una neurocirugía.

Un dolor de cabeza súbito y de máxima intensidad, la pérdida de fuerza en un lado del cuerpo o la dificultad repentina para hablar son señales que exigen evaluación médica inmediata y que muchos pacientes aún normalizan.

Bgotá, julio de 2026. Las enfermedades neurológicas se han consolidado como una de las principales causas de enfermedad y discapacidad en el mundo: según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 3.000 millones de personas viven hoy con alguna condición que afecta su sistema nervioso[1].

Colombia no es ajena a esa realidad: de acuerdo con el Ministerio de Salud y Protección Social, entre 250.000 y 300.000 personas sufren cada año un trauma craneoencefálico, un tumor cerebral o un accidente cerebrovascular[2].

En ese contexto, el Día Mundial del Cerebro, que se conmemora cada 22 de julio, es una oportunidad clave para hablar de lo que pocas veces se menciona: las señales de alarma que anticipan una urgencia neurológica y el momento en que el cerebro necesita cirugía.

Detrás de esas cifras hay pacientes cuya vida depende de decisiones que se toman en horas o incluso minutos: un aneurisma que se rompe, un hematoma que comprime el cerebro o, incluso, un tumor que crece en silencio. 

“Los neurocirujanos nos encargamos de las enfermedades quirúrgicas del sistema nervioso central y periférico. En el cráneo, las más frecuentes son los tumores cerebrales, el trauma craneoencefálico, los aneurismas rotos y la hidrocefalia; en la columna, las hernias discales, las fracturas y los tumores vertebrales”, explica el Dr. Humberto José Madriñán Navia, líder del Departamento de Neurocirugía de la Fundación Valle del Lili, institución que en 2025 realizó cerca de 1.900 procedimientos neuroquirúrgicos, un 9 % más que el año anterior.

Las señales de alarma que no se deben normalizar

Buena parte de las complicaciones neuroquirúrgicas se agravan porque los síntomas se atribuyen al estrés, al cansancio o a una “mala postura”. El especialista de la Fundación Valle del Lili señala cuatro grupos de señales que exigen consultar de inmediato o de forma prioritaria:

  1. El dolor de cabeza: Una cefalea que aparece de forma instantánea alcanza su máxima intensidad desde el inicio y se acompaña de desmayo o pérdida de conciencia puede indicar la ruptura de un aneurisma cerebral y requiere atención inmediata en urgencias.
  2. Los cambios súbitos en el movimiento o el habla: La alteración repentina de la movilidad de un lado del cuerpo o de la capacidad de hablar exige evaluación inmediata por un equipo especializado en urgencias médicas.
  3. El dolor de cuello que baja a los brazos: Cuando se acompaña de debilidad o pérdida de fuerza en las extremidades, o de alteraciones para orinar o controlar los esfínteres, debe evaluarse de forma prioritaria.
  4. El dolor lumbar con debilidad progresiva: El dolor en la parte baja de la espalda que se irradia a las piernas y se acompaña de pérdida de fuerza o dificultad creciente para caminar no debe esperar.

Lo que sí se puede prevenir

Aunque condiciones como los tumores cerebrales o la hidrocefalia no se pueden prevenir, otras causas frecuentes de cirugía cerebral sí tienen factores de riesgo modificables. El más destacado es el uso del cigarrillo: estudios han encontrado que el riesgo de ruptura de un aneurisma intracraneal puede ser hasta 18 veces mayor en mujeres fumadoras frente a las que no fuman. Controlar la hipertensión arterial es igualmente decisivo, pues los pacientes hipertensos tienen mayor riesgo de sangrado cerebral espontáneo.

El otro gran frente es el trauma craneoencefálico, la principal causa de muerte y discapacidad entre los 12 y los 45 años según la OMS[3]. Evitar conducir bajo los efectos del alcohol, usar casco y protección adecuada en motocicletas y bicicletas, y respetar las señales de tránsito reduce de manera directa la probabilidad de terminar en una mesa de neurocirugía. Aun cuando el tratamiento logra prevenir el desenlace mortal, las lesiones del trauma dejan en muchos casos discapacidad permanente y años de vida laboral perdidos.

Los mitos de la operación de cerebro

El principal temor que los pacientes expresan en el consultorio es que una cirugía cerebral sea sinónimo de déficit neurológico permanente o, en sus propias palabras, de “quedar bobo”. La neurocirugía moderna desmonta ese mito con herramientas concretas: la neuronavegación y las secuencias especializadas de resonancia magnética permiten llegar al tumor con precisión milimétrica; la cirugía con el paciente despierto hace posible evaluar el lenguaje y el movimiento durante el procedimiento para proteger esas funciones; y los abordajes por corredores naturales, como la nariz o la órbita, evitan grandes aperturas del cráneo.

En la Fundación Valle del Lili, ese nivel de complejidad se traduce en cifras: cerca de 1.900 procedimientos neuroquirúrgicos realizados en 2025 —alrededor de 1.000 pacientes intervenidos— y un crecimiento del 9 % frente a 2024. La institución cuenta con neuronavegación de última generación, microscopios quirúrgicos de alta tecnología, dos marcos de estereotaxia para cirugía funcional y biopsias cerebrales profundas, cirugía robótica para columna y software especializado de radiocirugía. En neurocirugía funcional, el equipo realizó sus primeros casos de implante de electrodos cerebrales para modular trastornos severos de agresividad, un procedimiento que pocos centros del país y la región llevan a cabo.

“La cirugía dentro del cráneo y dentro del cerebro se puede realizar de forma segura, siguiendo estrictos procesos que permiten obtener los resultados que buscamos en cada paciente. Las ayudas tecnológicas avanzan de forma permanente, pero lo que al final brinda los mejores desenlaces es la construcción de equipos altamente especializados, formados durante años en condiciones médicas de la más alta complejidad”, concluye el Dr. Humberto José Madriñán Navia, líder del Departamento de Neurocirugía de la Fundación Valle del Lili.

Este Día Mundial del Cerebro es una invitación a cuidarlo todos los días, pero también a perderle el miedo al quirófano cuando la evidencia médica lo indica. Reconocer las señales de alarma, consultar a tiempo y controlar los factores de riesgo puede marcar la diferencia entre una recuperación completa y una discapacidad permanente. Proteger el cerebro empieza en la prevención, pero también se juega, cada día, en las salas de neurocirugía del país.


[1] Organización Mundial de la Salud / The Lancet Neurology (2024). Más de 3.000 millones de personas viven con una condición que afecta el sistema nervioso. Tomado de: https://www.who.int/es/news/item/14-03-2024-over-1-in-3-people-affected-by-neurological-conditions–the-leading-cause-of-illness-and-disability-worldwide

[2] Ministerio de Salud y Protección Social. Cifras oficiales sobre la carga anual de trauma craneoencefálico, tumores cerebrales y accidente cerebrovascular en Colombia. Tomado de: https://www.infobae.com/colombia/2023/12/15/cerca-de-16000-personas-mueren-al-ano-por-accidentes-cerebro-vasculares-estas-son-las-ciudades-con-los-mayores-indices/

[3] Organización Mundial de la Salud. El trauma craneoencefálico es la principal causa de muerte y discapacidad en la población de 12 a 45 años. Tomado de: https://www.physio-pedia.com/Overview_of_Traumatic_Brain_Injury