Tres claves para que la IA genere resultados en las empresas

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Según McKinsey, el 89 % de las grandes compañías ya desarrolla iniciativas de transformación digital e inteligencia artificial. Sin embargo, sólo alcanza el 31 % del incremento de ingresos esperado y el 25 % de los ahorros en costos proyectados.

Bogotá D.C, julio de 2026. La inteligencia artificial dejó de ser una apuesta a futuro para convertirse en una herramienta cada vez más presente en las organizaciones. Sin embargo, el verdadero desafío consiste en traducir esa inversión en resultados para el negocio. 

Estudios de McKinsey evidencian que, aunque el 89 % de las grandes compañías ya impulsa iniciativas de transformación digital e inteligencia artificial, solo obtiene el 31 % del incremento de ingresos esperado y el 25 % de los ahorros en costos proyectados.

La diferencia entre adoptar tecnología y generar valor radica, en buena medida, en la forma como las empresas seleccionan los procesos que automatizan, miden los resultados y preparan a sus equipos para incorporar nuevas herramientas. Con base en su experiencia en proyectos de automatización inteligente desarrollados en Colombia, especialistas de CNID comparten tres recomendaciones para que estas iniciativas produzcan un impacto medible.

  1. Priorizar los procesos antes que la tecnología: no todos los procesos generan el mismo impacto sobre la operación. Antes de incorporar herramientas de inteligencia artificial, conviene identificar actividades repetitivas, cuellos de botella y tareas con alta carga administrativa. Este diagnóstico facilita la priorización de los procesos con mayor potencial de mejora y favorece un mejor retorno de la inversión.
  2. Definir indicadores que permitan evaluar el impacto: la automatización debe medirse con resultados concretos. Variables como la reducción en los tiempos de ejecución, la disminución de errores, la optimización de costos y la capacidad para gestionar un mayor volumen de información permiten establecer si la tecnología contribuye al desempeño de la organización.
  3. Involucrar a las personas desde el inicio: la incorporación de inteligencia artificial también requiere preparación dentro de las organizaciones. La capacitación, el acompañamiento y una estrategia de adopción favorecen el uso de las herramientas y permiten que los colaboradores concentren su trabajo en actividades de análisis, innovación y toma de decisiones.

Desde esta perspectiva, la automatización no debe entenderse únicamente como una forma de reducir tiempos operativos. También representa una oportunidad para fortalecer la calidad de la información, optimizar la atención a usuarios, mejorar la eficiencia de procesos administrativos y aumentar la capacidad de respuesta de las organizaciones frente a nuevas demandas.

Para la compañía, el mayor reto de las organizaciones ya no consiste en incorporar inteligencia artificial, sino en convertir esa tecnología en mejoras sostenibles para la operación y en resultados medibles para el negocio.