Escuchar a los niños: cómo los adultos entienden la infancia

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Bogotá, abril 2026- En un ecosistema mediático dominado por la inmediatez y la sobreinterpretación, pocas veces hay espacio para lo simple: reír, sorprenderse y mirar el mundo como lo hace un niño. Ese es el punto de partida de Santi dice, el nuevo libro de Javier Borda Díaz, quien, tras más de dos décadas en el periodismo, decide cambiar de lente y contar la infancia desde su forma más genuina: sin filtros.

La obra, publicada por la división de Proyectos Especiales de Editorial Planeta, se construye a partir de frases reales de su hijo durante sus primeros años de vida. El resultado es un recorrido por ocurrencias que mezclan lógica imposible, humor espontáneo y reflexiones que descolocan a cualquier adulto. “Si las ocurrencias de Santi no te sacan al menos cinco sonrisas, te devuelvo el dinero”, afirma el autor.

Lejos de ser un libro solemne, Santi dice es una invitación a entrar en ese universo donde un niño puede tener “mil, doscientas, veinticinco cincuenta hambres” o buscar una pelota perdida “en Saturno, en Júpiter y en las universidades”. Es justamente esa mirada libre, exagerada y sin lógica adulta la que le da identidad a la obra.

Más allá de la risa, el libro logra algo poco frecuente: mostrar cómo los niños interpretan temas complejos, como la vida, Dios o el mundo, desde una naturalidad que desarma las certezas de los adultos. No hay moralejas forzadas ni explicaciones rígidas, sino preguntas, respuestas inesperadas y una forma distinta de entender lo cotidiano.

En ese sentido, el libro abre una conversación relevante sobre crianza y desarrollo emocional, pero lo hace desde otro lugar. No parte de la teoría ni de manuales, sino de la experiencia directa. Escuchar a los niños deja de ser un consejo y se convierte en una forma de entender mejor el entorno y las relaciones.

“Debemos entender mejor a los niños y darles el espacio que merecen”, señala Borda, quien en este proyecto se aleja del análisis noticioso para construir una narrativa íntima. Aquí la emoción, la espontaneidad y la sorpresa reemplazan la estructura tradicional del periodismo y la comunicación digital que han marcado su carrera.

Santi dice no busca explicar la infancia, sino dejarla hablar. Y en ese ejercicio, logra algo poderoso: recordarles a los adultos que, en medio de la rutina, todavía existen formas de ver el mundo que no pasan por la lógica, sino por la imaginación y la curiosidad.

Más que un libro, es una pausa necesaria. Una que invita a sonreír, a sorprenderse y, sobre todo, a escuchar. Porque, como deja ver esta historia, a veces las respuestas más simples y más profundas vienen de quienes apenas están empezando a hacer preguntas.