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viernes, marzo 6, 2026

Por qué la tecnología es clave para cerrar brechas en atención a las mujeres

De acuerdo con McKinsey Health Institute, las mujeres pasan 25% más tiempo que los hombres en “mala salud”, lo que afecta su productividad en el hogar, el mercado laboral y la comunidad, además de que reduce su potencial de ingresos; cerrar está brecha podría sumar más de 1 billón de dólares anuales a la economía global hacia 2024, pero sobre todo mejoraría la su calidad de vida[1].   

En el marco del Día Internacional de la Mujer, que se conmemora el 8 de marzo, vale la pena reflexionar sobre el impacto de la desigualdad en la salud, la cual se traduce en decesos y en años de discapacidad.

Por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que en 2023 murieron alrededor de 260,000 mujeres por causas relacionadas con el embarazo y el parto, y que más del 90% de esos decesos ocurrieron en países de ingresos bajos y medios, donde el acceso oportuno y la continuidad del cuidado siguen siendo un reto[2].

Otros padecimientos diagnosticados con mayor frecuencia en las mujeres son diferentes tipos de cáncer, tales como el de mama (26.1%), pulmón (8.5%), colorrectal (7.9%) y útero (5.4%), según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS)[3]. Además, las mujeres somos más propensas a sufrir enfermedades cardiovasculares, por lo que 1 de cada 3 mujeres muere cada año por este tipo de enfermedad, indica la organización Go Red For  Women[4].

Ante este panorama, debemos voltear a ver la tecnología médica como una aliada, capaz de convertirse en un “acelerador” de equidad el sector salud. Pensemos que las soluciones modernas de diagnóstico por imagen, ultrasonido, tomografía, medicina nuclear y plataformas digitales permiten ver antes, medir mejor y estandarizar la calidad: reducir variabilidad entre operadores, disminuir repeticiones, optimizar flujos de trabajo y acercar capacidades avanzadas a entornos con escasez de especialistas.

Si bien, la tecnología no sustituye el criterio clínico; sí lo fortalece con información más confiable y oportuna, justo donde la brecha se abre: en el primer contacto y el diagnóstico temprano. En esa transición, la Inteligencia Artificial (IA) es una herramienta potente que ayuda a que los médicos a brindar una atención más oportunidad y diagnósticos más precisos.

En este contexto, desde GE HealthCare hemos orientado nuestra estrategia a conectar IA, datos y flujos clínicos para apoyar decisiones más precisas y hacer más eficiente el trabajo asistencial, lo que nos ha permitido liderar el número de autorizaciones de dispositivos médicos con IA listadas por la FDA, con 100 autorizaciones[5]. Más importante que el número es el resultado: estandarización de calidad diagnóstica, optimización del tiempo clínico y herramientas que, bien integradas, pueden acelerar la detección temprana en áreas donde las mujeres suelen llegar tarde al diagnóstico.

Cerrar la brecha de género en salud no se logrará con campañas aisladas sino cuando innovar signifique diseñar con perspectiva de sexo y género, medir resultados por subpoblaciones (no solo promedios), y asegurar acceso real: capacitación, protocolos, conectividad, mantenimiento y gobernanza de datos. Si 2026 apunta a ser un año de adopción acelerada de IA en salud, la pregunta ya no es si vamos a usarla, sino para quién funcionará mejor. Y ahí, la tecnología médica—cuando se implementa con equidad y evidencia— puede ser una de las palancas más efectivas para que la atención a las mujeres deje de ser una excepción y se convierta en estándar. 

En este Día Internacional de la Mujer, el llamado no es solo a reconocer avances, sino a acelerar decisiones. Hoy, todos los actores del sector salud, público y privado, tenemos el compromiso de cerrar la brecha de género en salud porque es una cuestión de justicia social, de desarrollo económico y, sobre todo, de dignidad humana. Garantizar que las mujeres tengan acceso oportuno a diagnósticos precisos, tratamientos adecuados y tecnologías diseñadas considerando sus particularidades biológicas y sociales es un derecho.

Apostamos por innovación con perspectiva de género que nos permita construir sistemas de salud más equitativos, resilientes y centrados en las personas, donde ninguna mujer vea limitada su calidad de vida por una brecha que la tecnología, la evidencia y la voluntad pueden eliminar.


[1] Información de McKinsey Health Institute. Consulte aquí.

[2] Información de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Consulte aquí.

[3] Información de la Organización Panamericana de la Salud. Consulte aquí.

[4] Información de Go Red For  Women. Consulte aquí.

[5] Información de GE HealthCare. Consulte aquí.