Sistemas como Arcos-1, Maya-1 y Sam-1 —en operación desde 2000 y 2001— cumplen ya cerca de 25 años, mientras el tráfico de datos en el país crece a un ritmo superior al 20% anual.
Bogotá, 15 de julio de 2026. LinkMax, nuevo operador de telecomunicaciones colombiano, advirtió que buena parte de la infraestructura submarina que conecta a Colombia con el resto del mundo se acerca, o ya superó, el límite de vida útil para el que fue diseñada.
Sistemas como Arcos-1, Maya-1 y Sam-1, en servicio desde 2000 y 2001, cumplen hoy alrededor de 25 años de operación continua, y la mayoría de los cables activos en el país supera ya los 15 años.
“El internet es, quizás, la infraestructura más crítica del mundo moderno, y también la más invisible. Solo se nota cuando falla”, afirmó Alex Javier Blanco Riveira, Ceo de LinkMax. “Buena parte de los cables que hoy sostienen la conectividad internacional de Colombia fueron concebidos en una era en que el streaming no existía, la nube era ciencia ficción y la inteligencia artificial no estaba en los planes de ninguna empresa.”
La advertencia llega en un momento de presión creciente sobre esa infraestructura. Los accesos de fibra óptica en Colombia aumentaron cerca del 20% en el último año, en línea con una tendencia regional que consistentemente supera ese ritmo anual.
La migración de operaciones críticas a la nube y el crecimiento de los modelos de inteligencia artificial están generando volúmenes de datos sin precedentes, una demanda que recae, en buena parte, sobre cables diseñados para otra época.
Según el ITU, un aumento del 10% en la penetración de banda ancha fija en América Latina y el Caribe puede generar hasta 1,6% de crecimiento del PIB. La Ocde, en su más reciente Digital Connectivity Review of Colombia (2026), señala que la conectividad digital es central para las ambiciones de desarrollo económico y social del país, y pide cerrar las brechas de conectividad de alta calidad a precios asequibles.
Para LinkMax, la lectura es clara: la infraestructura digital dejó de ser un asunto técnico del sector telecomunicaciones para convertirse en una condición habilitante de la competitividad del país.
Colombia es un país privilegiado, su ubicación sobre el Caribe, con puntos de aterrizaje en Barranquilla y Cartagena, la convierte en el nodo natural de los cables submarinos que conectan a Estados Unidos con el resto de Sudamérica. Junto a Brasil, es uno de los países mejor posicionados de la región en conectividad submarina. Esa ventaja geográfica, advierte LinkMax, no es permanente si la infraestructura que la sostiene se sigue degradando.
“La obsolescencia no avisa con claridad. Produce degradación gradual, pérdida de competitividad acumulada y riesgos que se materializan cuando el margen para reaccionar es mínimo”, señaló Blanco. “Los países que invierten en renovar su infraestructura digital antes de que la crisis sea visible son los que mantienen la ventaja. Los que esperan, pagan el costo de la urgencia.”
Para LinkMax, la pregunta nunca fue si había que renovar esa infraestructura, sino en qué momento hacerlo. Por eso la compañía decidió actuar a tiempo, antes de que la urgencia dictara la decisión.




