Un fenómeno de El Niño extremo acentúa los riesgos para la economía: estudio Credicorp Capital

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Imagen generada con IA. Fuente Credicorp Capital.

El Niño amenaza con encarecer los alimentos y elevar el riesgo de racionamientos en Colombia

El fenómeno climático podría extenderse hasta comienzos de 2027 y alcanzar una intensidad extraordinaria. Credicorp Capital advierte que sus mayores efectos se sentirían en la agricultura, las tarifas de energía, la inflación y el crecimiento económico.

Colombia se prepara para enfrentar un fenómeno de El Niño que podría convertirse en uno de los más intensos registrados desde mediados del siglo pasado. De acuerdo con un informe especial de Credicorp Capital, basado en los pronósticos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos —NOAA—, existe una probabilidad del 97 % de que el evento climático se prolongue hasta marzo o abril de 2027.

La previsión más preocupante indica que hay un 81 % de probabilidad de que El Niño alcance la categoría de “muy fuerte” entre octubre y diciembre de 2026, lo que lo ubicaría entre los episodios de mayor intensidad observados desde 1950.

Aunque históricamente el impacto de El Niño sobre el conjunto de la economía colombiana ha sido considerado moderado, el episodio actual encuentra al país en una posición más vulnerable, especialmente por las limitaciones del sistema eléctrico, la falta de entrada de nueva capacidad de generación y la creciente dependencia del gas importado.

Imagen generada con IA. Fuente Credicorp Capital.

Menos lluvias y temperaturas más altas

En Colombia, El Niño altera el comportamiento normal de las lluvias y provoca una disminución de las precipitaciones en amplias zonas del territorio. Las regiones Andina, Caribe y Orinoquía suelen ser las más afectadas, con reducciones de las lluvias que pueden oscilar entre el 20 % y el 40 % frente a los niveles habituales.

Al mismo tiempo, las temperaturas promedio pueden elevarse entre uno y dos grados centígrados, aumentando la evaporación, el estrés sobre las fuentes de agua y el riesgo de incendios forestales.

El fenómeno no se manifiesta de la misma manera en todo el país. Mientras varias regiones enfrentan sequías prolongadas, otras áreas del sur de Colombia y de los Llanos Orientales pueden registrar precipitaciones superiores a las normales, con riesgos de inundaciones y deslizamientos.

El nivel de exposición es considerable: cerca del 65 % de la producción agrícola y aproximadamente el 75 % de la población colombiana se encuentran en zonas donde El Niño suele generar déficit de lluvias.

Agricultura: menos cosechas y mayores costos

Uno de los sectores más sensibles será el agropecuario. La escasez de agua puede reducir los rendimientos, aplazar las siembras, incrementar los costos de producción y ocasionar pérdidas en cultivos y actividades ganaderas.

Según las estimaciones citadas en el informe, la ocurrencia de El Niño puede provocar una reducción promedio cercana al 5 % en el rendimiento de las cosechas.

Entre los productos históricamente más afectados aparecen la yuca, el arroz, la papa, el maíz, la cebada, el algodón, el fique y la palma africana.

El comportamiento del café podría ser diferente. En determinadas condiciones, un clima más seco favorece la floración y mejora temporalmente la productividad. Sin embargo, una sequía demasiado intensa o prolongada también puede terminar afectando los cultivos, especialmente donde no existen sistemas adecuados de riego.

El estudio señala, además, que la producción agrícola tiende a caer antes del inicio formal del fenómeno o durante sus primeros meses. Los agricultores, anticipando pérdidas futuras, pueden reducir las áreas sembradas o aplazar sus decisiones de inversión.

Credicorp estima que esta contracción podría representar cerca de dos puntos porcentuales en la producción agrícola durante la primera etapa del evento, con una recuperación hacia su fase final o una vez restablecidas las condiciones climáticas.

Alimentos más caros

El impacto más visible para los hogares aparecería en los precios de los alimentos.

La reducción de las cosechas, la menor disponibilidad de agua y el aumento de los costos de producción y transporte pueden traducirse en una oferta más limitada y, por consiguiente, en mayores precios para los consumidores.

Los modelos analizados por Credicorp Capital indican que, durante un episodio moderado de El Niño, la inflación mensual puede ubicarse alrededor de diez puntos básicos por encima de un período climático normal. Cuando el evento es fuerte, el efecto podría aumentar hasta un rango de entre 16 y 22 puntos básicos mensuales.

En el caso particular de los alimentos, el incremento promedio mensual podría llegar a aproximadamente 55 puntos básicos frente a condiciones normales.

El informe sostiene que, bajo un episodio fuerte, los precios relativos de los alimentos podrían aumentar cerca del 7 %. No obstante, se trataría principalmente de un efecto temporal: en la mayoría de los episodios anteriores, la inflación comenzó a moderarse durante los meses posteriores a la finalización del fenómeno.

El sistema eléctrico, la principal preocupación

La generación de energía constituye el mayor riesgo para la economía colombiana.

El sistema eléctrico nacional continúa dependiendo ampliamente de las centrales hidroeléctricas. Cuando disminuyen las lluvias, bajan los niveles de los embalses y el país debe utilizar en mayor proporción las plantas térmicas, cuya operación es más costosa y depende de combustibles como gas, carbón o derivados del petróleo.

El gráfico sobre la matriz energética incluido en la página 5 del informe muestra la fuerte participación que todavía conserva la generación hidroeléctrica, pese al crecimiento de las fuentes térmicas, solares y eólicas.

El mismo documento evidencia una diferencia considerable entre la capacidad de generación que se esperaba incorporar al sistema eléctrico y la que efectivamente entró en operación. Para 2026, se proyectaba el ingreso de 3.804 megavatios, pero solamente se habrían incorporado 671 megavatios.

Esta brecha es uno de los principales argumentos detrás de la advertencia sobre posibles racionamientos.

A la escasa entrada de nuevos proyectos se suma que Colombia está importando gas para consumo interno, situación que reduce la capacidad de respuesta del sistema frente a un aumento prolongado de la demanda energética.

Durante los períodos de calor, además, crece el uso de ventiladores, sistemas de refrigeración y aires acondicionados. Esto significa que El Niño reduce simultáneamente la disponibilidad de agua para producir electricidad y eleva el consumo de energía.

Dos escenarios para la economía

Credicorp Capital mantiene, por ahora, un escenario base de crecimiento económico del 2,5 % para 2026 y del 2,3 % para 2027.

Estas proyecciones ya incorporan un impacto acumulado de aproximadamente 0,4 puntos porcentuales asociado al fenómeno climático.

Sin embargo, en un escenario pesimista, marcado por una mayor intensidad de El Niño y eventuales restricciones de energía, el crecimiento podría reducirse al 1,9 % en 2026 y al 0,9 % en 2027.

Las diferencias también serían significativas en materia de inflación.

IndicadorEscenario base 2026Escenario base 2027Escenario pesimista 2026Escenario pesimista 2027
Crecimiento del PIB2,5 %2,3 %1,9 %0,9 %
Inflación7,0 %5,0 %8,7 %6,3 %
Tasa de política monetaria12,5 %10,0 %13,5 %11,75 %

Ante una inflación más persistente, el Banco de la República tendría menos espacio para reducir rápidamente sus tasas de interés. En el escenario base, la tasa de política monetaria terminaría 2027 alrededor del 10 %. En un escenario adverso, podría mantenerse cercana al 11,75 %.

Esto prolongaría el costo elevado de los créditos para empresas y familias, afectando la inversión, la compra de vivienda, el consumo y la recuperación económica.

La experiencia de 1997-1998

El informe toma como referencia el fenómeno de El Niño ocurrido entre 1997 y 1998, considerado uno de los más fuertes del siglo XX.

De acuerdo con un estudio de la Corporación Andina de Fomento, aquel episodio provocó pérdidas aproximadas de 564 millones de dólares en Colombia, equivalentes al 0,6 % del producto interno bruto.

El 55 % de los daños estuvo relacionado con mayores costos de provisión de electricidad y agua, mientras que el 26 % correspondió a pérdidas de producción agrícola.

Los incendios forestales concentraron cerca del 94 % de los daños directos.

Durante ese episodio, los niveles de los embalses descendieron del 66 % en diciembre de 1997 al 33 % en marzo de 1998, lo que obligó a incrementar la generación térmica y produjo sobrecostos estimados en más de 307 millones de dólares.

Aun así, la economía logró absorber una parte importante del impacto, razón por la cual el daño agregado fue calificado como moderado.

La diferencia en 2026 es que Colombia enfrenta el nuevo fenómeno con menor holgura energética, retrasos en proyectos de generación y una mayor presión sobre el suministro de gas.

Un desafío que exige prevención

La intensidad definitiva de El Niño todavía dependerá de la evolución de las temperaturas del océano Pacífico y de su interacción con la atmósfera. Sin embargo, la elevada probabilidad de un evento extraordinario obliga a acelerar las medidas de prevención.

Las prioridades deberán concentrarse en proteger los embalses, garantizar combustibles para la generación térmica, fortalecer los sistemas de riego, prevenir incendios forestales, asegurar el abastecimiento de agua y apoyar a los pequeños productores agrícolas.

También será necesario reforzar la vigilancia sobre los precios de los alimentos y evitar que los incrementos temporales derivados de la escasez climática se conviertan en aumentos especulativos o permanentes.

El Niño no necesariamente conducirá a una crisis económica, pero sí puede profundizar las vulnerabilidades existentes. El verdadero alcance de sus efectos dependerá de la duración del evento, de la situación de los embalses y, especialmente, de la capacidad del país para anticiparse a un escenario de sequía prolongada y alta demanda energética.

Informe elaborado por La Gran Noticia a partir del reporte especial “Elevada probabilidad de fenómeno de El Niño extremo acentúa los riesgos para la economía”, publicado por Credicorp Capital el 29 de julio de 2026. Las proyecciones económicas y los escenarios citados corresponden a esa entidad.