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martes, marzo 3, 2026

La tecnología y las encuestas, claves para los sondeos electorales en 2026

Las herramientas digitales están redefiniendo cómo se mide la opinión pública, ampliando las muestras, reduciendo sesgos y fortaleciendo la lectura política y económica del país.

Bogotá, marzo de 2026 – El termómetro político está a su máxima capacidad. Las encuestas electorales son ahora las que llenan la agenda pública, conforme se acercan las elecciones legislativas y de presidencia. Los medios han desplegado todas sus herramientas para entender las expectativas económicas, sociales y de gobernanza que van a marcar el rumbo del país en los siguientes cuatro años.

Pese a que los resultados de las más recientes no están exentos de polémicas entre la opinión pública, sí es cierto que se han sofisticado mucho más gracias a la tecnología, optimizando el alcance, la logística y la precisión de la información, para que el aporte a la conversación electoral sea lo más robusto posible.

Paula Rojas, Sales Director para LATAM en Infobip, compañía tecnológica con presencia en Colombia que tiene tecnología para implementar sondeos en gran magnitud, explica que la importancia de las encuestas apoyadas con tecnología abre conversaciones interesantes en términos de perspectivas hacia el futuro y facilitan mucho más apreciar la diversidad de pensamiento de la sociedad, entenderla e investigar sobre los planes de gobierno.

Según explica la experta, la combinación entre canales digitales, automatización y análisis de datos ha facilitado ampliar las muestras de estas encuestas, llegar a nuevos territorios y reducir algunos de los sesgos históricos asociados a la recolección de información presencial.

«La tecnología ha permitido que estas encuestas evolucionen acercando y dando un poco más de inmediatez a aquellas respuestas, a llegar a más población y hacer un mayor cubrimiento de manera rentable», detalla. «No es lo mismo tener que llevar cincuenta o sesenta personas al territorio para hacer sondeos en diferentes ciudades, municipios y entender cómo se está moviendo un poco el tema político, que utilizar la tecnología para esto».

La digitalización de las encuestas ha podido sortear los obstáculos logísticos del pasado. Ahora se pueden hacer de forma más ágil y rentable sin depender de grandes equipos en campo.

«La tecnología es el puente para ampliar el panorama y abrir las encuestas a casi todas las personas que tengan acceso a internet o que tengan acceso a un dispositivo que pueda contestar estas preguntas», añade la experta de Infobip. «Además, también facilita tener respuestas exactas, más correctas, y eliminar, por ejemplo, el sesgo de interpretación de quien está encuestando».

Sumado a la amplitud del alcance, la digitalización ha fortalecido la calidad de los datos gracias a la validación de dispositivos, la segmentación por edad, ubicación y otros criterios sociodemográficos, permitiendo así construir muestras más diversas y representativas, un aspecto clave en un país con profundas diferencias regionales como Colombia.

En cuanto a los medios de comunicación y las firmas encuestadoras, el reto está en alcanzar a más personas y formular preguntas que estén suficientemente contextualizadas., y ahí es donde el criterio humano tiene un papel fundamental, porque se debe tener claro que una pregunta formulada de manera simple y sencilla debe ser comprensible para cualquier persona sin importar el nivel de educación y así garantizar la transparencia de su respuesta.

«En pro de la diversidad, se deben tener en cuenta diferenciales en términos de edad, personas muy jóvenes, adultos, adultos mayores, etcétera, porque al final esas muestras más amplias nos dan visiones distintas», recomienda Paula Rojas de Infobip «Poder llegar no solamente a áreas urbanas, sino también a áreas rurales, llegar a personas con diferentes tipos de niveles de educación y brindarles la mayor cantidad de información adicional posible».

En ese sentido, la tecnología también abre la puerta a una mayor pedagogía política. Las encuestas pueden ir acompañadas con contenidos informativos previos sobre planes de gobierno, propuestas y escenarios económicos, de manera que se enriquezcan las respuestas y se ofrezcan lecturas más profundas sobre el clima electoral.

Conforme más se sofistica la manera de encuestar a la población gracias a la tecnología, la lectura que se hace de la percepción poblacional es mucho más fidedigna, siempre y cuando se aplique con rigor, criterio y ética, para que continúe siendo una herramienta fundamental en la calidad del debate democrático.