
Bogotá, enero 2026 – Los bancos más importantes del mundo están avanzando en la adopción de la inteligencia artificial generativa por el valor que ofrece para sus operaciones, el servicio al cliente, el análisis de datos y para los procesos internos.
Sin embargo, la verdadera diferencia no la marcará quién adopte primero la GenAI, sino quién lo haga con una estrategia clara, responsable y enfocada en las personas. La experiencia de los líderes del sector permite identificar cuatro claves esenciales para avanzar con impacto real.
La primera es democratizar el acceso a la inteligencia artificial generativa. Las herramientas no pueden quedar restringidas a los equipos tecnológicos. Deben ser simples, accesibles y de bajo costo para que más colaboradores experimenten, propongan usos y generen valor.
Algunos bancos ya negocian con proveedores de modelos de lenguaje para pagar solo por uso, lo que reduce barreras de entrada y acelera la innovación. Además, el enfoque “gatear, caminar, correr” permite avanzar desde pilotos acotados hacia escalamiento progresivo, sin asumir riesgos innecesarios. A esto se suma la importancia de diseñar plataformas flexibles, capaces de combinar distintos modelos según cada necesidad de negocio.
La segunda clave es lacultura organizacional. La GenAI no se adopta solo con tecnología, sino con personas. Por eso, muchas instituciones están organizando jornadas internas de IA, obligando a ciertos niveles ejecutivos a participar activamente e incluso vinculando estas iniciativas a las evaluaciones de desempeño. El mensaje es claro: la inteligencia artificial generativa es una oportunidad de crecimiento, no una amenaza laboral. Cuando las personas entienden que la IA viene a apoyar su trabajo y no a reemplazarlas, la adopción se acelera.
El tercer pilar es el control y el monitoreo responsable. Los controles no deben frenar la innovación, sino permitir que se despliegue de forma segura. Para ello, es clave contar con procesos formales de registro de modelos y casos de uso, aprobaciones rápidas para aplicaciones de bajo riesgo y evaluaciones más estrictas para escenarios complejos. A su vez, se requiere tecnología que permita monitorear el desempeño de los modelos y anticipar desviaciones, errores o impactos no deseados.
El cuarto pilar es el valor. No se trata de construir soluciones sofisticadas porque sí, sino de desarrollar solo aquellas que generen beneficios reales para el banco y sus clientes. Todo proyecto debe estar ligado a resultados medibles: mayor velocidad, mejor experiencia, crecimiento, conversión o eficiencia. La iteración rápida, con feedback temprano de los clientes, permite ajustar antes de escalar. Y, sobre todo, la IA debe partir del dolor real del cliente, no de lo que parece técnicamente atractivo.
Los Bancos que comprendan que la IA generativa no es solo una herramienta, sino un nuevo modelo de creación de valor, serán los que lideren los próximos años.


