Esta es la historia de inclusión en la fábrica de Hitachi Energy en Risaralda

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En Dosquebradas (Risaralda), la compañía adaptó su planta y formó a sus equipos para integrar colaboradores con discapacidad auditiva.

La iniciativa hace parte de su compromiso con la diversidad, la oportunidad y la inclusión en Colombia. 

Solo el 20,6% de las personas con discapacidad en edad de trabajar tiene empleo en el país, según el DANE.

Pereira, mayo de 2026. En una fábrica donde tradicionalmente el sonido marca el ritmo —las máquinas, las alarmas, las instrucciones urgentes—, hay historias que se construyen de otra manera: en silencio, con las manos, con nuevas formas de comunicarse.

Así ocurre en la planta de transformadores y metalmecánica de Hitachi Energy en Dosquebradas (Risaralda), donde la inclusión dejó de ser un concepto para convertirse en una experiencia cotidiana.

Allí, la compañía impulsa infraestructura clave para la transición energética, pero también oportunidades reales para personas con discapacidad auditiva, en un país donde aún persisten grandes brechas laborales.

Lo que hace la diferencia

Esta apuesta cobra mayor relevancia en una operación estratégica en la que la compañía anunció recientemente una inversión de USD 80 millones1, fortaleciendo tanto sus capacidades industriales como su impacto social.

“En Hitachi Energy buscamos que nuestra presencia en cada territorio contribuya de manera positiva a la sociedad. Parte de ese propósito es abrir oportunidades reales para que todas las personas puedan desarrollar su potencial, tanto en áreas administrativas como en la operación”, señaló Daniel Bahcivanji, gerente general de la fábrica de transformadores en Dosquebradas.

En la planta, algo empezó a cambiar: señales que antes solo se escuchaban ahora también se ven. Alarmas sensoriales, comunicación adaptada y equipos dispuestos a aprender un nuevo lenguaje han redefinido la forma de trabajar.

Para Christian Jiménez, pintor en entrenamiento, este cambio ha sido transformador. “Muchas veces las personas no saben cómo interactuar con una persona sorda, y eso nos hace sentir excluidos. Aquí es distinto: han querido aprender lengua de señas, entender nuestra cultura. Eso hace toda la diferencia”, afirma. Hoy, Christian además de contar con un empleo, también tiene un proyecto de vida. “Quiero seguir aquí. Siento que puedo construir bases sólidas para mi futuro”, agrega. Su experiencia refleja cómo la inclusión impacta trayectorias individuales y transforma la manera en que los equipos colaboran y se conectan.

Diseñar entornos donde la inclusión sea posible

En Colombia, según el DANE, solamente el 20,6% de las personas en edad laboral con alguna discapacidad accede a un empleo, frente al 60,3% de quienes no cuentan con estas condiciones. Más que una cifra, este dato evidencia la urgencia de pasar del discurso a la acción. Con ese objetivo, Hitachi Energy realizó un diagnóstico de necesidades junto a la caja de compensación Comfamiliar para implementar ajustes concretos en su planta. El resultado: un entorno más seguro, accesible y preparado para todos.

Entre las principales acciones se destacan:

  • Instalación de alarmas visuales de emergencia
  • Señales luminosas y ajustes en señalética
  • Acompañamiento de intérpretes en procesos de formación
  • Capacitación en Lengua de Señas Colombiana (LSC)
  • Programas de sensibilización para derribar estereotipos

“Los equipos han acogido muy bien a sus nuevos compañeros. Ellos, a su vez, se sienten parte de la empresa. La inclusión se vive, y eso refleja un aspecto clave de nuestra cultura: recibir a las personas sin prejuicios”, destacó Patricia Polo, Human Resources Business Partner Hitachi Energy.

Más allá de las adaptaciones físicas, uno de los mayores aprendizajes para la organización ha sido fortalecer la capacidad de escucha, adaptación y trabajo colaborativo. La inclusión, en este contexto, se convierte en una herramienta para innovar en la forma de operar. En línea con este compromiso, la Compañía proyecta vincular varias personas más con discapacidad auditiva al cierre de 2026, consolidando un modelo que apuesta por la equidad, el talento y la diversidad.

Porque en esta fábrica, donde tradicionalmente el ruido ha sido sinónimo de productividad, hoy también se construye en silencio, y con ello, nuevas formas de entender el trabajo, la inclusión y el futuro.