Luto por Venezuela: muertos suben a 920, hay 3.360 heridos y se reportan cerca de 49 mil personas desaparecidas

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Una persona entre los escombros de un edificio derrumbado tras los terremotos, en La Guaira, Venezuela.

Por Vivian Sequera, Mayela Armas y Tibisay Romero. CARACAS/LA GUAIRA/MORÓN, 26 jun – Equipos de rescate trabajaron durante toda la noche del viernes para salvar a cientos de venezolanos atrapados entre los escombros y localizar a otros miles de desaparecidos después de que dos de los mayores terremotos de la historia moderna de América Latina asolaran zonas de la capital, Caracas, y sus alrededores.

En conferencia de prensa, el presidente de Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, informó de que la cifra muertos en los terremotos ascendió a 920 y que hay 3.360 heridos. Agregó que “hasta el momento actual tenemos más de 4.000 personas damnificadas… 383 edificaciones afectadas de manera total o importante”, en su mayoría en La Guaira.

Una página web creada para localizar ‌a las personas desaparecidas y difundida por los líderes de la oposición del país políticamente polarizado registraba a 49.600 personas como desaparecidas, mientras que el Servicio Geológico de Estados Unidos preveía más de 10.000 fallecidos.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de España confirmó que tres de sus ciudadanos habían fallecido, cuatro estaban atrapados bajo los ​escombros y que otros 99 seguían en paradero desconocido.

Con la llegada de equipos de rescate extranjeros, bomberos, soldados y ciudadanos angustiados peinaban los edificios derruidos, algunos con sus propias manos y haciendo uso de linternas en los lugares donde no había electricidad.

“Está bajo las placas y no hay maquinaria para sacarlo”, dijo Yamileth Jiménez refiriéndose a su hijo de 19 años, atrapado entre los escombros de su bloque de apartamentos de siete plantas en la ciudad de La Guaira, en la costa a las afueras de Caracas.

Miles de personas se han quedado sin hogar en un país ya debilitado por décadas de agitación económica y política que han empobrecido al país, provocado el éxodo de millones de personas y erosionado las infraestructuras y los servicios básicos.

Muchos viven en barrios marginales situados en las laderas.

“Mi edificio está inhabilitado y ahora no tengo ‌nada. Somos mi hijo y yo, y no tengo familia en el país”, dijo Suhayl ⁠Sarquiz, de 50 años, que perdió su trabajo hace unos meses.

“Esto es una tragedia”, afirmó Beatriz Rodríguez, de 60 años, a cuyo sobrino le amputaron las piernas tras quedar aplastado por los terremotos. Otro sobrino perdió la vida.

DORMIR EN LA CALLE

El Gobierno confirmó que 250 edificios resultaron dañados o destruidos. Entre los edificios que, según la información oficial, sufrieron graves daños se encontraban al menos ocho hospitales, la ⁠Cruz Roja Venezolana y la embajada francesa.

Casi 7 millones de personas podrían verse afectadas, dijo el organismo de migración de la ONU, que estaba suministrando refugio de emergencia y otros artículos de ayuda.

La Guaira, el estado costero colindante con Caracas y sede del principal aeropuerto del país, fue una de las zonas más afectadas. Una oleada de voluntarios se dirigió por la autopista Caracas-La Guaira con agua, comida y medicinas.

“Perdimos todo”, dijo Pedro Pérez, de 64 años, propietario de un taller de tapicería, quien dijo haber perdido tanto su casa como su negocio y estar durmiendo en la ​calle ​con su mujer y sus hijos.

“Esperamos que la ayuda llegue rápido”.

Cerca del epicentro, en Morón, una localidad costera del estado de Carabobo, las casas quedaron ​derruidas y los vecinos se quedaron sin agua ni electricidad. Las familias rescataron lo que pudieron, como ‌colchones, televisores y lavadoras.

Periodistas de Reuters vieron a miembros de un “colectivo” —grupos de motociclistas afines al Gobierno, acusados desde hace tiempo de acosar a los simpatizantes de la oposición— colaborando en las labores de rescate.

Países de todo el mundo se comprometieron a prestar apoyo, incluso algunos que se han opuesto a Venezuela durante décadas de aislamiento internacional, represión política y deterioro económico bajo el mandato del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, que asumió el cargo cuando Estados Unidos detuvo a su aliado y antiguo mandatario Nicolás Maduro en enero, agradeció tanto al presidente estadounidense Donald Trump como al presidente ruso Vladimir Putin sus esfuerzos.

Washington suavizó las sanciones para permitir la ayuda tras el terremoto, que de otro modo habría estado prohibida.

El presidente Donald Trump dijo que EEUU estaba “listo, dispuesto y capacitado para ayudar”. El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, dijo que Washington enviaría equipos de rescate, y que el Pentágono colaboraría con la logística y prestaría apoyo al aeropuerto de Caracas, que también ha sufrido daños.

AYUDA DEL EXTRANJERO

Rodríguez publicó imágenes de ‌soldados mexicanos y perros rastreadores llegando al dañado aeropuerto de La Guaira, que solo estaba abierto a vuelos estatales y militares. También confirmó la ​llegada al país de rescatistas de El Salvador y República Dominicana.

El responsable de ayuda humanitaria de la ONU, Tom Fletcher, dijo que la organización estaba coordinando ​equipos de rescate internacionales y que se necesitaría “un esfuerzo colectivo masivo” en un país en el que 8 millones de ​personas ya necesitaban asistencia humanitaria antes del terremoto.

La misión de derechos humanos de la ONU en Venezuela instó al Gobierno a levantar las restricciones impuestas a algunas redes sociales, calificando la conectividad de “cuestión de vida ‌o muerte”.

Ciro Ugarte, director de Emergencias de la Organización Panamericana de la Salud y la Organización ​Mundial de la Salud de la ONU, dijo que las primeras horas ​son críticas para salvar vidas y añadió que los hospitales estaban tratando a decenas de personas con fracturas y quemaduras.

Starlink, de SpaceX, anunció que ofrecería servicio gratuito hasta el 25 de julio a clientes nuevos y existentes en las zonas afectadas y que estaba trabajando para desplegar terminales en las zonas más castigadas con el fin de ayudar a restablecer las comunicaciones.

En cuanto al sector petrolero de Venezuela, miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), las empresas energéticas ​extranjeras dijeron que sus operaciones no habían sufrido interrupciones importantes y que la infraestructura petrolera, ‌vital para la economía del país, parecía haberse salvado en gran medida.

La Bolsa de Caracas permaneció cerrada, convertida en un centro de recogida de ayuda.

Hasta el momento, el terremoto más mortífero de la historia moderna de Venezuela ​había tenido lugar en 1967, con un saldo de 240 fallecidos.

(Información de Vivian Sequera, Deisy Buitrago, Mayela Armas, Tibisay Romero, Reuters TV, Keren Torres, Tathiana Ortiz y Mariela Nava en Caracas y en distintos puntos de Venezuela; ​redacciones de Reuters en América; escrito por David Latona y Andrew Cawthorne; editado por Jon Boyle; editado en español por Mireia Merino)

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