Por qué lavarse y secarse bien puede prevenir enfermedades

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Bogotá. Cada 5 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Higiene de Manos, una fecha que pone en agenda uno de los hábitos más simples y, a la vez, más efectivos para prevenir enfermedades: lavarse y secarse bien las manos.

Aunque puede parecer una práctica cotidiana, su impacto es decisivo. Las manos son uno de los principales vehículos de transmisión de virus, bacterias y hongos. En un solo centímetro cuadrado pueden habitar hasta 1500 bacterias si no se realiza una limpieza adecuada.

A ello se suma un comportamiento frecuente: las personas se tocan la cara, en promedio, 23 veces por hora, según el American Journal of Infection Control. Este gesto facilita el ingreso de patógenos al organismo a través de ojos, nariz y boca.

“Promover la higiene de manos como un acto cotidiano con impacto colectivo es fundamental. No solo protege a la persona, sino que ayuda a reducir la propagación de enfermedades en toda la comunidad”, señala Alejandro Fernández, director comercial para Latinoamérica de Kimberly-Clark.

¿Qué enfermedades se pueden prevenir con el lavado de manos?

La evidencia es contundente: una adecuada higiene de manos reduce de forma significativa la incidencia de diversas enfermedades infecciosas. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, este hábito puede disminuir en un 21% los casos de resfriados y en un 31% las enfermedades gastrointestinales.

Asimismo, contribuye a prevenir hasta en un 30% los episodios de diarrea y a reducir en un 23% las infecciones respiratorias agudas. Además, el lavado frecuente de manos ayuda a cortar la transmisión de enfermedades como el cólera, la disentería, la hepatitis E y la COVID-19, entre otras infecciones de fácil propagación.

En conjunto, esta práctica también reduce la presión sobre los sistemas de salud al evitar consultas y tratamientos por enfermedades que pueden prevenirse con un hábito básico.

Cómo lavarse correctamente las manos

La técnica es tan importante como la frecuencia. Para que el lavado sea efectivo, los especialistas recomiendan lavarse las manos durante al menos 20 segundos, frotar palmas, dorso, entre los dedos y debajo de las uñas. Usar suficiente jabón para cubrir toda la superficie y enjuagar con abundante agua.

Pese a ello, solo el 5% de las personas cumple con el tiempo recomendado. En promedio, el lavado dura apenas 7 segundos, según el American Journal of Infection Control.

El secado de manos

Uno de los errores más comunes es pensar que el proceso termina al enjuagarse las manos. “El proceso de higiene no termina con el lavado. El secado adecuado es fundamental para evitar la recontaminación y reducir significativamente la presencia de bacterias en las manos”, agrega Fernández.

Además, estudios publicados en el Journal of Hospital Infection advierten que algunos secadores de aire pueden dispersar bacterias en el ambiente. En cambio, las toallas de papel ayudan a retener los microorganismos y reducen el contacto con superficies potencialmente contaminadas.

A seis años de la pandemia de Covid-19, los especialistas advierten que aún persisten brechas en la frecuencia y calidad del lavado de manos, lo que incrementa el riesgo de contagios. Reforzar este hábito no solo protege la salud individual. También reduce la circulación de enfermedades y contribuye a entornos más seguros. Lavarse y secarse bien las manos sigue siendo una de las medidas más accesibles y efectivas para cuidar la salud.