A través del Fondo para la Vida, el Gobierno nacional oficializó la entrega de recursos directos a los pueblos Arhuaco, Taganga y la Confederación Indígena Tayrona.
Esta inversión estratégica no solo busca la recuperación de ecosistemas degradados en la Sierra Nevada de Santa Marta, sino que consolida a las autoridades tradicionales como los principales ejecutores de la política climática en sus territorios, reconociendo su conocimiento milenario como ciencia fundamental para la vida.
“Estamos honrando un esfuerzo de siglos por cuidar la riqueza natural desde los saberes propios y el diálogo. Nos proponemos entregar herramientas a las comunidades para que ejerzan su autoridad ambiental técnica y espiritual”, manifestó la ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible (e), Irene Vélez Torres.
La inversión se desplegará en los departamentos de Magdalena, La Guajira y Cesar bajo tres pilares que fusionan la protección de la biodiversidad con la justicia social:
- Soberanía Arhuaca: Se priorizará la Línea Negra mediante la construcción de ocho Kankurnas (casas ancestrales) y huertas tradicionales, fortaleciendo la gobernanza territorial frente a las presiones externas.
- Resiliencia en Taganga: El cabildo indígena liderará la recuperación de la pesca ancestral y el control de especies invasoras, integrando el etnoturismo comunitario como una alternativa económica digna y sostenible.
- Recuperación del Bosque Seco: En la zona oriental de la Sierra, se intervendrán 206 hectáreas mediante sistemas de monitoreo basados en la Ley de Origen, integrando a siete comunidades en el proceso de restauración biocultural.
Estos convenios marcan un hito en la gestión pública al establecer mesas técnicas permanentes y acuerdos de coadministración con Parques Nacionales Naturales. Este modelo de Política Ambiental Intercultural permite que la conservación no se haga a espaldas de la gente, sino en armonía con quienes han protegido el territorio por milenios.
Con este paso, el Ministerio de Ambiente reafirma que la lucha contra la crisis climática en Colombia solo es posible si se garantiza la seguridad territorial de los pueblos originarios y se respeta su autonomía como guardianes del agua y la biodiversidad.
Con información de Minambiente



