Los idiomas despiertan diferentes sensaciones en las personas, para algunos por ejemplo el francés por su sonoridad es elegante y suave; para otras, el italiano transmite pasión o el español cercanía. Pero ¿de dónde vienen estas percepciones?
Un reciente estudio, de la plataforma global de aprendizaje de idiomas Preply analizó cómo más de 3.600 personas de Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, España y Japón perciben emocionalmente distintos idiomas, y qué estereotipos se asocian a cada uno. Este sondeo, repasa diez idiomas principales y muestra los rasgos emocionales y estereotipos que se asocian a cada uno, desde lo romántico y elegante hasta lo poderoso o cercano.
Con el apoyo de la psicología y la lingüística, el estudio exploró por qué surgen estas percepciones y cómo se repiten en distintas culturas. Al analizar estas asociaciones, Preply busca ayudar a los estudiantes a reconocer estereotipos, cuestionar ideas preconcebidas y acercarse a nuevos idiomas con mayor confianza.
Según los resultados de la medición, el francés se percibió como el idioma más romántico con un 54 % de las personas encuestadas, además de ser considerado el más elegante. Estas asociaciones pueden estar influenciadas por referencias culturales como el cine, la literatura o la imagen internacional de París como “ciudad del amor”. Por su parte, el italiano ocupó el segundo lugar (43 %), una percepción que muchos participantes vinculan con su musicalidad y ritmo expresivo.
Conforme a la investigación, el español con un (33 %) se asocia con mayor frecuencia a la calidez y la cercanía, mientras que el alemán (7 %) recibe el porcentaje más bajo en este aspecto. De esta forma, el español aparece conectado con la calma, gracias a su ritmo melódico.
La investigación también muestra que las percepciones vienen tanto del sonido del idioma (ritmo, musicalidad) como de las asociaciones culturales que construimos a lo largo del tiempo. La música, el cine o las experiencias personales con hablantes nativos son un claro ejemplo.
Idiomas que se perciben “menos románticos”
Encontraste, algunos idiomas como: el árabe, alemán, japonés, chino y mandarín, mostraron una percepción menos romántica. Sin embargo, el estudio subraya que estas asociaciones no reflejan cualidades reales del idioma, sino niveles de familiaridad cultural y exposición previa.
En muchos casos, cuando una lengua resulta menos conocida para el encuestado, puede percibirse como más compleja o distante.
Suelen percibirse como más estructurados o complejos, y aunque eso no los hace menos hermosos, tradicionalmente no se asocian con los estereotipos de “romance” que tienen las lenguas latinas. Aunque estos idiomas son muy distintos entre sí, comparten un rasgo clave que aumenta su percepción de dificultad: sus estructuras son menos familiares.
En el caso del mandarín, destacan su sistema tonal, donde el significado cambia según la entonación, y la complejidad visual de su escritura basada en caracteres.
El japonés también resalta en esta categoría, no por su pronunciación o gramática, sino por su sistema de escritura. El idioma utiliza tres alfabetos de forma combinada: hiragana y katakana, ambos fonéticos y compuestos por unos 46 caracteres básicos, y kanji, adaptado de los caracteres chinos.
El inglés, por otro lado, fue considerado como el más práctico. El 41 % de los participantes lo eligió como el idioma más útil para comunicarse globalmente, muy por delante del resto. Este liderazgo refleja su posición como el segundo idioma más enseñado en el mundo y su papel como lengua franca en los negocios internacionales, los viajes, los medios y la tecnología.
El idioma y las emociones
El estudio explica que estas percepciones no están ligadas a la dificultad del idioma, sino a cómo interpretamos emocionalmente sus sonidos y a las imágenes culturales que asociamos a ellos. Por ejemplo, los ritmos suaves y melodiosos se interpretan como cálidos y afectuosos, mientras que sonidos más fuertes o consonánticos pueden sonar más formales o intensos.
Además, más de la mitad de las personas encuestadas afirma que cambia la forma en que expresa su personalidad según el idioma que está hablando, lo que sugiere que las lenguas no solo comunican palabras, sino también facetas emocionales de quienes las usamos.
Desde Preply, el interés por este estudio nace de la curiosidad por entender cómo se forman los estereotipos asociados a los idiomas y cómo estos pueden influir en la motivación para aprenderlos.
“Los seres humanos tendemos a atribuir emociones a los sonidos. Sin embargo, muchas de estas asociaciones se construyen culturalmente y no reflejan la realidad completa de una lengua. Cuando las personas empiezan a usarla en su vida diaria, desarrollan vínculos propios que van mucho más allá de los estereotipos iniciales”, ha explicado Yolanda del Peso, portavoz de Preply.



