El Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos advierte que más de un millón de personas con discapacidad visual en Colombia enfrenta barreras para acceder a una educación verdaderamente inclusiva
En este contexto, el Crac destaca la tiflología como un componente clave para fortalecer los procesos de inclusión educativa en el país.
Bogotá, abril de 2026. En Colombia, según el Instituto Nacional para Ciegos (Inci) más de un millón de personas con discapacidad visual enfrentan barreras para acceder a una educación verdaderamente inclusiva.
Aunque el país cuenta con avances normativos, el reto sigue estando en garantizar condiciones reales para el aprendizaje dentro de las aulas.
De acuerdo con cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), las personas con discapacidad continúan en desventaja dentro del sistema educativo: el 16,2% no tiene ningún nivel educativo y solo el 14,3% accede a educación superior, evidenciando brechas frente a la población sin discapacidad.
Expertos del sector coinciden en que persisten obstáculos como la falta de materiales accesibles, la limitada formación docente especializada y la débil implementación de apoyos pedagógicos.
En este contexto, el Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos pone en el centro del debate la tiflología, un campo de conocimiento fundamental para garantizar procesos de inclusión efectivos y dar cumplimiento al Decreto 1421 de 2017.
Este enfoque permite adaptar las estrategias pedagógicas a las necesidades de estudiantes ciegos y con baja visión, de esta manera, también orienta a las instituciones educativas en la implementación de ajustes razonables, el uso de recursos accesibles y el acompañamiento especializado requerido en el aula.
Además, la tiflología contribuye al desarrollo de habilidades clave como la lectoescritura en braille, la orientación y movilidad, y el uso de tecnologías inclusivas, facilitando así la participación activa y el aprendizaje en condiciones de equidad.
“La tiflología permite que la inclusión deje de ser un concepto y se convierta en una práctica real en el aula. No se trata solo de que los estudiantes estén, sino de que puedan aprender, participar y desarrollar su proyecto de vida en igualdad de condiciones”, afirma Olga Lucía Ruiz, coordinadora de Educación para el Trabajo y Desarrollo Humano del CRAC.
A partir de su experiencia, el Crac plantea cinco acciones clave para cerrar la brecha en el sistema educativo:
1. Fortalecer la formación docente en tiflología: La falta de formación especializada sigue siendo una de las principales barreras para la inclusión. Muchos docentes no cuentan con herramientas para adaptar sus clases a estudiantes con discapacidad visual. Incorporar la tiflología en la capacitación inicial y continua permite implementar estrategias pedagógicas pertinentes y aplicar de manera efectiva lo establecido en el Decreto 1421 de 2017, especialmente en materia de ajustes razonables.
2. Garantizar materiales y tecnologías accesibles: El acceso a contenidos en braille, lectores de pantalla y plataformas digitales adaptadas aún es limitado o llega de forma tardía. Esta brecha impacta directamente el aprendizaje. Asegurar recursos accesibles desde el inicio del proceso educativo es clave para garantizar igualdad de oportunidades y mejorar el desempeño académico.
3. Implementar efectivamente los Piar: El Plan Individual de Ajustes Razonables suele quedarse en el cumplimiento formal. Para que tenga impacto real, debe construirse con acompañamiento especializado y responder a las necesidades concretas de cada estudiante. Su correcta implementación permite orientar la enseñanza y hacer seguimiento efectivo a los procesos de inclusión.
4. Promover la autonomía de los estudiantes: La inclusión no se limita al acceso al aula. El desarrollo de habilidades como la orientación y movilidad, la vida diaria y el uso del remanente visual fortalece la independencia. Esto no solo mejora la participación en el entorno educativo, sino que incide directamente en la construcción de proyectos de vida autónomos.
5. Ampliar la formación de talento especializado: El Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos ha formado cerca de 300 tiflólogos en el país, pero la demanda sigue superando la oferta. Contar con más profesionales especializados es fundamental para acompañar a las instituciones educativas y garantizar que la inclusión se traduzca en resultados concretos dentro del aula.
“Hoy el desafío no es únicamente normativo. Es necesario fortalecer el talento humano y las capacidades del sistema educativo para garantizar una inclusión efectiva. Esto implica no solo contar con más profesionales especializados, sino también asegurar que las instituciones educativas tengan las herramientas, los recursos y el acompañamiento necesarios para responder a la diversidad en el aula. La inclusión real ocurre cuando cada estudiante puede aprender, participar y desarrollarse en igualdad de condiciones”, agrega Ruiz.



