La devoción de España por el balón le brinda la gloria del Mundial

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Estadio New York/New Jersey, East Rutherford, Nueva Jersey, EE. UU. - 19 de julio de 2026. Gavi, de España, con el trofeo de la Copa Mundial mientras celebra con miembros de su familia. REUTERS/Mike Segar

EAST RUTHERFORD, EEUU, 19 jul – España recorrió todo el ciclo del fútbol el domingo, pasando del toque de balón a la lucha, de la pureza técnica a la tenacidad, y acabó exactamente donde ‌quería estar: campeona del mundo, con el balón en sus pies y la confianza arraigada en sus huesos.

El triunfo ‌1-0 ante Argentina no supuso una desviación radical de su identidad, sino una reafirmación de la fuerza de sus ideas. España pasó el balón, probó, protegió ​y mimó el esférico como si fuera un tesoro, negándose a entrar en pánico mientras Argentina se atrincheraba y el reloj avanzaba hacia el final de la prórroga.

Al final, como corresponde a un equipo construido sobre la idea de que ningún jugador es más importante que el conjunto, el gol de la victoria llegó desde el banquillo. La jugada la prepararon y la marcaron los suplentes Nico Williams ‌y Ferran Torres, la tercera vez en las ⁠fases eliminatorias que un suplente dio el golpe decisivo para España.

Eso, más que cualquier brillante esquema táctico, dice mucho del equipo de Luis de la Fuente. Este no es un equipo de solistas ⁠que reclaman ser el centro de atención, es una orquesta en la que incluso los que llegan más tarde se saben la partitura de memoria.

España terminó con más del 65% de posesión, 12 tiros a puerta y más del doble de pases completados que Argentina, que realizó ​su primer ​disparo, fuera de portería, cerca del final de la prórroga.

Fue un ​dominio, pero no una destrucción. España aún tuvo que ‌sudar para conseguirlo. Su conocida debilidad, la ausencia de un centrodelantero clásico, quedó al descubierto por el número de ocasiones que creó pero que no logró materializar.

Sin embargo, si la falta de un delantero implacable sigue siendo su talón de Aquiles, es prácticamente la única parte vulnerable de un equipo que, por lo demás, se muestra envuelto en una seguridad colectiva.

España arrasó en los premios individuales del torneo: Pau Cubarsi fue nombrado Mejor Jugador Joven, Unai Simón fue elegido como Mejor Portero y Rodri se llevó el ‌Balón de Oro al mejor del torneo. Solo se le escapó la ​Bota de Oro, que recayó en el francés Kylian Mbappé.

GOLES REPARTIDOS

Incluso eso ​pareció apropiado. El título de España nunca se basó en ​un solo goleador en racha. Sus 14 tantos en ocho partidos se los repartieron ocho jugadores, repitiendo ‌el éxito de la Eurocopa 2024, cuando marcaron 16 ​goles, un récord del torneo, ​a través de 10 jugadores diferentes.

La victoria sobre Argentina también amplió su racha invicta a 38 partidos, superando así a Italia y poniendo de relieve tres años de dominio en el fútbol internacional.

También supuso una reivindicación personal para De ​la Fuente, a quien los medios españoles llegaron ‌a llamar Luis de la “Quién” tras pasar gran parte de su carrera como entrenador en las categorías inferiores ​de la Federación Española de Fútbol.

Ahora, el DT ha convertido ese paciente aprendizaje en el mayor premio del ​fútbol.

(Reporte de Fernando Kallas. Editado en español por Carlos Calvo Pacheco)

Yahoo Noticias Por Fernando Kallas Agencia Reuters