Cuando escuchamos el término falla cardíaca, algunos pensamos que tal vez el corazón dejaría de latir de manera repentina. Sin embargo, no es así. La falla cardíaca es una condición crónica en la que el corazón pierde la capacidad de bombear sangre de forma eficiente, lo que dificulta que el organismo reciba el oxígeno y los nutrientes que necesita para funcionar bien.
¿Por qué ocurre la falla cardíaca?
Las causas más comunes incluyen:
· Hipertensión arterial mal controlada
· Infarto de miocardio previo
· Enfermedades en las válvulas cardíacas
· Cardiopatías congénitas
· Trastornos del ritmo cardíaco o enfermedades crónicas como la diabetes
¿Cuáles son los síntomas de alerta?
Para el Dr. John Ramírez, jefe de Falla Cardíaca de la Fundación Cardioinfantil – LaCardio, es fundamental que las personas estén atentas a los síntomas, para que puedan acudir al servicio médico de urgencias a tiempo:
· Dificultad para respirar, especialmente al acostarse o hacer actividad física.
· Hinchazón en piernas, tobillos o abdomen.
· Fatiga constante y sensación de debilidad.
· Tos persistente, en ocasiones con flema rosada.
· Aumento rápido de peso por acumulación de líquidos.
Impacto en la salud
“La falla cardíaca no significa que el corazón haya dejado de funcionar, pero sí que necesita apoyo médico constante. Puede afectar la calidad de vida, limitar la actividad física y aumentar el riesgo de hospitalizaciones si no se trata de forma adecuada”, expresó el Dr. Ramírez.
Por otro lado, están las limitaciones en la vida diaria de los pacientes, como la reducción en la participación en actividades recreativas, la falta de capacidad para salir o interactuar con otras personas y finalmente, estrés emocional y ansiedad ante el temor a experimentar síntomas agudos.
Tratamiento y cuidado
El manejo incluye medicamentos, cambios en el estilo de vida y, en algunos casos, dispositivos o cirugías especializadas. El diagnóstico temprano y la adherencia al tratamiento hacen la diferencia.
“La falla cardíaca es una condición que requiere control médico permanente, pero con los cuidados adecuados, los pacientes pueden mantener una buena calidad de vida. Lo más importante es no ignorar los síntomas y consultar a tiempo”, explica el Dr. Ramírez.
Prevenir es clave, por eso tener una dieta balanceada baja en sal y grasas saturadas, practicar actividad física regular según indicación médica, dormir entre 7 y 8 horas diarias, evitar el consumo de tabaco y alcohol y lo más importante, asistir a chequeos médicos periódicos.