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Sociedad

La vejez abandonada: reportes crecen 87% en Colombia, mientras en Atlántico casi se triplican

AutorRedacción LGN
6 de octubre de 2026 · 7:03 a. m.|6 min de lectura
La vejez injusta

La Defensoría del Pueblo advierte que el abandono de las personas mayores dejó de ser un problema escondido de algunas familias para convertirse en una forma creciente de violencia.

Entre 2022 y 2025 hubo 10.942 notificaciones por negligencia y abandono. La mayoría ocurrió dentro de viviendas.

Por Redacción La Gran Noticia

Colombia está envejeciendo, pero todavía no parece estar preparada para cuidar a quienes envejecen.

Esa es probablemente la conclusión más inquietante que deja el informe “El abandono en la vejez: la necesidad de políticas públicas centradas en la dignidad y el cuidado”, publicado por la Defensoría del Pueblo.

Las cifras muestran un fenómeno que avanza con rapidez.

Entre enero de 2022 y 2025 fueron registradas en el Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública, Sivigila, 10.942 notificaciones de casos sospechosos de negligencia y abandono contra personas mayores. Fueron 1.842 en 2022 y 3.446 en 2025.

En apenas cuatro años, el incremento fue del 87 %.

Y no se trata solamente de que haya más adultos mayores en Colombia. La tasa también aumentó: pasó de 25 notificaciones por cada 100.000 personas mayores en 2022 a 43,6 en 2025. Es decir, proporcionalmente el fenómeno también está creciendo.

El Caribe tampoco escapa

Los datos departamentales permiten observar lo que está ocurriendo en la región Caribe.

Sumadas las cifras de Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, Magdalena, Sucre, La Guajira y San Andrés, entre 2022 y 2025 aparecen 644 notificaciones.

En 2022 esos ocho departamentos registraron en conjunto 102 casos. Para 2025 fueron 197.

Es un aumento cercano al 93 % en tres años.

El caso de Atlántico merece especial atención. Pasó de apenas 19 notificaciones en 2022 a 41 en 2023, 47 en 2024 y 53 en 2025.

En cuatro años, el registro departamental prácticamente se triplicó: creció 179 %.

Bolívar acumuló 192 notificaciones en el periodo; Atlántico, 160; Cesar, 122; Córdoba, 110; Magdalena, 35; Sucre, 21; La Guajira, 3, y San Andrés, una.

Pero las cifras bajas tampoco necesariamente significan que exista menos abandono. La propia Defensoría advierte que las diferencias territoriales pueden reflejar subregistro, dificultades para denunciar o menor capacidad institucional para identificar estos hechos.

Ese punto resulta especialmente importante para departamentos con cifras sorprendentemente pequeñas, como La Guajira, donde solo aparecen tres notificaciones en cuatro años.

El lugar más peligroso puede ser la propia casa

Hay otro dato que obliga a mirar el problema desde una perspectiva diferente.

De las 10.942 notificaciones registradas entre 2022 y 2025, 8.707 ocurrieron en viviendas.

Eso equivale a casi 8 de cada 10 casos.

Otros 640 fueron reportados en instituciones de salud y 374 en vías públicas.

La violencia contra la persona mayor, por tanto, no necesariamente ocurre lejos de su entorno cotidiano.

Muchas veces ocurre allí donde debería sentirse más protegida.

En su casa.

También se abandona desde lejos

El informe descubre además una transformación particularmente inquietante.

En 2022, el 60 % de las personas mayores reportadas convivía con quien presuntamente ejercía la negligencia o el abandono.

En 2025 esa proporción cayó al 31 %.

En sentido contrario, los casos en los que víctima y presunto agresor no convivían aumentaron del 40 % al 69 %.

La Defensoría encuentra allí otra dimensión del abandono: familiares, cuidadores o responsables que no necesitan vivir con la persona mayor para dejar de atender sus obligaciones.

Es, literalmente, el abandono desde la distancia.

La indiferencia convertida en violencia.

Los hombres aparecen ligeramente más afectados

Contrario a lo que podría pensarse, los registros de negligencia y abandono muestran una ligera mayoría masculina.

Entre 2022 y 2025, el 51,8 % de las notificaciones correspondió a hombres y el 48,2 % a mujeres.

La Defensoría plantea como hipótesis que algunos hombres mayores llegan a esta etapa de la vida con redes familiares y afectivas más débiles, asociadas a modelos tradicionales de masculinidad y a una menor participación histórica en tareas de cuidado.

El grupo con más notificaciones está entre los 70 y los 79 años, seguido por las personas entre 80 y 89.

La pobreza envejece peor

Detrás del abandono aparecen problemas acumulados durante toda una vida.

Informalidad laboral.

Ausencia de pensión.

Pobreza.

Vivienda precaria.

Problemas de salud.

Discapacidad.

Ruralidad.

Soledad.

Según información analizada por la Defensoría, apenas 30,2 % de las personas mayores recibe pensión, mientras 33,1 % depende de ayudas familiares o institucionales y otro 30 % continúa trabajando. En materia pensional, las mujeres resultan especialmente afectadas: solo 20,7 % recibe pensión frente al 29,2 % de los hombres.

Son desigualdades acumuladas durante décadas que aparecen con toda su crudeza cuando llega la vejez.

Colombia ni siquiera sabe exactamente cuántos abandona

Quizá uno de los hallazgos más graves del informe no sea una cifra, sino la ausencia de ella.

Colombia no cuenta con un sistema especializado para medir el abandono de las personas mayores.

El Instituto Nacional de Salud agrupa en una misma categoría los casos de “negligencia y abandono”, por lo que ni siquiera es posible establecer cuántos corresponden estrictamente a abandono.

La Defensoría señala además que no existen sistemas nacionales capaces de medir de manera diferenciada el abandono familiar, institucional, comunitario o simbólico.

Eso significa que el país intenta combatir una violencia cuya verdadera dimensión todavía desconoce.

Hay leyes. Lo que falta es hacerlas funcionar

Colombia ha desarrollado normas para proteger a las personas mayores e incluso el abandono está tipificado como delito desde la Ley 1850 de 2017.

El problema aparece en su aplicación.

La Defensoría encuentra debilidades en los mecanismos de protección y sanción, poca información sobre judicialización, dificultades en la vigilancia de centros de larga estancia y una respuesta territorial profundamente desigual.

También concluye que el “viejismo” o edadismo continúa normalizando la idea de que quien envejece se vuelve improductivo, dependiente o incluso una carga.

Y advierte algo todavía más preocupante: la oferta actual de servicios sociales y de salud es insuficiente para enfrentar el crecimiento de enfermedades crónicas, problemas de salud mental, hospitalizaciones prolongadas y situaciones de abandono.

Una advertencia que Colombia no debería ignorar

La Defensoría pide construir rutas de atención que permitan identificar, proteger y hacer seguimiento inmediato a una persona mayor abandonada, articulando salud, protección social, justicia, comisarías de familia y entidades territoriales.

Y exige que incluso los municipios que carecen de infraestructura especializada tengan protocolos mínimos para actuar.

Porque el problema ya no puede reducirse a preguntar qué hijo dejó solo a su padre o qué familia dejó de cuidar a su abuela.

La pregunta es mucho mayor:

¿Qué hace una sociedad con quienes envejecen cuando ya no pueden producir, trabajar, desplazarse solos o defender sus propios derechos?

El informe de la Defensoría muestra que miles están quedando atrás.

Y las cifras crecen.

Colombia envejece.

El verdadero desafío es que no envejezca abandonada.

Por qué importa

En cuatro años las notificaciones aumentaron 87 %. En Atlántico crecieron 179 %. Casi ocho de cada diez situaciones registradas ocurrieron dentro de viviendas. Y el propio Estado reconoce que ni siquiera dispone de información suficiente para conocer la verdadera magnitud del abandono.

Fuente: Defensoría del Pueblo, El abandono en la vejez: la necesidad de políticas públicas centradas en la dignidad y el cuidado, 2026. Los datos de 2025 reportados en el documento son preliminares y corresponden a notificaciones de casos sospechosos, no necesariamente a casos judicialmente comprobados. (Repositorio Defensoria)

Ver informe completo de la Defensoría del Pueblo

Etiquetas:GobiernoSalud
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