Según estudios un CEO reconocido, mejora un 7,2 puntos la percepción de la empresa
De acuerdo con un análisis de reputación corporativa, las compañías con líderes visibles registran hasta un 30% más de credibilidad mediática frente a aquellas que no la tienen.
La capacidad del CEO para abordar temas estructurales del sector fortalece el posicionamiento de la empresa dentro de su industria.
Bogotá, enero 2026: En un entorno marcado por la sobreexposición informativa y la competencia por la atención mediática, la comunicación corporativa ha incorporado de forma estratégica a los líderes empresariales.
La figura del CEO ha ganado espacio en la agenda pública como vocero capaz de contextualizar decisiones, explicar dinámicas del mercado y aportar análisis sectorial.
Según el Reputation Institute, el reconocimiento público del CEO tiene un impacto directo en la reputación corporativa, elevando en 7,2 puntos la percepción de la empresa, un efecto que se refleja especialmente en la confianza que generan las organizaciones frente a medios, audiencias clave y grupos de interés.
Esta mejora reputacional también influye en la forma en que la compañía es interpretada y valorada dentro de su gremio.
‘’Es por esto que 3 de cada 10 empresas tienen más credibilidad mediática con líderes visibles, lo que evidencia la importancia de comunicar de buena forma, con mensajes claros, coherentes y alineados a la estrategia de la organización, especialmente en escenarios de alta exposición pública’’, afirma Diego Salazar, director de comunicaciones para Latam en Prenseable.
Y es que, no se trata únicamente de presencia en medios, sino de cómo esa vocería contribuye a construir autoridad e interpretar el contexto del sector, igualmente la falta de una estrategia definida puede diluir el mensaje.
‘’La comunicación requiere una planificación que defina temas, límites y vocerías, evitando que el mensaje dependa de una sola figura. La efectividad del CEO en medios está asociada a su capacidad de aportar valor al debate de la industria, mantener coherencia con los objetivos corporativos y actuar bajo criterios de responsabilidad y ética’’, agregó Salazar.
Finalmente, se debe priorizar una agenda clara que combine los avances del negocio con una lectura informada del entorno en el que opera.
La capacidad de abordar temas estructurales, como marcos regulatorios, tendencias y desafíos comunes, es la que permite consolidar un posicionamiento sólido y sostenido en la conversación pública. Este enfoque refuerza la solidez de la marca y amplía su reconocimiento ante audiencias clave.



