El sector de la moda y la belleza en el país atraviesa una transformación estructural impulsada por el crecimiento de las redes sociales y la consolidación de los influencers como actores estratégicos.
Lo que comenzó como una tendencia digital hoy es un modelo de negocio donde los creadores de contenido funcionan como puente directo entre marcas y consumidores.
En la última década, “el fenómeno de la moda en redes sociales ha adquirido tal importancia que las marcas han modificado la forma en que interactúan con su audiencia”, afirma Ana Torres en su análisis para Esdesign. En Colombia, esta transformación ya no es coyuntura, es parte de la estructura del mercado.
Según DataReportal Digital 2025, Colombia cuenta con 36,8 millones de identidades activas en redes sociales, lo que equivale al 69,2% de la población, y 41,3 millones de usuarios de internet.
Plataformas como Instagram reúnen 21,6 millones de usuarios en el país, mientras que TikTok alcanza 32 millones de usuarios adultos, es decir, el 79,5% de la población mayor de 18 años. Entre enero de 2024 y enero de 2025, TikTok creció 17,1%, sumando 4,68 millones de nuevos usuarios, y hoy su alcance publicitario representa el 77,8% de los internautas colombianos.
Este entorno ha permitido que diseñadores emergentes, marcas independientes y emprendimientos locales amplifiquen su visibilidad sin depender exclusivamente de canales tradicionales.
En este escenario, el número de seguidores dejó de ser el indicador principal. Como señala Torres, “resulta más importante el nivel de engagement que el total de seguidores”. Las marcas priorizan hoy la capacidad de generar conversación, comunidad y conversión real.
Los datos respaldan esta estrategia, según Launchmetrics, el 89% de las marcas considera que el ROI del marketing de influencers iguala o supera otras estrategias, y el 70% de los consumidores confía más en influencers que en celebridades tradicionales.
Además, Torres menciona que el 90% de las marcas reconoce que las redes sociales han aumentado su visibilidad y tráfico web.
Herramientas como el contenido generado por usuarios (UGC) logran tasas de clic hasta cinco veces superiores a la publicidad tradicional, mientras que el 71% de los usuarios que interactúan positivamente con una marca estaría dispuesto a recomendarla.
Los influencers ya no solo promocionan productos, son los encargados que interpretan tendencias, construyen narrativa e influyen en la identidad de marca. También han democratizado la visibilidad del sector, impulsando nichos como moda sostenible, streetwear o belleza clean.
Este fenómeno no es exclusivo de Colombia. A nivel internacional, los medios tradicionales han tenido que reinventarse frente a la disrupción digital.
La circulación impresa en EE. UU. cayó entre 15% y 20% entre 2020 y 2024, según Statista, lo que llevó a grupos como Condé Nast y Hearst a integrar perfiles híbridos con mentalidad digital.
Casos como el de Willa Bennett en Highsnobiety, cuyo liderazgo impulsó un crecimiento del 25% en tráfico tras su nombramiento en 2023, o Nikki Ogunnaike en Marie Claire, que logró un aumento del 15% en suscripciones digitales en 2024, demuestran que la convergencia entre contenido editorial e influencia digital es hoy una ventaja competitiva.
Las redes sociales permiten humanizar la marca, interactuar en tiempo real y construir relaciones de largo plazo. Sin embargo, la viralidad no es suficiente. La presión por mayor diversidad, representación y responsabilidad frente a los estándares de belleza obliga a las marcas a actuar con coherencia.
En un país donde el consumo digital sigue creciendo con fuerza, comprender la lógica del influencer marketing ya no es opcional para quienes lideran proyectos de moda. La clave está en integrar creadores dentro de una estrategia sólida, medible y alineada con los valores de marca. En Colombia, los influencers no sólo amplifican tendencias, hoy participan activamente en su creación y consolidación.



