TEHERÁN.– Los primeros detalles del acuerdo entre Estados Unidos e Irán comenzaron a conocerse tras el anuncio de un alto el fuego por dos semanas impulsado por el presidente Donald Trump, una pausa condicionada a la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz y a la continuidad de negociaciones que, por ahora, presentan versiones divergentes y numerosos puntos sin resolver.
El entendimiento, alcanzado a contrarreloj horas antes de que venciera el ultimátum de Washington, fue presentado por Trump como “un alto el fuego de doble vía”. En un mensaje difundido en Truth Social, el mandatario aseguró que decidió suspender los ataques porque Estados Unidos ya “cumplió y superó todos los objetivos militares” y porque las conversaciones avanzan hacia un acuerdo más amplio para la región.
“He decidido suspender el bombardeo y el ataque contra Irán por un período de dos semanas”, afirmó, tras haber amenazado apenas horas antes con destruir “toda una civilización” si no se alcanzaba un acuerdo.
Según Trump, el pacto fue facilitado por contactos con el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, y el jefe del ejército de ese país, Asim Munir, y se basa en una propuesta iraní que pasó de diez a “15 puntos”, aunque no detalló su contenido. También sostuvo que Washington trabajará “estrechamente con Irán”, al que describió como un país que experimentó un “cambio de régimen muy productivo”.
Del lado iraní, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional confirmó que el estrecho de Ormuz será reabierto durante 14 días bajo control militar, pero advirtió que el entendimiento “no significa el fin de la guerra”. “Seguimos preparados para la acción, y si el enemigo comete el más mínimo error, responderemos con toda nuestra fuerza”, señaló.
Los principales puntos
El Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní difundió los ejes de su propuesta y aclaró que el entendimiento “no significa el fin de la guerra”. Seguimos preparados para la acción, y si el enemigo comete el más mínimo error, responderemos con toda nuestra fuerza“, advirtió.
Medios iraníes difundieron los principales ejes de la propuesta de Teherán, que incluyen condiciones de alto impacto:
El tránsito controlado por el estrecho de Ormuz, coordinado con las fuerzas armadas iraníes.
El fin de la guerra contra Irán y sus aliados.
La retirada de las fuerzas de combate estadounidenses de todas las bases regionales.
El levantamiento de todas las sanciones primarias y secundarias.
El pago de una indemnización completa a Irán.
La liberación de los activos iraníes congelados.
La aceptación del enriquecimiento de uranio.
La derogación de todas las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
Trump, por su parte, condicionó la suspensión de ataques —incluidos bombardeos a infraestructura crítica— a una apertura “completa, inmediata y segura” del estrecho.
Las negociaciones continuarán en Islamabad en los próximos días.
Irán reabrirá el estrecho de Ormuz con las fuerzas militares
Pese al anuncio, el acuerdo nació rodeado de incertidumbre. No estaba claro cuándo entraría plenamente en vigor ni si incluía a todos los frentes del conflicto. Mientras Pakistán, Egipto y Francia aseguraron que la tregua abarcaría también los combates en Líbano, Israel lo negó y ratificó que continuará su ofensiva contra Hezbollah.
De hecho, horas después del anuncio se registraron nuevos episodios de violencia.
Emiratos Árabes Unidos informó que sus defensas aéreas interceptaban una andanada de misiles iraníes, mientras Kuwait reportó una “extensa oleada” de drones. En Abu Dabi, una planta de procesamiento de gas se incendió tras un ataque.
Trump suspendió temporalmente los bombardeos a Irán – Créditos: @KENT NISHIMURA
En paralelo, el ejército israelí confirmó que mantiene sus operaciones terrestres en Líbano, lo que contradice la idea de una desescalada generalizada.
Un acuerdo frágil
El alto el fuego deja abiertas cuestiones centrales. No hay señales de que Washington y Teherán hayan resuelto sus desacuerdos sobre el programa nuclear iraní, los misiles balísticos o el rol de sus aliados regionales, ejes que motivaron la guerra iniciada el 28 de febrero.
Las exigencias iraníes —incluida la retirada militar estadounidense y el levantamiento total de sanciones— aparecen, en principio, difíciles de aceptar para la Casa Blanca y sus aliados. Al mismo tiempo, el control que ejerce Irán sobre el estrecho de Ormuz sigue presionando a la economía global y empuja a Washington a buscar una salida negociada.
En las calles de Teherán, el anuncio no apaciguó el clima interno. Manifestantes oficialistas salieron a protestar con consignas contra Estados Unidos e Israel, reflejando la tensión de una sociedad que se preparaba para una escalada mayor.
Tras más de un mes de guerra —con miles de muertos en Irán, Líbano, Israel y los países del Golfo—, la tregua abre una ventana diplomática, pero también deja en evidencia la fragilidad de un acuerdo construido sobre desconfianzas, condiciones cruzadas y un equilibrio todavía inestable.
Agencias Reuters y AP
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